martes, 29 de enero de 2008



Ciencias de la Información

Los políticos dan pena, pero pena. Pena negra. Lo de los 400 euricos es para descojonarse de lo incapaz que puede ser un gestor. Lo de Esperanza Aguirre y su contumacia en el asunto de los médicos de Leganés da asco. Lo de la página web de Llamazares, vergüenza ajena. No digo la falta de respeto del PNV por las sentencias judiciales.

Pero, ¿y los medios? Los tertulianos, lejos de añadir algo interesante, se centran en resaltar los errores de cada cual y en el puro y simple autobombo. Ellos son las estrellas. Impunes, despreciables, crueles, estrenan púlpito cada mañana al servicio de quién sabe qué intereses. Usan fuentes "irrefutables" para asegurar, sin ningún género de dudas sí Pepito es digno o si Juanito es infame. Así que cada mañana me canso antes de tanto "analista" y después de mover el dial del coche a través de un bosque de radiofórmulas, acabo llegando a Radio Marca. Emisora penosa, previsible, pero que al menos no me cabrea.

Lo que sí me fastidia de las emisoras deportivas es la incultura de los "periodistas". Muchos de sus locutores son tan zotes que dan grima. Joder, si es que de lo paletos que son hasta se les pueden oír las faltas ortográficas. Ni hablar ya de sus alardes de cultura ... , uno de la Sexta ha dicho recientemente “en el centro está la virtud, como dijo Sócrates”, otro de Tele5 adornó su crónica con un “como dice el refrán, los últimos serán los primeros”.
No es que a mí me espante que Aristóteles y Jesucristo pierdan sus derechos de autor. De hecho, no podría poner la mano en el fuego sobre si fueron ellos los que pronunciaron tales sentencias, pero es yo no me dedico a esto. Los periodistas, que viven de ello, podrían pulir un poco sus fuentes ¿no?

¡Si es que manda huevos! ... como dijo Federico Trillo.


Ciencias de la Información

Los políticos dan pena, pero pena. Pena negra. Lo de los 400 euricos es para descojonarse de lo incapaz que puede ser un gestor. Lo de Esperanza Aguirre y su contumacia en el asunto de los médicos de Leganés da asco. Lo de la página web de Llamazares, vergüenza ajena. No digo la falta de respeto del PNV por las sentencias judiciales.

Pero, ¿y los medios? Los tertulianos, lejos de añadir algo interesante, se centran en resaltar los errores de cada cual y en el puro y simple autobombo. Ellos son las estrellas. Impunes, despreciables, crueles, estrenan púlpito cada mañana al servicio de quién sabe qué intereses. Usan fuentes "irrefutables" para asegurar, sin ningún género de dudas sí Pepito es digno o si Juanito es infame. Así que cada mañana me canso antes de tanto "analista" y después de mover el dial del coche a través de un bosque de radiofórmulas, acabo llegando a Radio Marca. Emisora penosa, previsible, pero que al menos no me cabrea.

Lo que sí me fastidia de las emisoras deportivas es la incultura de los "periodistas". Muchos de sus locutores son tan zotes que dan grima. Joder, si es que de lo paletos que son hasta se les pueden oír las faltas ortográficas. Ni hablar ya de sus alardes de cultura ... , uno de la Sexta ha dicho recientemente “en el centro está la virtud, como dijo Sócrates”, otro de Tele5 adornó su crónica con un “como dice el refrán, los últimos serán los primeros”.
No es que a mí me espante que Aristóteles y Jesucristo pierdan sus derechos de autor. De hecho, no podría poner la mano en el fuego sobre si fueron ellos los que pronunciaron tales sentencias, pero es yo no me dedico a esto. Los periodistas, que viven de ello, podrían pulir un poco sus fuentes ¿no?

¡Si es que manda huevos! ... como dijo Federico Trillo.


Ciencias de la Información

Los políticos dan pena, pero pena. Pena negra. Lo de los 400 euricos es para descojonarse de lo incapaz que puede ser un gestor. Lo de Esperanza Aguirre y su contumacia en el asunto de los médicos de Leganés da asco. Lo de la página web de Llamazares, vergüenza ajena. No digo la falta de respeto del PNV por las sentencias judiciales.

