lunes, 17 de febrero de 2014

“Si yo pude, ustedes pueden”

Cuando Camila despertó en un hospital de Barcelona, un día de agosto del 2005, se sorprendió precisamente de eso: despertar y darse cuenta de que estaba respirando.
 

Tenía 10 años, y le habían trasplantado un pulmón en una larga cirugía, con la cual culminaban grandes esfuerzos de sus padres, quienes con ayuda de amigos y compañeros del Coro Infantil lograron reunir más de Q250 mil para pagar el procedimiento y así salvar su vida, amenazada por fibrosis pulmonar.

Pero su sueño iba más allá: quería ser cantante y grabar un disco. Algo que se veía difícil aquella mañana. “Estaba entubada, con sondas nasogástrica y urinaria, un catéter en el cuello y cuatro tubos de drenaje en los costados”, cuenta Camila, hoy de 18 años, quien en diciembre lanzó en España su primer disco, bajo el pseudónimo Chance —oportunidad, en inglés— palabra que considera clave en su vida, pues su actitud ha sido nunca dejar que se escape.

Para quienes no conocen toda la historia, ¿por qué necesitó doble trasplante pulmonar?

Tenía fibrosis pulmonar idiopática, y solo me funcionaba el 25 por ciento de mis pulmones. Es una enfermedad degenerativa y hace que estos se vayan atrofiando hasta que llega un punto donde pasa poca sangre y entra poco aire.

Usted es una de las pocas personas que ha sobrevivido a un doble trasplante de este tipo.

Es un milagro. El primer trasplante me lo hicieron cuando tenía 10 años, entre el 15 y el 16 de agosto del 2005. Entré en el quirófano, me durmieron y no me desperté, conscientemente, hasta varios días más tarde. Estuve en cuidados intensivos más o menos una semana, con oxígeno y varios tubos en el cuerpo. Salí del hospital a mediados de septiembre respirando por mí misma. Así fue cómo comencé a vivir mi nueva vida. Me deshinché totalmente, volví a caminar, podía reírme a carcajadas e ir al colegio.

El nuevo trasplante llegó el 26 de abril del 2011. Desperté a las 12 horas de haber salido del quirófano, y me dieron el alta dos semanas después.

¿En algún momento tuvo miedo de morir?

A los 14 años me dio una neumonía. Las defensas, al detectar la enfermedad, subieron y atacaron también a los pulmones nuevos. Empezaron a agarrar poco oxígeno. El tratamiento fue muy fuerte, volví a hincharme, a respirar con tubos de oxígeno y a usar silla de ruedas. Sabía perfectamente lo que pasaba y lo que podía pasar.

¿Cómo llega la música a su vida?

Ha estado siempre en mi vida y en la de mi familia. Formé parte del Coro Infantil de Guatemala, en donde me apoyaron mucho y aún tengo muchos amigos.

¿Cómo está la historia de que un montañista la ayudó a producir su primer disco?

Cuando tuve el rechazo, estuve en una habitación de aislamiento del hospital. Me deprimí y mi madre fue a hablar con mi neumólogo, el doctor Moreno, quien llamó a la fundación Ánima, dedicada a cumplir los sueños de niños enfermos.

Ellos se contactaron con el aventurero Albert Bosch, quien estaba en el proyecto de escalar las siete cimas más altas de mundo. Albert vino a visitarme al hospital, una semana antes de marcharse al Éverest, y me dijo que llevaría mi foto a la cima. Me preguntó por mis canciones y me pidió que cantara algo. Con el 20 por ciento de capacidad pulmonar que tenía, le canté mi canción Lo puedo conseguir.

Él llamó a una amiga, que ayudó a mejorarla junto con el arreglista Luis Morate. Paralelamente, Mónica estaba preparando una fiesta para Albert, si lograba llegar a la cima. Se le ocurrió presentar mi canción, recién grabada, y el evento se llamó Siete cimas y un sueño. La fiesta se llevó a cabo el 15 de septiembre del 2010, y fue uno de los días más increíbles de mi vida. Albert me siguió apoyando para lograr el resto del álbum —que se presentó en España el 4 de diciembre del 2013—.

En estos ocho años, ¿cómo ha cambiado su manera de ver la vida?

La valoro más. Algo tan simple como es poder respirar, que normalmente no se le da ninguna importancia y pasa desapercibida, es increíble el valor que adquiere cuando tienes que luchar cada segundo para poder respirar y mantenerte viva. Y cuando por fin ya no necesitas aparatos y oxígeno que te ayuden, es una alegría y una tranquilidad indescriptible.

¿Qué es lo que más extraña de Guatemala?

Extraño a mi familia, a mis amigos, los paisajes, el buen clima, los sabores.

¿Qué sabores?

Uf, acá no hay nada de comida de Guate. Me encantan los tamales, los chuchitos, los chocobananos, las tortillas… ¡qué hambre!

¿Qué mensaje le daría a los jóvenes que están “sanos”, pero tienen temores ante la vida?

Les diría: Si yo pude, ustedes pueden. Si logré mi sueño del disco estando enferma, ustedes que están sanos ¡qué no podrán lograr! Solo hay que fijar la meta. Es cierto que tu sueño puede requerir tiempo, pero no te desesperes. Todo llega. El último consejo es mantener la mente positiva y ser realista.

POR GUSTAVO ADOLFO MONTENEGRO


Imagen de Camila Vargas. Chamce










Publicado en http://www.prensalibre.com/espectaculos/pude-ustedes-pueden_0_1085891404.html