sábado, 3 de julio de 2010

Capillitas

Génesis, 9:6 "el que derrame sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada".

Cita que saqué ayer de una película de Steven Seagal, en una escena en la que se confirmaba la ejecución de un criminal y que ni siquiera el más ultra de los curas españoles utilizaría para justificar la pena capital. En cambio, es práctica habitual en el mundo protestante que un pastor use la Biblia como fuente de saber ( como otros con el Corán ).



Puede que esto tenga explicación histórica. Los actuales Estados Unidos fueron repoblados por un grupo de nórdicos que vinieron con lo puesto. Gente que que a lo largo de los siglos XVII-XVIII-XIX llegó a las colonias norteamericanas con la íntima convicción de que Dios les guiaba hacia una nueva tierra prometida. No debían haber tenido una vida fácil hasta ese momento. Desarraigados y en un lugar extraño, la Biblia debió parecerles una buena compañía, hasta el punto de que la utilizaron como guía casi para cualquier cosa.


Los herederos de aquéllos creyentes conforman la nación más poderosa del planeta, y dan gracias a Dios por ello. Quizá no de forma consciente, pero en su imaginario siempre tienen a Dios presente. Hasta en la más grotesca de sus películas.