Pero, ¿y los medios? Los tertulianos, lejos de añadir algo interesante, se centran en resaltar los errores de cada cual y en el puro y simple autobombo. Ellos son las estrellas. Impunes, despreciables, crueles, estrenan púlpito cada mañana al servicio de quién sabe qué intereses. Usan fuentes "irrefutables" para asegurar, sin ningún género de dudas sí Pepito es digno o si Juanito es infame. Así que cada mañana me canso antes de tanto "analista" y después de mover el dial del coche a través de un bosque de radiofórmulas, acabo llegando a Radio Marca. Emisora penosa, previsible, pero que al menos no me cabrea.

Lo que sí me fastidia de las emisoras deportivas es la incultura de los "periodistas". Muchos de sus locutores son tan zotes que dan grima. Joder, si es que de lo paletos que son hasta se les pueden oír las faltas ortográficas. Ni hablar ya de sus alardes de cultura ... , uno de la Sexta ha dicho recientemente “en el centro está la virtud, como dijo Sócrates”, otro de Tele5 adornó su crónica con un “como dice el refrán, los últimos serán los primeros”.
No es que a mí me espante que Aristóteles y Jesucristo pierdan sus derechos de autor. De hecho, no podría poner la mano en el fuego sobre si fueron ellos los que pronunciaron tales sentencias, pero es yo no me dedico a esto. Los periodistas, que viven de ello, podrían pulir un poco sus fuentes ¿no?

¡Si es que manda huevos! ... como dijo Federico Trillo.

cows

andaba de vacaciones sin darme cuenta
cuando lo noté, ya quedaba muy poco para que se acabaran.
ahora ando disfrutando el final de mis vacaciones.

hasta la semana que viene.

sábado, 26 de enero de 2008

A Monciro en enero











Son las,14:54 Fuimos al monte que no suele dejarse en el mes de enero sin tener que circular bastante tiempo de noche, el terreno bastante seco (otra vez) nos dejor rular rapido, salimos temprano a las 15 estamos en marcha, despues aun salimos a tomar una tapita y vinitos, en estas fotos estan las frebas de la BIELORRUSA.
Con motos como esta para que se quieren coches??????

miércoles, 23 de enero de 2008

¿Le importaría contestarme a ... ? (segunda parte)

viendo vuestras respuestas al anterior post veo que, como casi siempre, es más interesante el debate que la pregunta. Total, la pregunta sólo nos da un punto de partida que, en gran medida, condiciona las respuestas. Así que en la entrada anterior, casi todos tomamos como punto de partida que aquellos que no conociesen a Pizarro y a Blanco no estaban muy bien preparados para votar.

Probemos de nuevo, a ver qué pasa. Hace unos minutos he visto otra encuesta muy diferente. La pregunta era: ¿a usted le afecta más que baje la Bolsa o que suba el pollo? Hostia, dirá un broker, o un ejecutivo, o simplemente un tertuliano de bar. ¡Qué pregunta más obvia! pues lo de la Bolsa. Básicamente lo mismo que pensarán los tenderos del mercado, o las madres de muchos de nosotros y desde luego el dueño del bar. ¡Qué obviedad! pues lo del pollo.

¿Qué, quién está más informado sobre la marcha de la economía y por tanto más facultado para votar? ¿el que sabe cómo cerró hoy el Ibex, o el que sabe a cuánto va el kilo de pollo?


Chamoso












Son las,21:52 Tras Tablicia, Santa Comba, Molino de Chamoso bajo autovia de Sarria en obras.......manzanas en Sabarey.

lunes, 21 de enero de 2008

Y aunque no recuerdo bien qué día lo escribí, aquí va:

A Chavela Vargas

Escucharte.
Aplaudirte de pie
y a cuatro manos
hasta que mis palmas sangren
el tequila de los recuerdos
que se anida en el alma
(como el alcohol de los años
lo hace en tu garganta).

Sentirte
cobijado en el carraspeo
de la guitarra que adorna
tu lamento.
Irme contigo en la misma barca
ponerte la mano ahí
exaltar la cruz de olvido
remojados bajo tu luz de luna
y cada uno de lo que otros llaman tus pecados.

Entenderte
en la enorme soledad
que te heredó la indiferencia
y vivirte Chavela
por diosito santo que sí.
Vivirte Chavela
mientras siento que sin vos / sin tu voz
(inevitablemente)
también me moriré de hastío.

cambio de look

ahora sí estamos a tono con el verano.
y sin dejar ciego a nadie.
je.

domingo, 20 de enero de 2008

¿Le importaría contestarme a ... ?

hoy he pasado la mirada sin mucho interés por la típica encuesta sobre intención de voto que publicaba un diario nacional. Me olvido de los puntos principales y voy al dato curioso: en las cuestiones sobre "conocimiento de líderes", resultaba que sólo 6 de cada 10 encuestados saben quién es José Blanco y sólo 5 de cada 10 quién es Pizarro (Manuel, no Francisco).

