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domingo, 18 de diciembre de 2011

una de ingleses

ayer llegué tarde a casa y lo normal esta mañana hubiera sido quedarme en la cama hasta tarde pero ... un hijo de la Gran Bretaña decidió que tenía que componer una serie de documentos antes del mediodía y ... el trabajo vino a despertarme. No voy a hacer sangre del asunto porque hacía años que no me tocaba hacer el canelo durante el fin de semana, así que me quedaré con el lado bueno. Una vez terminé de enviar los documentos a mis compañeros ingleses me puse un poco de buena música de las islas y me vino de nuevo a la cabeza el misterio de cómo es posible que la mayoría de los más exitosos músicos de rock y pop vengan de un país tan pequeño.

Supongo que cantar en inglés, idioma internacional del la música juvenil, tiene su importancia, pero dado que la mayoría de nosotros no entendemos una palabra de las canciones de los Rolling o de Oasis, o incluso de Elton John ... no parece que sea esa la principal razón. ¡Es que los tíos también hacen buena música, no sólo letras!

Como muestra un botón: Maggie May, cantada por Rod Stewart y con el apoyo de Ron Wood de los Rolling a la guitarra.



 Esta canción no es sólo una bella melodía sino que hasta la letra es buena. He aquí traducida:

Despiértate Maggie creo que tengo algo para decirte,
está entrado ya setiembre y yo debería volver al colegio,
yo sé que te he tenido entretenida pero siento que me has usado,
oh Maggie no podría seguir intentándolo más,
tú me alejaste de mi casa solo para evitar quedarte sola,
me robaste el corazón y eso es lo que realmente lastima.

Cuando el sol de la mañana se refleja en tu rostro, realmente muestra tu edad
pero esto no le preocupa a mis ojos, ya que para mí tú eres todo,
me he reído de todas tus bromas, no necesitas persuadirme,
oh Maggie no podría seguir intentándolo más,
tú me alejaste de mi casa sólo para evitar quedarte sola,
me robaste el alma y ese es un dolor que no puedo evitar.

Todo lo que necesitaba era una amiga que me diera una mano,
pero tú te volviste mi amante y
madre, que amante, tú me desgastaste,
todo lo que hiciste fue destrozar mi cama,
y a la mañana patearme la cabeza,
oh Maggie no podría seguir intentándolo más,
tú me alejaste de mi casa porque tú no querías estar sola,
me robaste mi corazón y no podría dejarte si tratara.

Supongo que puedo agarrar mis libros y volver nuevamente al colegio,
o robar el taco de mi padre y vivir de jugar al pool,
o encontrarme una banda de rock and roll que necesite una mano,
oh Maggie, desearía nunca haber visto su rostro,
tú me haces sentir como un tonto de primera clase,
pero yo estoy tan ciego como un tonto puede estar,
robaste mi corazón, pero igualmente yo te amo.

oh Maggie, desearía nunca haber visto su rostro,
tendré que volver a casa en estos días.



miércoles, 30 de noviembre de 2011

"Exceed"

hay crisis pero la gente parece no haberse dado cuenta. No hablo de sufrirla, pues muchos lo están pasando mal. Hablo de superarla. En un entorno como éste la gente debería estar dando lo mejor de sí mismos por superar el bache, por mejorar su imagen de cara al mercado, por buscarse la vida. Los que aún tenemos trabajo tendríamos que estar luchando por mantenerlo y los que no, solamente deberían tener un objetivo en mente: salir de ésta.

Por desgracia no es así, el conformismo y la displicencia están a la orden del día. En un momento en el que aumenta la gente que lleva la tartera al trabajo y los restaurantes están vacíos no he percibido mejora alguna del servicio o la comida en la mayoría de los negocios hosteleros de mi entorno. Lejos de ello, los caretos de las camareras siguen siendo igual de bordes y su trato va en consonancia.

¿Ideas nuevas? ninguna. ¿En un mercado estancado como es el del automóvil serían de esperar ofertas atractivas que nos hicieran olvidar nuestras reticencias al gasto? Al contrario, parece que la guerra de precios es el único argumento que son capaces de pergeñar los avispados cerebros del Marketing. ¿Y en otros sectores? al margen de los omnipresentes productos MAC de Apple nada parece deslumbrar al personal para abordar compra alguna. A éste paso las rebajas van a comenzar en diciembre.

