viernes, 4 de enero de 2008

un ampay

llegué a las tres de la mañana
y fui por mi cepillo de dientes

a simple vista todo andaba normal



pero mirando más de cerca
(o de repente con otro ojo)
podía darme de cuenta de que dentro de ese vaso mohoso
y a esa hora de la madrugada
estaban pasando cosas,


algunas más románticas que otras.