Y me ha extrañado. Sé tantas cosas estos dos sujetos que podría discutir horas sobre ellos con mis amigos politiqueros. Me ha extrañado, qué vanidad la mía. ¿Por qué he pensado que todos los españoles con derecho a voto habrían de conocer a esos dos? Pues porque tiendo a identificarme con la gente de mi entorno, y me olvido de los muchos que, teniendo igual derecho al voto que yo, no suelen hablar de política. A todos éstos, probablemente les importa dos cojones quién es el Pizarro ése, o por qué Blanco está siempre enfadado. Como mucho, les llamará la atención lo chuleta que parece el pepero y lo tremendamente antipático que resulta el sociata.

viernes, 18 de enero de 2008

Maismar extrena Lapierre





Son las,20_33 acabo de sacar estas fotos aún están calientes ¡¡¡¡¡¡Menudo maquinon!!!!!!

jueves, 17 de enero de 2008

San Antonio (verdadeiro) dazasete de Xaneiro












Son las,21:49 rule de S.Antonio, bajo el puente de la Chanca me econtré a las cuatro y media con btteros Al-barro,Bajadolo y Santiso, contabamos con Maismar pero no aparecio. Despues decidí salir tambien en vista de que se truncaba posiblemente la saliada del Taller el sabado.
Al final de la jornada nos encontramos en las Gandaras junto al Etrusco, que pequeño es el monte.
Hoy enganché dos veces el cambio contra los radios ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ y libró!!!!!!!!!!!! las dos veces, San Antonio es mi protector....... En la foto de "los manglares" tenian que tener el agua por encima de la raiz se ve que con lo que lleva llovido aun no es ni asomo de lo que tenia que haber sido.....

lunes, 14 de enero de 2008

ronquidos

Tu ronquido
que puede ser un zumbido
o un tractor atascado
en mi oído

Me doy vuelta
Te doy vuelta
Te toco los labios
Te digo despacio
Te pido, te ruego

Y entre abres los ojos y pareciera que me oíste y entendiste
Y me dices ya
Y te das vuelta
Y haces un breve silencio
Para darme tiempo a dormir antes de que todo empiece de nuevo.

Tictac
Tictac
Tictac
Tictac

Traté de ser amable manejando este sonido
Y por más que fue genuino
Es difícil
Cuando avanza la hora oscura
Y mis ojos no han dormido

Tus sonidos se incrementan, el volumen
El bramido, el aullido de lobo aturdido
Me perforan el oído
Me tienes casi en encendido
El modo bruja-asesino


Tictac
Tictac
Tictac
Tic
Tic

Me tomo un minuto para pensar
En una venganza eficaz
Patearte, arrimarte, pellizcarte,
Moverte, rodarte, despertarte
Y justo empieza, como si lo hubiera pedido
En mí un ataque de estornudo empedernido
Que no para, que estalla
Uno, dos tres, cuatro, cinco
Pero no.
No le ganan al ronquido.

Tic tac
tic tac
tic tactactac

No hay armas despiadadas
He perdido la batalla
Veremos cómo me va
en la que seguro habrá mañana.

domingo, 13 de enero de 2008

Se inserta
una vez más
en todos los rincones de mi sangre
este no ser nadie
que
de cuando en cuando
tanto me aniquila
y se hace GIGANTE
extendiéndose
hasta convertirse
en el cuerpo que habito
dejándome a un lado
como triste extensión de la mancha
que llevo por sombra.

sábado, 12 de enero de 2008

¡Enganchados!

Esta semana he comprado una impresora, de éstas que pueden imprimir fotografías y además escanear. Nunca había sentido la necesidad de tener impresora en casa y mucho menos escáner, pero …, me ha dado por ahí.

Aprovechando la reflexión sobre la adquisición del citado aparato, me ha dado por echar la cuenta del número de dispositivos más o menos electrónicos que poseo. Me salen 27. Si me lo hubieran dicho hace unos minutos me hubiera parecido una barbaridad, pero tras listarlos los números cantan. El mero hecho de contarlos hubiera sido un trabajo poco productivo así que vamos a ver si saco alguna conclusión:

  • Sí, son muchos, sobre todo teniendo en cuenta que en esta casa sólo vivimos dos personas, que no tenemos lavaplatos, y que usamos una cafetera de las de toda la vida y un exprimidor manual.