¿Y en la oficina? no hay cambios a pesar de vislumbrarse la guadaña. El vago sigue siendo vago y el currante, currante. El primero no cambiará aunque su empleo se vuelva inseguro (¡qué me echen!, dice alguno), el segundo seguirá a lo suyo sin llamar la atención o siquiera poner mala cara a aquél que pone en peligro el puesto de ambos. Qué triste, oye. Hace unos años mi empresa basó una campaña de marketing interna en el verbo inglés "exceed", algo así como rebasar o ir más allá de las expectativas. Cómo me gustaría que los españoles hiciéramos nuestro ese objetivo.

Y ahora, mira a los políticos y dime qué ves. España es un reflejo de ellos, y ellos ... de España. Borreguismo y conformismo, esa es nuestra seña de identidad para el siglo XXI.




martes, 30 de agosto de 2011

London calling

pues eso, que Londres me reclama y he decidido hacer caso a su llamada. Estaré un mes currando en la capital victoriana con el objetivo de entender las complicadas mentes de los británicos, y admirar sus buenas costumbres, por supuesto.


Bueno, aquí os dejo la susodicha llamada. Pasota, pero sugerente a la vez:




miércoles, 25 de agosto de 2010

Estas modernidades ...

Hace 50 años o incluso menos, en mi pueblo no había baño en las casas. La gente se aseaba bajo el cielo azul o bajo las estrellas, dependiendo de la hora en la que cada uno pasase por allí. Con los años 60 el cuarto de aseo entró en la vida de la aldea, a la vez que desaparecían de las ciudadades aquéllos aseos comunales típicos de corrala y edificio obrero.

Ahora, pasadas las décadas, nadie se sorprende que la habitación más currada de la casa sea el cuarto de baño. Muebles modernos, alicatados de lujo y pavimento ultra-fashion, junto a torres de ducha supercaras e incluso iluminaciones discotequeras son más o menos habituales. Es lógico por tanto que tras tanto dispendio, muchos opten por pasar allí parte de su tiempo libre (hay auténticas bibliotecas junto a algunos inodoros).

Hasta aquí pase. Un lugar fresquito y agradable alejado de la curiosidad de los demás habitantes de la casa. Pero, ¿y en tu lugar de trabajo? visto lo que sucede en mi oficina, algunos confunden el retrete con su despacho. Vale, ya sé que en verano hace calor, pero joder, cada cosa en su sitio. Todo empezó con los que se leían el periódico cómodamente instalados en el trono, o con las que se contaban los chismes frente al espejo, pero la cosa ha ido a peor. Entras a hacer un pis y escuchas verdaderas negociaciones a gritos a la vez que se oye el ruido de la cisterna.

Señores, esto no es serio. A este paso, los de Recursos Humanos, siempre atentos a la posibilidad de reducir costes, van a tomar cartas en el asunto y probablemente intenten trasladar a algunos al retrete con objeto de reducir espacio. ¿No querían teletrabajo? pues hala, toma un portátil y vuela. A mí me da un poco igual, pero si tengo que asistir a una reunión en semejante sala, va a ir Rita.

martes, 26 de enero de 2010

el inglis

es sabido que el dominio de los idiomas no es una de las virtudes que se suponen a un buen español. Lo de hablar en lengua extraña no es cosa sencilla, y si a veces nos trastabillamos chamullando el habla cervantina, es difícil ver a un paisano parlando con fluidez en lengua inglesa.

En mi oficina hay que usar el inglés para todo, y lo hacemos ... cómo podemos. Al margen de unos cuantos que aprendieron mientras servían hamburguesas o pizzas en alguna ciudad inglesa, los demás somos carne de academia cutre. De hecho, muchos ni siquiera estudiaron inglés en el colegio. Hubo un tiempo no muy lejano en el que se daba sólo francés en la escuela, e impartido por profesores que nunca habína pasado por Francia.

