domingo, 25 de marzo de 2012

decadencia


dejando de lado ideologías, me parece increíble que los votantes no castiguen con más severidad la corrupción. ¿Cómo escarmentar a los políticos si no les damos caña en las urnas? Si en Andalucía, Valencia y Baleares se mantiene el gobierno después de lo que ha sucedido ... se confirma que nuestro país es decadente en valores.


¿Vientos de cambio? ¡y una mierda!

miércoles, 7 de marzo de 2012

el tejo


Noto algo raro. Mi sombra, en lugar de caminar a mi ritmo, decide adelantarme y colocarse delante. Sabe que me he perdido y pretende encontrar el camino de regreso por sí misma. No conozco esta parte del bosque, y bordeo gruesos abetos a la vez que tarareo para tranquilizarme. El pánico o el frío me hacen tiritar y resoplar cada vez más fuerte mientras cada vez hay menos luz en el bosque y las guirnaldas del atardecer desaparecen una a una de las copas de los árboles. De repente un claro, con un viejo árbol en el centro, aparece entre la maraña de robles. También hay ocho piedras cúbicas y blancas que se desordenan en derredor, y reflejan la luz de una luna que aparece radiante por el Norte. 

Desde mi posición veo aparecer una mujer. Aún no es vieja y debio ser bella un día. Lleva en las manos un cubo de madera y varios cuencos vacíos. Se detiene junto a cada una de las piedras y reparte uno de los recipientes para cada roca. Después deja el cubo al pie del árbol, un tejo, seguramente el más grande que haya visto nunca, un árbol antiguo, surcado de nudos y grietas tan antiguos como la misma sierra. Miro mi hacha como reflejo del oficio de leñador que siempre he desempeñado y calculo cuánto me darían en el pueblo si convierto ese anciano en tablones.

Sólo pasa el tiempo. Nada más. La luz de la luna se atenúa por efecto de una insidiosa niebla que me paraliza aún más, ahora por el frío. Así, acurrucado y tembloroso vuelvo la mirada al claro y todo esta igual que hace un instante, salvo que sobre las losas descansan ahora siete figuras, ¿de dónde han salido? En este momento sé que debería irme, y vosotros también (lo sabéis), pero no puedo. Hasta el viento se ha quedado inmóvil escuchando la letanía que parte, no de las gargantas de los que se sientan en el claro, sino del corro de árboles que lo circundan. Poco a poco la música se va metiendo en mi cabeza, poco a poco, la música ... un son lento, con sabor a tierra y antigüedad ...

Las ramas de decenas de árboles me empujan a ocupar el octavo sillar y descubro que mis compañeros están cubiertos de musgo y barro mojado. Sus pies, enterrados en el suelo, no son sino fuertes raíces que reptando se unen con los míos, pero reacciono y consigo liberarme golpeando con mi hacha. Algo parecido a la sangre mancha de verde intenso mis pantalones de faena ...

Los viejos dicen que la niebla se lleva cosas. Inadvertidamente, como llega se va, silenciosa. Y siempre se lleva algo. También se va la cabeza de los que oyen la letanía del bosque. No recuerdo haber retornado a la aldea pero aquí estoy y ya llevo días sin poder articular una palabra. De mi mente sólo parten acordes y nadie parece entenderme cuando hablo. Oigo a mis hijos hablar a través de las paredes y fantasean con espectros, con el ataque de un lobo, con maldiciones. Dicen que mi pelo es ahora gris verdoso, como el musgo que cuelga de los árboles viejos, y el señor médico no parece entender que el muñón que hay donde se encontraba mi pie termine en un extraño material como de madera ...





sábado, 25 de febrero de 2012

ensalada de noticias

a tenor de una noticia publicada por un amigo, escribía hace un rato que siendo cada vez más común la distorsión informativa, debemos esforzarnos mucho para tratar de ver claro entre tanto lodo. Y hay mucho, en forma de blogs, tweets, "confidenciales" que nos llegan al ordenador, tertulias radiofónicas o ruedas de "expertos" televisivos, donde antes había hojas parroquiales, oradores espontáneos o libelos propagandistas de los distintos partidos.