  • Trece de ellos están continuamente conectados a la red. Y yo que me creía ecoalgo.

  • Quince de los ventisiete son usados diariamente. Anda que, si va a ser que soy cacharroadicto.

  • Esta tribu de aprendices de robot pueblan principalmente la cocina y el salón-comedor, mientras que no hay ninguno en mi dormitorio. Bien, bien un reducto a salvo de esos bichos.

  • Por culpa del recuento, un par de ellos se han ganado el matarile. ¡Si es que no he usado el vídeo ni el DVD en todo el año!. Al trastero con ellos.

Y es que, es verdad que las casas siempre estuvieron llenas de trastos (qué obsesión con no tirar nada, oye), pero lo curioso es que ahora son cacharros electrónicos, muchos de ellos obsoletos, pasados de moda, o simplemente producto de algún afán comprador que nos sorprendió con la guardia baja. Y claro, luego nos quejamos de que la casa parece pequeña, y de que la factura de la luz es alta, no te fastidia, ¡con tanto habitante de silicio dentro!. Pero, qué se le va a hacer. Estamos enganchados, o mejor dicho, conectados, ¡ya no podemos vivir sin ellos!.

viernes, 11 de enero de 2008

miércoles, 9 de enero de 2008

aspiradora

La aspiradora de esta casa está cansada. Chilla. Porque así es el ruido que hace. Chilla y es horrible. Como un animal atrapado, esclavizado, pidiendo basta, ya no más. Si 10 años no son suficientes ¿cuántos serán? ¿Cuánto puede aspirar una sola aspiradora? Y es fea, roja pero fea. De algún modelo barato, parida por máquinas básicas.

Al artefacto avanza jalado por la manguera que succiona polvo, bichos, pedacitos de pan, cenizas, telarañas y polillas. Tiene unas ruedas traseras y vista de lejos es como si se arrastrara a un oso perezoso de una trompa frankesteinmente adquirida, por imposición crecida. Lenta y casi trágicamente.

Estuvo hace poco en mi cuarto alfombrado cumpliendo la tarea que la esclaviza y sí, está todo limpio, pero hay como un halo de tristeza, átomos de apatía, pequeñas partículas de resignación.

martes, 8 de enero de 2008

un universo detrás de mi almohada.

sábado, 5 de enero de 2008

extraña memoria

y extraña la selección de recuerdos que guarda. Parece producto del azar cómo conseguimos recordar un rostro que no hemos visto desde hace una barbaridad de años y, sin embargo, a veces no conseguimos evocar el de quien nos presentaron ayer mismo. Sucede algo similar con el argumento de una película o relato. Somos capaces de recordar frases enteras aparentemente sin importancia, pero olvidamos párrafos que tuvimos que repasar un montón de veces.

Hace un rato, comentaba en el blog de Princess Valium acerca de la recreación televisiva de "La Plaza del Diamante", de Mercè Rodoreda. Creo que la produjo TVE hace unos veinte o veinticinco años. Era una historia triste, íntima, pero cotidiana, de una muchacha del barcelonés barrio de Gracia. La protagonista era Paloma, encarnada por Silvia Munt. Paloma era la dueña de una vida con más penas que alegrías. Sus ojos, casi siempre melancólicos, nos enseñaron cómo vivieron los jóvenes barceloneses la breve República, el intenso horror durante la guerra, y la resignada vida adulta de la postguerra. También nos enseñaron el cielo de Barcelona, desde la azotea donde Columeta tenía su palomar. Y por supuesto, la vida al ras del suelo en un barrio obrero de una gran ciudad, no más que una pequeña aldea entre edificios.

Viene a colación la pobre Paloma porque, habiendo visto solamente una vez la serie y sin haber leído nunca el libro, me acuerdo perfectamente de aquella Plaza del Diamante, de Columeta y de algunos de los personajes que compartieron su vida, incluso tengo la imagen de los trajes que llevaba. Qué cosas. Siempre pienso que sería más listo si consiguiera liberar mi memoria de tantos archivos dispersos, pero desde luego, también sabría menos cosas, pues qué es el saber sino poder evocar las imágenes escondidas en alguno de esos armarios grises que palpitan ahí dentro.

viernes, 4 de enero de 2008

¿dónde está el límite a la libertad de expresión?

Desde hace dos semanas mi estrés tiende a cero. Muchos días libres, cierre de año laboral, deberes regaleros hechos, ... así que llevo unos días observando la realidad con cierta tranquilidad y desde alguna altura. Ello permite ver algo más claro, y sobre todo más sosegado.