Total, que todos los días tenemos la misma cantinela:

_. buff, ahora tengo una "call" con un tío al que no se le entiende ni Blas.
_.¿un inglés?
_.pues claro, el tío habla a toda hostia y con una
patata en la boca.
_.¡qué cabrón! ya podían tener un poco de consideración
con los que nos esforzamos en hablar en su idioma.
_.Ya ves, vaya suerte
tienen los nórdicos. Pilotan un huevo de lenguas.
_.¡Y los holandeses!
_.¡Y los belgas!
_.¡Y los portugueses!
_.¿también los portus?
_.sí, como allí no doblan las películas, desde pequeños se acostumbran a ver
los dibujos en inglés y luego les es más fácil.
_.pues los italianos tampoco te creas que hablan bien, a lo mejor hasta peor que nosotros.
_.bueno, ya,
_.ni los franchutes, ¡eh!.
Y así solemos acabar, con cierta autocompasión, y echando la culpa al sistema educativo. No falta razón, pero la verdad es que son minoría los amiguetes que le han echado narices y han vivido fuera de España una temporada y esa es la verdadera razón de que seamos tan malos hablando inglés. Casi todos nosotros hemos aprendido aquí, con mucho esfuerzo y con poca calidad.

Es un buen ejemplo uno de mis compañeros, un tío que se defiende como puede después de muchos años currando en multinacionales, pero que en cuanto abre la boca hablando en inglés pierde toda la elocuencia que tiene usando el castellano. A veces nos partimos de risa cuando usa alguna palabra "inventada" para expresarse mejor. Ya le he oído un par de veces decir "I´m disgusting" queriendo decir "estoy disgustado". Lo malo es que en inglés significa "soy asqueroso". Pues nada, ya se lo advertimos un día, pero el tío sigue erre que erre.

Los demás vamos por el mismo camino. Particularmente yo soy malísimo de oído y cada vez que oigo un acento nuevo me cuesta unos minutos habituarme. A este paso no me voy a quitar nunca la necesidad de pedir que me repitan o que digan la frase de otra forma. Eso sí, quizá porque conozco mis deficiencias trato de no meter la pata usando palabras españolas de esas que suenan parecidas en inglés, como el "disgusting" de mi amiguete. Y más desde que me enteré de que "I´m constipated" no significa "estoy constipado" sino, "estoy estreñido".

Vaya tela.

martes, 19 de enero de 2010

Mr. Hide

cuando Stevenson escribió "El Extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde" seguramente acababa de salir de una reunión como la que yo he tenido hace un rato.


Y no es que la reunión girara sobre la dualidad del bien y el mal, sino que simplemente el pavo con el que hablaba parecía estar en dos mundos al mismo tiempo. De hecho aunque es un tío al que conozco desde hace tiempo, siempre me desconcierta. Cariñoso, desconfiado, afable, iracundo, generoso, chantajista ... todos estos adjetivos se le pueden atribuir de forma alternativa e incluso aleatoria según se levante el día.

Bueno, al menos hoy toco Jekill ..., me da miedo pensar en la siguiente reunión. Quizá sea mejor celebrarla en el aeropuerto para que tenga que pasar por el detector de metales ...

Por cierto ahora que lo pienso, quizá también ZP y Rajoy son distintas caras del mismo incompetente.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Dummies


hasta hace poco, cuando oía el término "dummy" solía evocar esos muñecos vestidos de amarillo y con marcas tipo diana en la cabeza. Unos tipos sonrientes, probablemente porque no saben de su oficio hasta que no se despanzurran en algún simulacro de accidente automovilístico, aéreo o cualquier "crash test" que se les ocurra. Quizá la única razón de fabricarles con esa sonrisa es para eliminar cualquier vestigio de remordimiento en sus creadores. No olvidemos que antes de aparecer estos muñecos (años 50), los mismos experimentos se hacían con cadáveres o con animales vivos (cerdos o monos). Es más limpio cargarse un trozo de plástico y tela.



El caso es que un par de años atrás, comencé a oír el término "dummy" en mi empresa. Utilizaban ese adjetivo para designar aquellos clientes que ya no eran interesantes. Tranquilos, no penséis que a los clientes pequeños los sometemos a un "crash test". Simplemente se les quitaba el comercial asignado y, de alguna manera, se le dejaba a su suerte.

