domingo, 5 de septiembre de 2010

Felicidad

¡qué extraña palabra! unos la persiguen, otros la desprecian, otros huyen de ella, y algunos hasta sufren la de los demás. Sea como fuere, esto de la felicidad ha de ser tremendamente misterioso de definir. No en vano es, quizá junto a la muerte, y a muy poca distancia del amor, el concepto que más literatura ha originado a lo largo de la Historia.
Esta mañana los suplementos dominicales de dos diarios españoles dedicaban la mayor parte de su espacio a darnos recetas para facilitarnos la búsqueda de la felicidad. Este interés es cíclico. ¿Cómo ser feliz? ¿cómo evitar la depresión? ¿mejores formas de elegir pareja, amigos, casa, mascota, que nos ayuden a conseguir la felicidad? ¿hace el sexo la felicidad, y el dinero?
Hay gente que dice que es una cuestión de gestionar expectativas, o de conformarse con lo que uno tiene. Otros, dicen que simplemente se trata de perseguir la "felicidad" con brío, de no cejar en el empeño. Yo, que no estoy muy versado en lo que quieren los demás (bastante tengo con lo mío), simplemente creo que lo que es maravilloso para alguien puede ser horrible para otra persona, así que soy excéptico sobre cualquier tipo de teoría. ¿Cómo se consigue ser feliz entonces? ... no sé, pero quizá cada uno tenga la respuesta en su interior. He conocido a gente que sabía perfectamente el camino para mejorar su vida, y por miedo, o por desidia o por "el qué dirán" siguieron un rumbo completamente opuesto, incluso la mayoría de las veces no hicieron más que continuar con su anodina existencia. Y siguen quejándose, claro.