He aquí que en mi estado observo la homilía de la plaza de Colón y me digo, "muy bien hombre, así me gusta, reunión familiar de gente con las mismas inquietudes, olé por los "kikos" y demás fauna cristiana". Luego leo los resúmenes (sesgados sin duda) de lo proclamado por alguno de los oficiantes y me digo "ahí va la hostia (nunca mejor dicho), tiran a dar estos tíos. No piaron igual cuando negociaban los cuartos con De La Vogue", pero a la vez pienso para mí mismo que nunca me ha molestado que alguien declame en público. Estamos en un país libre.

Y al día siguiente leo los diarios y oigo las reacciones de los que se creen próceres de la patria. Opiniones de todo pelaje pero sin duda todas cargadas de la VERDAD absoluta. Parece que los políticos se creen sabios por haber salido elegido por el pueblo, que no Elegidos por deidad alguna. "¡Gran escándalo! ¡gran verdad! ¡los obispos a las iglesias! ¡no, a las palestras!" Sandeces.

Hoy, un vocal del Consejo General del Poder Judicial, D. Alfons López Tena, ha dicho que "(...)la libertad de expresión y la de manifestación existen en beneficio de que cualquiera, incluso la Iglesia, pueda defender lo que estime oportuno, estén o no de acuerdo los demás, y especialmente si está en contra del gobernante. Es el mismo derecho que ampara quemar fotos del Rey, y tan ilegítimo es condenar penalmente a los autores como amenazar a la Iglesia con revisar sus privilegios fiscales, asignaciones económicas y primacía simbólica estatal, por manifestarse en contra de la política del gobernante (...).

¿qué opinan los lectores del blog? ¿vivimos en un país de masones, de curillas o simplemente nos quejamos demasiado por opiniones que no nos gustan?

un ampay

llegué a las tres de la mañana
y fui por mi cepillo de dientes

a simple vista todo andaba normal



pero mirando más de cerca
(o de repente con otro ojo)
podía darme de cuenta de que dentro de ese vaso mohoso
y a esa hora de la madrugada
estaban pasando cosas,


algunas más románticas que otras.

jueves, 3 de enero de 2008

mi casa en barranco

Tres años después estoy de vuelta en mi casa.
Y hay una sensación de estar envuelta en mi vida entera.
Una cierta temperatura aquí, que me acalora y me enfría de una habitación a otra.
Respiro y me siento en esta silla de toda la vida y sonrío porque es aquí otra vez que estoy contenta.
Es mi casa. Y he tenido varias pero ésta es mi casa y la de los que quiero con locura.
Afuera en el jardín mis perros están echados tomando un poco de sol, su balde como siempre está con agua a medias y alguna flor que flota porque cayó encima. Sus platos vacíos porque devoran en segundos esas bolas sonsas que comen dos veces al día.
En esta época del año vuelan sobre ellos mariposas blancas y de pronto este jardín tiene colores de cuento.
Y me acuerdo de la piscina desarmable, y las mesas improvisadas y las crayolas y la pintura y el escarabajo beige al fondo.
Hay una magia en estos días que se parecen a otros que ya pasaron. Son días con herencia de tiempos buenos. Con luz de sol de verano, con pieles bronceadas, sandalias, faldas, sandías y melón.

escribir

Es cuando sale desde el fondo de algún lugar que no conozco. Es cuando no pasa por ahí arriba donde todo se mezcla y se deshace y se analiza y se recrea y se debate.
Es cuando sale y ya sólo me entero cuado lo leo luego.
Es como una diminuta sensación de estar libre en un tobogán infinito hecho a medida.

miércoles, 2 de enero de 2008

LA LITERATURA ES FUEGO

Texto del discurso de Mario Vargas Llosa al recibir el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos el 4 de Agosto de 1967 en Caracas.

