sábado, 15 de marzo de 2014

Un corazón que dure más de cuatro horas

Marcin Balcerzyk / Ramó Risco - Centro Nacional de Aceleradores (CNA) y Escuela Superior de Ingenieros de U. Sevilla
14/03/2014

El trasplante de órganos es la única solución a ciertas enfermedades en fase avanzada. España es país líder en este tipo de terapia, realizando miles de trasplantes al año. Una de las principales dificultades a la hora de abordar un trasplante es la carrera contrarreloj que este supone: hay órganos críticos, como el corazón, para los que se dispone tan sólo de cuatro horas desde la extracción hasta su implantación en el receptor. Por ello, la posibilidad de conservar un órgano indefinidamente cambiaría radicalmente el panorama de los trasplantes, en particular, y de la medicina en general: nuevas técnicas, como la organogénesis, la fabricación de órganos a medida a partir de células madre, también se beneficiarían enormemente de ello.

Para conseguir la conservación indefinida la técnica utilizada se denomina vitrificación, consistente en el enfriamiento del órgano a muy bajas temperaturas evitando la formación de hielo mediante la adición de anticongelantes. Históricamente, cantidad de anticongelante en el tejido se ha intentado medir mediante distintas técnicas, pero lamentablemente, ninguna de ellas consiguió precisión necesaria. Científicos del Escuela Superior de Ingenieros de la Universidad de Sevilla y del Centro Nacional de Aceleradores (un instituto mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Universidad de Sevilla y la Junta de Andalucía), han desarrollado una tecnología revolucionaria capaz de medir la concentración de anticongelante mediante Tomografía Computerizada con una altísima precisión.

Las imágenes muestran la señal proporcional a la cantidad de anticongelante. La clave está en que el anticongelante frena los rayos X del TAC (Tomografía Axial Computarizada) mucho más que la materia orgánica. Con este método podemos visualizar el proceso de vitrificación del órgano y así evitar la aparición de posibles daños por la eventual formación de hielo dentro de él. Esta nueva tecnología, que ya ha sido patentada, será capaz de propiciar, en un futuro no muy lejano, la existencia de banco de órganos para trasplantes porque ayuda a conservar los órganos a temperatura criogénica (-196 grados centígrados). El objetivo último es lograr la criopreservación de un órgano grande, como el hígado, el riñón o el corazón, y que pueda ser conservado en nitrógeno líquido y sea útil cuando una persona lo necesite para un trasplante. La ciencia logra, con ello, una prórroga a la vida... que un corazón no muera en cuatro horas.
Imagen de eldiario.es









Publicado en http://www.eldiario.es/andalucia/lacuadraturadelcirculo/corazon-dure-horas_6_238736135.html