Nunca más pensé en ello hasta que, hace unos meses, a una compañera que siempre anda poniendo motes a todo bicho viviente, se le ocurrió llamar "dummies" a todos aquéllos trabajadores de la empresa que parecían "prescindibles". A saber, personal de soporte, asistentes, teleoperadores, etc ..., la mayoría de los cuales sobreviven subcontratados durante años, sin gozar de los privilegios de los "titulares" y por supuesto cobrando mucho menos dinero.

A estos "dummies" se les reconoce pronto, aunque no vistan de amarillo ni tengan dianas a ambos lados de la cara. La empresa les agrupa bajo direcciones de e-mail genéricas o en escritorios para uso compartido. No tienen móvil de empresa, no tienen tickets de comida o seguro médico, y suelen ser de sexo femenino. Como son subcontratados, basta con llamar a la contrata y pedir otros cuando advertimos que no funcionan bien. Como juguetes rotos, suplantarles es sencillo. Normalmente ni siquiera es necesario el mal trago del despido cara a cara, y a veces, hasta nos hacemos a la piadosa idea de que la contrata les ha "recolocado" en otro lugar. Por cierto, los delegados sindicales nunca se ocupan de ellos. No olvidemos que realmente pertenecen "a la contrata" y allí les defiende su propio sindicato ( me parto ).


Ah, estos "dummies" humanos no se ríen. Ni puta gracia les hace su situación.

jueves, 15 de octubre de 2009

¡ vaya semanita !
Intensa e ingrata. A veces no se disfruta en el curro, sobre todo si la gente no colabora o peor, si pone dificultades por su propio interés o simplemente para currar menos. Es duro dar lo mejor cuando además de mirar hacia adelante hay que trabajar por tu y por los demás.
A la vez, es en la trinchera cuando se aprecia a la gente que tiene narices y se arriesga a que se las partan. Miras a un lado y a otro y das las gracias de corazón a ésos que se la juegan junto a uno. A los demás que les den (qué sigan mamando como diría Maradona)

¡qué semana más liada!

jueves, 11 de diciembre de 2008

Citius, altius, fortius

Extraños días éstos, en que la competencia lo domina todo. En el siglo XXI el éxito de un individuo ya no es un espejo para el resto. Ya nadie se alegra por él. De hecho ya ni siquiera se le envidia. Al triunfador solamente se le critica o incluso se sospecha del origen de su ascenso social. Salvo que hablemos de un desconocido, claro ( a los conocidos, ni agua ). En ese caso solemos admirar el resultado, pero nunca el camino recorrido hasta llegar a él. Y si el sujeto finalmente ha caído, su currículum se hace invisible de repente, pues sólo veremos "un fracasado" frente a nosotros.
Citius, altius, fortius, esa es la regla. Como si de una competición se tratase, ya sólo se valora la inmediatez del triunfo. Profesionalmente hablando, nos creemos expertos tras sólo unos meses de prácticas; cambiamos de empleo sin parar buscando un rápido incremento de salarios. La vinculación a una empresa durante toda tu vida es cosa del pasado, y es normal que la gente cambie de empleo cada tres o cuatro años.

Es cierto que los sistemas retributivos de las empresas no animan a otra cosa. Ya no se paga la fidelidad a la empresa, más bien lo contrario. La antigüedad es un carga y lo que se valora es la novedad. ¿Quién no ha pensado alguna vez que se paga mejor a los recién llegados que a los veteranos con experiencia? Y no hablo de gente en el fin de su carrera, sino de "veteranos" de 30 años con cinco años en el mismo puesto que ven como a su lado ponen a otro treintañero que cobra el doble que ellos por el mismo trabajo. No es de extrañar por tanto que se reciba a los "nuevos" con miradas de desconfianza y desde luego sin ninguna ilusión.

Poco a poco vamos entrando todos en una espiral de competencia, y sucede que nadie entiende porque alguien decide detener su carrera por propia voluntad. Oímos que Pepe o Juan han decidido cambiar su sueldo por calidad de vida y sólo lo concebimos si ha tenido alguna enfermedad o golpe vital por medio. ¿Renunciar a la pasta o a la fama por que sí? Imposible.