Hace aproximadamente treinta años, un joven que había leído con fervor los primeros escritos de Breton, moría en las sierras de Castilla, en un hospital de caridad, enloquecido de furor. Dejaba en el mundo una camisa colorada y "Cinco metros de poemas" de una delicadeza visionaria singular. Tenía un nombre sonoro y cortesano, de virrey, pero su vida había sido tenazmente oscura, tercamente infeliz. En Lima fue un provinciano hambriento y soñador que vivía en el barrio del Mercado, en una cueva sin luz, y cuando viajaba a Europa, en Centroamérica, nadie sabe por qué, había sido desembarcado, encarcelado, torturado, convertido en una ruina febril. Luego de muerto, su infortunio pertinaz, en lugar de cesar, alcanzaría una apoteosis: los cañones de la guerra civil española borraron su tumba de la tierra, y, en todos estos años, el tiempo ha ido borrando su recuerdo en la memoria de las gentes que tuvieron la suerte de conocerlo y de leerlo. No me extrañaría que las alimañas hayan dado cuenta de los ejemplares de su único libro, encerrado en bibliotecas que nadie visita, y que sus poemas, que ya nadie lee, terminen muy pronto trasmutados en humo, en viento, en nada, como la insolente camisa colorada que compró para morir. Y, sin embargo, este compatriota mío había sido un hechicero consumado, un brujo de la palabra, un osado arquitecto de imágenes, un fulgurante explotador del sueño, un creador cabal y empecinado que tuvo la lucidez, la locura necesarias para asumir su vocación de escritor como hay que hacerlo: como una diaria y furiosa inmolación.
Convoco aquí, esta noche, su furtiva silueta nocturna, para aguar mi propia fiesta, esta fiesta que han hecho posible, conjugados, la generosidad venezolana y el nombre ilustre de Rómulo Gallegos, porque la atribución a una novela mía del magnifico premio creado por el Instituo Nacional de Cultura y Bellas Artes como estímulo y desafío a los novelistas de lengua española y como homenaje a un gran creador americano, no sólo me llena de reconocimiento hacia Venezuela; también, y sobre todo, aumenta mi responsabilidad de escritor. Y el escritor, ya lo saben ustedes, es el eterno aguafiestas. El fantasma silencioso de Oquendo de Amat, instalado aquí, a mi lado, debe hacernos recordar a todos -pero en especial a este peruano que ustedes arrebataron a su refugio del Valle del Canguro, en Londres, y trajeron a Caracas, y abrumaron de amistad y de honores- el destino sombrío que ha sido, que es todavía en tantos casos, el de los creadores en América Latina. Es verdad que no todos nuestros escritores han sido probados al extremo de Oquendo de Amat; algunos consiguieron vencer la hostilidad, la indiferencia, el menosprecio de nuestros países por la literatura, y escribieron, publicaron y hasta fueron leídos. Es verdad que no todos pudieron ser matados de hambre, de olvido o de ridículo. Pero estos afortunados constituyen la excepción. Como regla general, el escritor latinoamericano ha vivido y escrito en condiciones excepcionalmente difíciles, porque nuestras sociedades habían montado un frío, casi perfecto mecanismo para desalentar y matar en él la vocación. Esa vocación, además de hermosa, es absorbente y tiránica, y reclama de sus adeptos una entrega total. ¿Cómo hubieran podido hacer de la literatura un destino excluyente, una militancia, quienes vivían rodeados de gentes que, en su mayoría, no sabían leer o no podían comprar libros, y en su minoría, no les daba la gana de leer? Sin editores, sin lectores, sin un ambiente cultural que lo azuzara y exigiera, el escritor latinoamericano ha sido un hombre que libraba batallas sabiendo desde un principio que sería vencido. Su vocación no era admirada por la sociedad, apenas tolerada; no le daba de vivir, hacía de él un productor disminuido y ad-honorem. El escritor en nuestras tierras ha debido desdoblarse, separar su vocación de su acción diaria, multiplicarse en mil oficios que lo privaban del tiempo necesario para escribir y que a menudo repugnaban a su conciencia, y a sus convicciones. Porque, además de no dar sitio en su seno a la literatura, nuestras sociedades han alentado una desconfianza constante por este ser marginal, un tanto anónimo que se empeñaba,contra toda razón, en ejercer un oficio que en la circunstancia latinoamericana resultaba casi irreal. Por eso nuestros escritores se han frustrado por docenas, y han desertado su vocación, o la han traicionado, sirviéndola a medias y a escondidas, sin porfía y sin rigor. Pero es cierto que en los últimos años las cosas empiezan a cambiar. Lentamente se insinúa en nuestros países un clima más hospitalario para la literatura. Los círculos de lectores comienzan a crecer, las burguesías descubren que los libros importan, que los escritores son algo más que locos benignos, que ellos tienen una función que cumplir entre los hombres. Pero entonces, a medida que comience a hacerse justicia el escritor latinoamericano, o más bien, a medida que comience a rectificarse la injusticia que ha pesado sobre él, una amenaza puede surgir, un peligro endiabladamente sutil. Las mismas sociedades que exilaron y rechazaron al escritor, pueden pensar ahora que conviene asimilarlo, integrarlo, conferirle una especie de estatuto oficial. Es preciso, por eso, recordar a nuestras sociedades lo que les espera. Advertirles que la literatura es fuego, que ella significa inconformismo y rebelión, que la razón del ser del escritor es la protesta, la contradicción y la crítica. Explicarles que no hay término medio: que la sociedad suprime para