miércoles, 6 de agosto de 2014

Las chanclas, ésas "enemigas" de los diabéticos.

Las chanclas, ésas "enemigas" de los diabéticos.

Cuando llega el verano, los diabéticos tenemos un problemilla a tener en cuenta; uno más, claro. Y ese problemilla no es otro que el calzado.

Queremos ir cómodos, por supuesto. Y también frescos y libres como pájaros. Lo malo es que si no obedecemos las indicaciones denuestros educadores y educadoras en Diabetes nos puede salir caro, y convertirnos en "pajarracos" doloridos por una úlcera.

Lo del calzado en verano puede ser una cruz para nosotros, pero, si encima eres chica, la cosa se pone peliaguda. Seguro que habéis conocido a alguna compañera que trabaje en un lugar público donde haya que estar sexi "por decreto". En esos trabajos no te dejan ir con zapatos planos normalmente, luego muchas chicas usan taconazos criminales. Y en estas fechas, llevar tacones y avíos protectores como medias, con el calor que pasamos, no es posible.

Una de mis compañeras diabéticas trabaja en un bar de copas por la noche. Es guapa de las de tirarse de los pelos. Y va como digo, como una torreta, con tacones de vértigo. Ay, qué mala es la envídia, y qué malos los celillos.

Hace poco me la encontré, y calzaba unas chanclas que la separaban del suelo que pisamos las mortales feuchas al menos diez centímetros. ¡Chanclas! Sí, sí, qué envidia cochina. Lo malo es que me contó que tenía una ulcerilla de nada entre el dedo gordo y el siguiente, que como es del pie no solemos llamarle anular, pero lo es, lo es. Si llevásemos bata blanca, diríamos "úlcera entre el primer y segundo dedo" (digo yo...).

No la he llamado hoy, pero imagino que ya tiene el pie bien. Está más sana que una pera. De todos modos, no puedo olvidar los consejos que nos dio el profesor de la Facultad de Podología de la Universidad de Sevilla, don José Ramos, hace unos años: en verano, nada de chanclas. Calzado de piel, cómodo y todo eso, ¡y hay que llevar calcetines de algodón! ¡Ea! Él nos dijo que lo hacía, que iba en verano con zapatos con el talón protegido, tipo sandalias semicerradas, ¡y con calcetines!

Vale, está bien. Aclaremos a los que nos leéis desde otros lados: ir así en España es, o cosa de profesores de Podología, o de alemanes jubilados. Y en imágenes, éstas podrían definir bien lo que supone ir de esa manera:





Porcentaje de seguridad de los métodos anticonceptivos actuales.

Cuando me amputaron el dedo gordo de mi pierna izquierda, la que sufrió una trombosis mientras me trataban por el rechazo, le pregunté a mi cirujano vascular (que, por supuesto, es el mejor del mundo sin lugar a dudas, el Dr. González, del equipo del Hospital Universitario de Valme) qué zapatos podía usar, porque ya antes había estado viendo en alguna tiendas especializadas ésos que venden que parecen los de los payasos de la tele, o los otros que más bien son una copia exacta de los que pudiera haber llevado mi tatarabuela, él, con su media sonrisa en la cara (y digo yo que era media sonrisa, porque con lo alto que es, y lo bajita que soy, la luz en toda mi cara, y los nervios, veía menos que un gato de escayola) me contestó que, sobre todo, un calzado que fuera cómodo para mí, ya que sabía de mis prejuicios ante las horteradas ortopédicas.

- ¡Toma, toma, y toma!- pensé yo. ¡Cómodos, y amén!

Gasto una pasta gansa en zapatos, pero son buenos buenos, planitos, cómodos, de piel, con suela almohadillada, y todas esas zarandajas; pero consigo que la gente no se asuste al mirarme hacia abajo. No, ahí, no. Abajo del todo.

Os cuento eso como experiencia personal; pero si lo vuestro es chanclear en veranito, ahí tenéis consejos que han publicado por ahí, y que creo que se deberían tener en cuenta por todos, moros o cristianos, de Villarriba o de Villabajo, o del norte o del sur.

- ¿Chanclas?
- Usted verá. Los pies son suyos. Pero luego no lloriquee. ¡ja!



Imagen
Beatriz González Villegas.



Consejos para utilizar bien las chanclas
Publicado en Telecinco
  • Pueden generar lesiones por un uso indebido
  • Muchas personas las utilizan para ir por la calle 
  • La web de Asociación Americana de Podología Médica da algunos consejos
02.08.14 | 00:00h. Informativos Telecinco |

Las chanclas en verano no solo se utilizan para ir a la piscina o la playa, sino para andar por la calle. El problema es que un uso indebido y excesivo de este tipo de calzado puede generar lesiones en los pies. Por esto, la Asociación Americana de Podología Médica ha dado algunos consejos solo cómo utilizar bien las chanclas para no tener que sufrir estas lesiones.

Muchas personas utilizan las chanclas para ir por la calle, pero como no están hechas para nada más que ir a la piscina o a la playa pueden generar problemas en los pies. La Asociación Americana de Podología Médica ha dado los siguientes consejos:

Lo que debemos hacer

- Comprar chanclas hechas con piel suave y de alta calidad. La piel minimiza las ampollas y otros tipos de irritación.

- Doblar con suavidad la chancla de principio a fin, asegurándonos de que se dobla en la base de los dedos. Los zapatos de cualquier tipo no deben doblarse por la mitad.

- El pie no debe sobresalir del filo de la chancleta.

- Utilizar un par de chanclas fuertes al caminar alrededor de una piscina pública, en la playa, en las habitaciones del hotel y en áreas de vestuarios. Caminar descalzo puede exponer las suelas de los pies a verrugas plantarse y pie de atleta.

Lo que no debemos hacer
- No utilizar chanclas de un año para otro. Inspecciona los pares antiguos que utilizas. Si muestran signos de desgaste grave, deshazte de ellas.

- No ignorar las irritaciones entre los dedos, donde se ajusta el dedo gordo a la chancla. Esto puede conducir a ampollas y posibles infecciones.

- No utilizar chanclas mientras se caminan largas distancias. Incluso las chanclas más duras ofrecen poco en términos de absorción de choque y apoyo del arco.

- No realizar trabajos de jardinería mientras se utilizan chanclas. En estos casos hay que usar siempre un zapato que proteja por completo los pies mientras se realizan las actividades en exteriores como desbrozar el jardín o cortar el césped.

- No realizar deportes utilizando chanclas. Esta práctica puede conducir a una torcedura de pie o tobillo, así como esguinces y roturas.

Publicado en http://www.telecinco.es/informativos/sociedad/chanclas-lesiones-pies-consejos-uso_0_1836975412.html