sábado, 15 de agosto de 2009

A Julissa



Como un racimo de aire disuelto en la retina
Tu voz se acerca hasta alcanzar mis galaxias y rincones
Hasta dejar en mi aura tus imanes de esencia
Y elevarme.

Me ponés partículas de viento en la carne
Y estirás bosques de miel en mi esqueleto.

Como un puente de piedra que brota en la luz del agua
Tu jardín de planetas me envuelve
Hasta rozar lo indescifrable.

Como un huracán que surge en la raíz de tu nombre
Y como el fuego que logra romper sus cristales
Hasta aparearse con la vejez de cada lágrima
Inventás nidos en mitad del viento
Y me llevás a lamer lo infinito.

Me descifrás hasta hacerme nuevo
Y recogés las horas
Para que pueda finalmente
Nombrar la niebla.

Como un arbusto creciendo detrás de la mirada
Te detenés a contemplar la lluvia
Y te empapás con sus duendes.

Venís con relojes de arena en la bondad de tu pelo
Y grano a grano
Me hacés innovar mi presencia en las nubes.

Como una breve estación de sueño
Alargás tus palabras
Y las dejás aquí
Para que
Entre ángeles y silencios
Pueda intentar mis poemas.