siempre esa facultad humana que es la creación artística y elimina de una vez por todas a ese perturbador social que es el escritor o admite la literatura en su seno y en ese caso no tiene más remedio que aceptar un perpetuo torrente de agresiones, de ironías, de sátiras, que irán de lo adjetivo a lo esencial, de lo pasajero a lo permanente, del vértice a la base de la pirámide social. Las cosas son así y no hay escapatoria: el escritor ha sido, es y seguirá siendo un descontento. Nadie que esté satisfecho es capaz de escribir, nadie que esté de acuerdo, reconciliado con la realidad, cometería el ambicioso desatino de inventar realidades verbales. La vocación literaria nace del desacuerdo de un hombre con el mundo, de la intuición de deficiencias, vacíos y escorias a su alrededor. La literatura es una forma de insurrección permanente y ella no admite las camisas de fuerza. Todas las tentativas destinadas a doblegar su naturaleza airada, díscola, fracasarán. La literatura puede morir pero no será nunca conformista. Sólo si cumple esta condición es útil la literatura a la sociedad. Ella contribuye al perfeccionamiento humano impidiendo el marasmo espiritual, la autosatisfacción, el inmovilismo, la parálisis humana, el reblandecimiento intelectual o moral. Su misión es agitar, inquietar, alarmar, mantener a los hombres en una constante insatisfacción de sí mismos: su función es estimular sin tregua la voluntad de cambio y de mejora, aun cuando para ello deba emplear las armas más hirientes y nocivas. Es preciso que todos lo comprendan de una vez: mientras más duros y terribles sean los escritos de un autor contra su país, más intensa será la pasión que lo una a él. Porque en el dominio de la literatura, la violencia es una prueba de amor. La realidad americana, claro está, ofrece al escritor un verdadero festín de razones para ser un insumiso y vivir descontento. Sociedades donde la injusticia es ley, paraíso de ignorancia, de explotación, de desigualdades cegadoras de miseria, de condenación económica cultural y moral, nuestras tierras tumultuosas nos suministran materiales suntuosos, ejemplares, para mostrar en ficciones, de manera directa o indirecta, a través de hechos, sueños, testimonios, alegorías, pesadillas o visiones, que la realidad está mal hecha, que la vida debe cambiar. Pero dentro de diez, veinte o cincuenta años habrá llegado, a todos nuestros paises como ahora a Cuba la hora de la justicia social y América Latina entera se habrá emancipado del imperio que la saquea, de las castas que la explotan, de las fuerzas que hoy la ofenden y reprimen. Yo quiero que esa hora llegue cuanto antes y que América Latina ingrese de una vez por todas en la dignidad y en la vida moderna, que el socialismo nos libere de nuestro anacronismo y nuestro horror. Pero cuando las injusticias sociales desaparezcan, de ningún modo habrá llegado para el escritor la hora del consentimiento, la subordinación o la complicidad oficial. Su misión seguirá, deberá seguir siendo la misma; cualquier transigencia en este dominio constituye, de parte del escritor, una traición. Dentro de la nueva sociedad, y por el camino que nos precipiten nuestros fantasmas y demonios personales, tendremos que seguir, como ayer, como ahora, diciendo no, rebelándonos, exigiendo que se reconozca nuesto derecho a disentir, mostrando, de esa manera viviente y mágica como sólo la literatura puede hacerlo, que el dogma, la censura, la arbitrariedad son también enemigos mortales del progreso y de la dignidad humana, afirmando que la vida no es simple ni cabe en esquemas, que el camino de la verdad no siempre es liso y recto, sino a menudo tortuoso y abrupto, demostrando con nuestros libros una y otra vez la esencial complejidad y diversidad del mundo y la ambigüedad contradictoria de los hechos humanos. Como ayer, como ahora, si amamos nuestra vocación, tendremos que seguir librando las treinta y dos guerras del coronel Aureliano Buendía, aunque, como a él, nos derroten en todas. Nuestra vocación ha hecho de nosotros, los escritores, los profesionales del descontento, los perturbadores conscientes o inconscientes de la sociedad, los rebeldes con causa, los insurrectos irredentos del mundo, los insoportables abogados del diablo. No sé si está bien o si está mal, sólo sé que es así. Esta es la condición del escritor y debemos reivindicarla tal como es. En estos años en que comienza a descubrir, aceptar y auspiciar la literatura, América Latina debe saber, también, la amenaza que se cierne sobre ella, el duro precio que tendrá que pagar por la cultura. Nuestras sociedades deben estar alertadas: rechazado o aceptado, perseguido o premiado, el escritor que merezca este nombre seguirá arrojándoles a los hombres el espectáculo no siempre grato de sus miserias y tormentos. Otorgándome este premio que agradezco profundamente, y que he aceptado porque estimo que no exige de mí ni la más leve sombra de compromiso ideológico, político o estético, y que otros escritores latinoamericanos con más obra y más méritos que yo, hubieron debido recibir en mi lugar -pienso en el gran Onetti, por ejemplo, a quien América Latina no ha dado aún el reconocimiento que merece- demostrándome desde que pisé esta ciudad enlutada tanto afecto, tanta cordialidad. Venezuela ha hecho de mí un abrumado deudor. La única manera como puedo pagar esa deuda es siendo, en la medida de mis fuerzas, más fiel, más leal, a esta vocación de escritor que nunca sospeché me depararía una satisfacción tan grande como la de hoy.
______________________