Más rápido, más alto, más fuerte. Parece que el antiguo lema del Barón de Coubertin se adapta mejor hoy a la vida profesional que a la deportiva ... ¿ tenemos aún alguna posibilidad de retirarnos de esta carrera ?

lunes, 8 de octubre de 2007

La pérfida Albión

quizá sea por los supuestos atropellos sufridos por Alonso (aunque no sé si es para tanto), quizá por las afrentas históricas de la pérfida Albión o quizá (y más probable) porque hoy a las 10 de la mañana ya me habían puteado dos "compañeros" ingleses, voy a dedicar este post a contribuir a la tradicional animadversión patria hacia los británicos.

Trabajo con ingleses y diariamente tengo ocasión de comprobar que si hay una cosa que les caracteriza es su cinismo (ellos dicen flema). El porte y la distinción de los que alardean son a menudo un delicado envoltorio de algo que huele bastante mal. Disfrutan de un fino sentido de la ironía y un humor refinado, pero casi siempre está al servicio de ese aire de superioridad y desprecio con el que nos miran a franceses o españoles (a los alemanes no les desprecian, les odian).

Gran Bretaña combina la mítica imagen del gentleman con los borrachuzos "hooligans". Históricamente orgullosos, vividores y viajeros, amantes del boato y la apariencia, hicieron gala de ese contraste firmando sentencias de muerte por piratería y patentes de corso con la misma mano. En el siglo XVIII patentaron la democracia, mas al tiempo, fueron la nación que más explotó la trata de humanos. Y más tarde, durante el siglo XIX, se empeñaron en liberar Oriente Próximo del "yugo" otomano, pero a la vez estrangulaban a la vecina Irlanda, sojuzgaban India y deportaban a Australia a miles de delincuentes comunes.

Dicen en diplomacia, que lo que haga tu mano izquierda no ha de saberlo la derecha, sobre todo cuando ambas son británicas.

sábado, 30 de junio de 2007

¿Quién juzga a los jueces?


no es bueno ser radical a la hora de valorar el trabajo de la gente. Todos cometemos errores, y cuando son intermitentes, los fallos son muy tolerables. También hay que ser indulgente con la gente que hace lo que puede. Cada uno tenemos el intelecto que nos ha sido dado, y no se nos puede pedir más. Pero, ¿cómo reaccionar ante la incompetencia voluntaria, la dejadez, la vagancia, la displicencia intencionada? No sé vosotros pero a mí, una de las cosas que más me molesta en el trabajo, es ver cómo alguien inteligente, con gran capacidad, pasa de todo y de camino, perjudica a sus compañeros.



Esto, extrapolado a la Función Pública, me convierte en un fustigador de los niveles altos de la Administración. Jueces, directores generales, fiscales, inspectores de hacienda, etc ... ¿Quién controla a estos tíos? ¿quién les reprende por sus errores? ¿quién les castiga si no hacen bien su trabajo o les retira si se vuelven incompetentes? La respuesta es, NADIE. Hay jueces cuyas sentencias son continuamente revocadas por la segunda instancia y nadie les retira de sus cargos. Con su incompetencia, no sólo están perjudicando a los afectados durante todo el tiempo que dura el proceso (normalmente años) sino que además hacen incurrir a la Administración de Justicia en gastos e ineficiencias.

¿Para cuando un sistema de auditoría y control del trabajo de los funcionarios públicos de estos niveles? No son seres sagrados ni intocables. Son trabajadores cuyos empleos están subvencionados por todos y cuando menos, deben cumplir con diligencia.

lunes, 4 de junio de 2007

Los niños de mi clase

creo que la vida es algo cíclico y la personalidad de la gente ... también. Así que nuestra personalidad se revela todos los días, y las personas, cuando nos deshinibimos, cuando bajamos la guardia, mostramos nuestro verdadero yo. Pasa con los niños, con los ancianos, con los locos, ... ya sabéis.

