lunes, 23 de enero de 2012

Italia is different, Spain too

oye, lo bien que nos lo pasamos la semana pasada y lo mucho que subimos el orgullo patrio. En este país, donde se estila la envidia, lo que más nos gusta es hacer leña del árbol caído. Y si es un buque hundido, pues lo desguazamos.

Recuerdo que en durante el bachillerato el segundo más tonto de la clase tenía martirizado al que ostentaba el titulo de pardillo mayor. A aquel sujeto le caían collejas desde que entraba hasta que salía, pero se iba medio contento a casa, pues en algún momento del día gozaba su efímero momento de triunfo: un cachete al que sólo era un poco más marginado que él. Con el tiempo he comprobado que los tíos peligrosos no son necesariamente los que eran matones en la clase, o los que recibían estoicos todos los palos, sino aquéllos que viviendo en la parte baja de la escala no tenían otro deseo que subirse a la cúspide.

La semana pasada reviví esa sensación. Los españoles riéndose de los italianos. Vaya cuadro. No me cuesta mucho imaginar al "Bigotes" o a "Correa" con uniforme de capitán de barco de recreo. Y tampoco  me cuesta mucho imaginarles soltando excusas en italiano acojonado, como el ínclito Schettino.