Descubro este discurso poco más de cuarenta años después y me pregunto ¿Pierde actualidad su Escencia?

martes, 1 de enero de 2008

imposibilidad

Hace unas noches dormí mal
Amanecí con tortícolis
Y así con la cabeza casi ingirable (me inventé una palabra) me fui a almorzar a un sitio muy rico con un buffet gigante
Y comí y comí
Y sentía que mi panza había crecido
Pero qué terrible
Me dolía mucho el cuello y entonces no podía bajar la cabeza y verla
No me pude ver la satisfacción que llevaba encima.

1/1

Hola Dosmilocho,

Tengo una pequeña lista de pedidos para ti.

¿qué pasa?
a mi edad no se cree en *papanuel* pero sí en la magia del nuevo año.
así que te chantas.
te toca
dosmilocho
abre tu oreja.

quiero:
emoción. toda.
reírme mucho. mínimo una carcajada por semana.
quiero dinero en mi bolsillo, evitar las cuentas, no quiero seguir creciendo, quiero seguir viviendo.
que la vida parezca más sencilla.
quiero aligerar el paso de los días con una mente brillante y levitante.
quiero poder sobrevolar los malos ratos
pasar por entre las llamas de los terribles sin quemarme.

que no se me crucen muchos idiotas.
no más monstruos, ni uno solo, en vez de eso aguanto alguna otra clase de tormento si te quieres poner creativo. lánzame algo que no me espere.

que la casa continúe siendo hogar.

que mi corazón lata fuerte con las pequeñas cosas. quiero sorpresas y poder sorprenderme. (escoge tú que yo no sé qué es más importante. es como el huevo y la gallina)

quiero poder irme y volver, irme y volver.
no quiero ver malas películas.

quiero más aviones, menos equipaje, menos sobre peso. que las azafatas me sirvan más vino. que mi cara de 6 años menos no influya en las cosas importantes.

me gustaría algún tipo de superpoder, que se me despierte una antenita que me comunique con algo estelar, o que de pronto, (como cuando de pronto milnovecientosnoventa me trajo el poder de mover las orejas de arriba a abajo) descubra alguna habilidad oculta. si es lucrativa mejor.

quiero dejar de preguntarme cómo hacer dinero y hacerlo. quiero dejar de pensar tanto cada paso. quiero irme de frente. dejar de oír a mi papá cuando dice todo eso que me carga.

quiero que te lleves de mi mente todo lo que no me sirve. dejar espacio libre.

tráeme vientos nuevos y dulces.

Y cuídalo para que me cuide.



Eso sería todo.

Entre la vela de mi cumpleaños, las plumas que caen y logro atrapar, y las novias vestidas de blanco, creo que congregamos poder suficiente para alcanzar el objetivo.


No pido mucho.

Y prometo:
No molestarme por las puras
Tener paciencia, paciencia, paciencia
Hacer más favores de buena gana
Sacar a pasear a Fiona seguido
Hacer deporte
Comer sano
No quejarme de las cosas que tengo que hacer
Andar penshando y sher conshiente.


Dosmilocho,
espero que seamos buenos amigos.