Y, si te fijas bien, incluso cuando la gente está con las caretas puestas se puede entrever un poco del niño que fueron, del loco que a veces son o del anciano que será.

Je, je, hoy me he sorprendido cuando, en medio de una reunión, me ha dado por comparar lo que allí estaba sucediendo con lo que pasaba en mi clase de primaria. A ver ... teníamos al maestro, al chivato, a los guays, a la guapita, a la chunga, al friki ... por un momento incluso me pareció ver como todos se hacían más pequeños.
Me ha parecido una de las reuniones más productivas del año. ¡Les he calado a todos!

domingo, 4 de febrero de 2007

"El excel lo aguanta todo..."

... es un dicho común a la hora de hacer presupuestos o análisis de costes. Y es que el meneo de cifras y de condicionantes (llámese "vínculos") puede llegar a ser tal, que dependiendo de los intereses de aquel que maneja la hoja de cálculo, el resultado puede variar radicalmente con un sólo "click".

Trasladado al mundo real, se podría decir que las "estimaciones" lo aguantan todo. Cada mes nos encontramos con cifras de desempleo "buenas o malas" dependiendo de quién o cómo las cuente. Con previsiones de IPC que excluyen el gasto más importante de nuestras vidas (la vivienda) y que siempre acaban echando la culpa al precio de las acelgas (estos agricultores son unos cabrones) o a los árabes/Chaves (que se están forrando con el petróleo). ¿Y qué decir de las "estimaciones" sobre las personas que asisten a una manifestación. Ayer hubo una y las diferencias entre lo "estimado" por los distintos periódicos o incluso por las administraciones públicas oscilaban solamente en un 750%. Minucias.

Así que cuando nuestros jefes nos dicen que este año "estimamos" alcanzar unos ingresos de ... me echo a temblar y, en nuestro interior, pedimos encarecidamente que se olviden de "estimar" mi sueldo. Virgencita, que nos dejen como estamos. Por si acaso.

miércoles, 10 de enero de 2007

Hoy

he discutido con un gilipollas. En este caso un cliente, aunque esta información es superflua pues lo más importante no es que sea un cliente sino que es gilipollas. El tipo es uno de esos acomplejados a quien debieron marginar en el instituto y, ahora que es jefecillo, se dedica a resarcirse. He conocido a algunos como él. Gente inteligente, pero cegada por su rol. Gente que parece más mala de lo que realmente es. Gente con un miedo tan grande a los demás (complejo de inferioridad lo llaman) que están más solos que la una.

Lamentablemente la discusión de hoy me ha confirmado que con esta gente no valen medias tintas. O les muerdes o te comen. Están acostumbrados a defenderse de alguna amenaza imaginaria y por tanto, aunque seas sincero y bueno con ellos, ni lo ven. Supongo que son demasiados años maquinando como ser los primeros en golpear.

Una pena. Me gustaba comer con él, pero de ahí a ser su comida ...

domingo, 7 de enero de 2007

Fin de semana en mis montañas

tranquilo y agradable, en compañía de poca pero buena gente, ha transcurrido el finde segoviano en Collado Hermoso. He dormido, comido y bebido más de lo recomendable. He visto poco la tele. He pasado mucho más tiempo de lo habitual con mi familia. He hecho ejercicio. He conducido un quad por primera vez. Me he reído un montón. He hablado con mucha gente que sonreía mientras conversaba.

Uff, me desasosiega volver del pueblo a la ciudad. No es que "Madrid me mate" como decía aquél eslogan del Madrid de los 80, pero sí es cierto que me encuentro mejor en el campo. Estando en la ciudad tengo la impresión de que se me va la vida, de que pierdo el tiempo. Llegará mañana y me olvidaré del tema, pues al fin y al cabo, durante el fin de semana uno hace lo que le viene en gana a cada momento, y eso nos gusta a todos.

No sé, quizá si viviese allí echaría de menos lo que tengo aquí. Está claro que disfruto cambiando el teclado y el traje por el hacha y los guantes, pero de momento, seguiré considerándolo un pasatiempo, que con eso no se gana uno la vida. Habrá que continuar pensando en algo que me permita vivir más cerca de mis montañas y que a la vez me dé para vivir.