sábado, 15 de marzo de 2014

La enfermedad que mata silenciosamente


Textos:Nelly Hancco nhancco@grupoepensa.pe
12:00 | AREQUIPA -


"Es casi imposible que me realice el trasplante de riñones porque corro mayor riesgo de perder la vida", lamentó ayer, Humberto Chacaltana (56), quien a diario lucha no solo contra la insuficiencia renal (diálisis peritoneal) sino también con la diabetes.

Humberto no puede someterse a una operación porque sufriría un infarto. Ya tuvo dos, por eso no le queda más que someterse a 4 diálisis por día para eliminar las toxinas que contaminan su cuerpo.

MAL. 
El hombre que hoy se dedica a la venta de Biblias y libros practicaba el fútbol desde muy joven, creyendo que así evitaría la diabetes, mal que terminó con la vida de su padre y tíos, pero no fue así. Desde los 25 años padece de diabetes y hace 8 años tuvo un accidente de tránsito que casi le cuesta la amputación del pie izquierdo.

Para evitar una infección generalizada, tomó medicamentos fuertes que afectaron sus riñones.

"Me dieron a elegir entre mis riñones y piernas. Felizmente tuve un tratamiento para salvar mi pie, pero todavía tengo úlceras y debo utilizar toallas para evitar el dolor", contó durante la campaña que ayer organizó el hospital Carlos Alberto Seguín Escobedo, por el Día del Riñón.

REALIDAD. 
Alexander Gómez Riega, coordinador de hemodiálisis, informó que en el hospital hay 600 pacientes en etapa avanzada y que dependen de una máquina para seguir viviendo.

Seis son menores de 1 a 14 años y el 35% son jóvenes de 18 a 25 años; el resto son adultos mayores. El 70% de los 600 llegaron al hospital en la etapa crónica, por ser un mal silencioso. Además, el 10% de los habitantes sufre del mal, pero lo desconoce.

A la fecha, hay 50 pacientes que esperan un transplante de riñón, pero la falta de donantes hace difícil su operación. Aún así, en el 2013 se realizaron 25 transplantes.
http://diariocorreo.pe/documents/10165/0/image_content_high_46357660_20140315121615.jpg