La pregunta es, ¿es mala la saturación de información? ¿acaso sería peor una reducción de la pluralidad hasta el punto de tener una prensa oficial que nos cribara el acceso libre a lo que los demás piensan? ¿cuál es el punto medio, si lo hay?

En mi caso, adquiero semanalmente alguna revista especializada, en papel, y accedo a varios blogs y resúmenes de prensa económica a diario. Respecto a los periódicos compro prensa escrita tres o cuatro días a la semana, alternando El Páis y ABC. Los domingos el AS. Antes también compraba Público el viernes.

Ahora Público ha caído, como lo hicieron hace años El Independiente o El Sol. ¿Me polarizaré hacia la derecha informativa por esta razón? no creo. Hay muchas alternativas para alimentar mi ansia informativa. ¿Una pena? sí, siempre que muere un periódico me deprime un poco, pero no deja de ser un negocio y si no tiene respaldo económico para salir en papel, tendrá que evolucionar. Tampoco hay que rasgarse las vestiduras, como la pléyade de personas que ayer lloraban la pérdida. Probablemente, si todos ellos hubieran comprado Público a diario, éste no habría desaparecido.

Bueno, me voy a leer Público en la red, que ya he terminado con The Guardian y sobre todo con vuestros blogs !!

lunes, 20 de febrero de 2012

los zapatos huérfanos

hoy he pasado por el sanatorio de zapatos. Tengo unos que me gustan mucho y tienen la suela algo maltrecha. Por suerte, no he tenido que pedir cita para dentro de mucho tiempo como sucede (cada vez más a menudo) en la Sanidad de los humanos. Al entregar mis zapatos, el zapatero me ha extendido un recibo como otras veces, pero hoy además me ha pedido dinero. Me extrañó, pero el hombre, como excusándose, me señaló un cartel donde advertía de que a partir del 1 de febrero se cobra por adelantado. Ya entiendo, le he dicho.

Hace unos días un amigo me comentó que en los talleres es cada día más frecuente que alguien deje su coche para reparar y nunca más vaya a recogerlo. Me da pena pues me evoca esa leyenda urbana (o no) de viejecitos abandonados en una gasolinera o en casa ajena mientras su familia se va a hacer unos recados. Al menos, estos últimos regresan y el viejecito suspira aliviado mientras piensa que peor destino tienen algunos muebles viejos.

Zapatos, coches, abuelos, todos huérfanos de cariño debido a la crisis del dinero y a la crisis de valores.

Hace años leí, sin terminarlo, un libro de Millás titulado "No mires debajo de la cama". Hablaba de zapatos con vida, que hablan, que aman, que sienten, que odian. Probablemente algunos de ellos odien hoy a los dueños que les abandonaron. Algunos quizá entiendan sus razones, entiendan que alguien tuvo que elegir entre ellos y otro gasto más perentorio. Otros atizarán su rencor amontonados sobre otros pares de zapatos huérfanos de dueño. Y todos, como esos coches del taller o ese abuelo de la gasolinera, mirarán con esperanza a cada persona que se acerque, deseando en silencio que alguien regrese a por ellos.




domingo, 12 de febrero de 2012

al borde

-Yo rezo todas las noches.

-¿Qué pide en sus rezos?

-Que me saquen de aquí. ¿Qué es esto en lo que estamos metidos? ¿Usted lo sabe? ¿De quién es la culpa? Busquemos un culpable, ¿por qué nadie más lo pide? ¿Por qué soy el único buscando al responsable de todo este desastre?

-¿De qué desastre?

-¿No lo ve usted?

-No, yo sólo veo un hombre triste, desdichado, un hombre que ha perdido toda esperanza.

-No sé si he perdido algo o más bien algo va creciendo dentro de mí. Cuando le hablo a Clara ella me mira asombrada. De dónde sale todo eso, me pregunta con miedo. ¿Cómo que de dónde? De aquí adentro! De acá! Abro la boca para que mire dentro, me sacaría los ojos para que vea bien de qué esta hecho este hombre que se la folla todas las noches. Pero algo de toda esta mierda le atrae y no entiendo por qué… no se lo cuestiono tampoco, en cualquier momento se da cuenta de que estoy a punto de perder la razón y …

-¿Qué? ¿Entonces qué?

-Entonces se iría, y ya no me quedaría ni un pedazo de razón para tolerar esto un minuto más.