viernes, 29 de mayo de 2009

el futuro

llevo unos días pensando en el futuro. Quizá no os parezca nada excepcional, pues la mayoría de la gente, en mayor o menor medida, piensan mucho en el futuro, en sus esperanzas, en sus incertidumbres. En mi caso no es muy común, soy un hombre del presente, e incluso de una parte del pasado, de la que me trae buenos recuerdos, pero raramente reparo en lo que vendrá mañana.

La culpable de este cambio tiene nombre. Se llama Paula y nació el lunes pasado. Mi recién estrenada sobrinita no tiene por qué preocuparse. Ha nacido en un país desarrollado y dentro de una familia que la querrá y arropará hasta que pueda valerse por sí misma, pero, aún así, no puedo evitar mirar hacia adelante y pensar en las aventuras que le deparará el destino, en las cosas que verá, en los acontecimientos que vivirá ...

Como soy un tío optimista, naturalmente pienso en lo bueno. Paula gozará de tecnologías inimaginables para sus abuelos e inalcanzables para sus padres, tendrá acceso a adelantos médicos que hubieran curado a nuestros antepasados, y vivirá en una sociedad cada vez más multirracial y acomodada.

Pero de momento, prefiero que siga el ejemplo de su tío el Zorro, que viva el presente, y lo disfrute tanto como sus papis, sus abuelitas y sus tíos.

PAULA, saluda a estos señores de la blogosfera ....

UN POEMA DE byron espinoza





Hasta hoy
Mis manos
Nunca hicieron otra cosa

Caer...

Y ustedes
Que lo vieron todo
No fueron capaces de juntarlas

Aun así
Y a pesar de tanto
Con los muñones
Sangrando todavía
Pude arrebatárselas a los perros
Colocarlas
En su lugar
Nuevamente
Para que
(Sobre este suelo de vidrio constante...)
Siguieran cayendo.

lunes, 25 de mayo de 2009

el cerdo

esta mañana apenas había tráfico en la carretera, pero al llegar a la "cuesta de los dominicos", en la entrada a Madrid, se ha formado un poco de atasco. Todos parados, unos resignados, otros enfadados. Detrás tenía un Mini, que en los siguientes dos o tres minutos ha cambiado de carril al menos cuatro veces. Lo he tenido, delante, detrás y al lado casi sin interrupción. ¡Qué nervioso el tío!. Me he empezado a fijar en él mientra se movía de un lado a otro buscando el carril mágico, una especie de vía 9 y 3/4 como en las pelis de Harry Potter.

El caso es que el sujeto molestaba a alguien cada vez que se cambiaba de lado. Qué plasta, oye. A éste pavo no importaba nada el resto. No le importaba que los demás también quisieran llegar a sus trabajos a tiempo. No le importaban las normas de tráfico. No le ha importado tirar una colilla por la ventana. Seguro que ni sabe que está prohibido tirarla.

Cuando se ha deshecho el atasco, y a pesar de todos sus esfuerzos, el tío estaba otra vez detrás de mí. Le he esperado para verle el careto. Bingo. Cara de gilipollas. Pijete y relamido. No he podido evitar desearle otro atasco antes de que llegara a su destino. Je, je.

Mientras le observaba hacer el indio, he pensado en el mal que tanto aqueja a la sociedad actual: la falta de respeto. El hombre del Mini probablemente mantenga su actitud tras aparcar en su garaje. Faltará al respeto a su mujer, a sus hijos y a sus amigos, al equipo rival, a su jefe, a sus empleados ... a todo el que se encuentre. Y es que las actitudes ante la vida, como ésta, son tan reflejas que hay muy poca gente capaz de comportarse como un caballero en unos ambientes y como un cerdo en otros.
Normalmente, o eres lo primero, o eres lo segundo.

viernes, 22 de mayo de 2009

Comecocos

Esta semana asistí a un curso de "Inteligencia Emocional", tema que me ha sonado siempre a libros de auto-ayuda, terapias de grupo y cosas así. Así que la convocatoria (era un curso de empresa) no me suscitó excesivo entusiasmo (Sí, yo soy uno de esos ignorantes que creen que el psicólogo sólo es necesario para el que lo necesita).

La conductora de las actividades era psicóloga desde luego, y siendo consecuente con mis prejuicios sobre su gremio, desconfié enseguida de ella. Sobre todo al principio, nos mareó con preguntas capciosas, conclusiones dirigidas y mucha retórica ... todo ello disculpable, pues de todo eso hay en la vida diaria, y al menos a ella le pagan por hacerlo.

En cualquier caso, he de reconocer que el curso estaba bien montado. Las sesiones fueron intensas e interesantes y la gente participó mucho. Se trababa de ver la importancia que tienen los sentimientos sobre nuestra actividad diaria, laboral y personal. El auto-examen de nuestro interior, como medio para canalizar nuestra respuesta al exterior fue el objeto de la práctica. Pero, no sé, me daba la sensación de que para llegar a conclusiones simples complicaban mucho la explicación.

"Conócete a ti mismo" nos dejó dicho el bueno de Sócrates. Nada tan puro y sencillo como ese aserto, aunque ahora necesitemos libros enteros y carreras universitarias para decir lo mismo.

La psicóloga hablaba de reducir las cosas negativas que tenemos en nuestra mente, sentimientos destructivos que dificultan nuestra relación con el entorno. Y daba por supuesto que todos tenemos una especie de conflicto interno. "No estoy de acuerdo", le dije. "Estoy seguro de que hay mucha gente feliz consigo mismo, esos de los que decimos que están encantados de conocerse". No lo encajó bien y en ese mismo momento, el curso comenzó a interesarme menos.

Digo yo, ¡qué manía tiene la gente de meterse en la mente de los demás!.


lunes, 18 de mayo de 2009

las manos frías

La practicidad
La materialidad
Mis manos una piedra fría
Mis ojos sirviendo de mira de francotirador
Esperando
A que asomes la cabeza
A que te quedes quieto
A que repitas los movimientos que ya observé
Los que espero
Los que mido, así, como suena
Al acecho de ti
Cuando te veo
Y te respiro
Te aspiro
Te succiono
Y no lo sabes
En qué trampa te has metido
No sabes
Pero mis manos se calientan cuando las pongo sobre ti
Y entonces no disparo
Todavía no disparo.