de regreso

le di muchas vueltas, porque así hago a veces, le doy la redonda vuelta a las cosas para asegurarme que el lugar donde estaba no era tan malo, incluso el mejor.
entonces esto es un regreso sobre traspapelado firme.
con comienzos de año una renovadita de blog. 
vamos a ver qué nos trae el 2009.
Siempre con los que sufren

Un amigo me envía este artículo de El Mundo sobre las "mentiras" que la comunidad internacional asume como ciertas en Palestina.

http://www.elmundo.es/elmundo/2008/12/30/internacional/1230654642.html

El artículo es tendencioso, sí, pero no por mentir sino por hablar sólo de los sufrimientos de los palestinos, y no hablar de los sufrimientos israelíes. Deberían haber hablado también de lo que es vivir en la frontera con un país que no deja de enviarte regalitos en forma de cohetes, o temer durante toda tu vida una invasión combinada de todos tus países vecinos (ya lo intentaron en la Guerra de los Seis Días en 1967 ).

Nada de eso disculpa hoy a Israel, y su actitud me obliga a estar 1000 x 1000 con el pueblo palestino. No porque me caigan mejor que los israelíes, sino porque hoy sólo hay palestinos que mueren e israelíes que matan. Estaría con los israelíes si los agredidos fueran ellos. Sin duda. No se me han olvidado los coches-bomba en Tel Aviv ni los suicidas que estallaban dentro de los autobuses. Pero esta situación hace mucho tiempo que no se produce en Israel.

Los portavoces del gobierno de Israel dicen que la mayoría de sus víctimas son policías y funcionarios, como si ello les hiciera culpables de algo. No son militares, ni terroristas, sino civiles como tú y como yo ¿Qué es esto? ¿volvemos a la Edad Media? ¿pasamos a cuchillo a todos los habitantes de una ciudad porque sus gobernantes nos han provocado?

La triste y fría realidad: Novecientos palestinos muertos en una semana. Por contra, seis israelíes muertos, cuatro de ellos por "fuego amigo". Que digan lo que quieran pero esto se llama "masacre", y a los que están dirigiendo, se les llama "asesinos".
Queda lo más difícil

qué luto eso de elegir regalos con poca pasta y con mucha obligación. Si además los agasajados te importan poco o no son agradecidos, no te digo cómo se queda el cuerpo cada día 6 de enero ...

Y es que la compra navideña debe ser uno de los trabajos peor pagados del año. Correr, buscar, pensar, calcular, y todo en un día chicos. Hoy he estado en varios centros comerciales y la experiencia da para un estudio antropológico completo. La suerte es que terminé con lo mío rapidito y me pude dedicar a observar al personal. Por un momento pensé que en lugar de observador iba a ser la cobaya, pero no, encontré lo que buscaba y me senté a mirar.


He visto estrés, pero del bueno, del que inunda de adrenalina los pasillos. He visto discutir a parejas, resoplar a las abuelas ante los escaparates, hasta los críos iban a toda pastilla. Había gente sentada con la cara tan cansada como si hubieran terminado el maratón hace dos minutos. El cine vacío, la FNAC llena. El parking diminuto para albergar tanto coche. Atascos a la entrada y a la salida. Y caras felices también, las de aquéllos que llevaban, por fin, todas las bolsas a cuestas. Sin dinero pero con el objetivo cumplido: un regalo para mamá, papá, los hermanillos, los cuñaos, los sobrinos, ... qué dispendio tan mal disfrutado.

Ahora queda lo chungo, el día después, la apertura masiva. ¿Les gustarán mis regalos, me gustarán los suyos? Un ojo en sus reacciones y otro en romper el papel que lleva mi nombre. Por favor, que al menos salga bien lo primero, que me se me jode el día. Bueno, pase lo que pase, siempre quedará el Roscón, y un día sin ir a la ofi, que no es poco.

Y los Reyes Magos, por Palestina, ¿no?. Allí sí están realmente jodidos. Menos mal que Nazareth queda en el lado israelí ...
¿qué hay del futuro?

Hace unos días una pitonisa me cogió la mano y lo primero que me dijo, antes de darme tiempo a preguntar nada, fue que iba a tener bastante pasta. No es realmente lo que más me interesaba, pero como debe ser que es la primera pregunta que le hace todo el mundo (cosas de la crisis), pues empezó por ahí:


_. Gracias, le dije. ¿Y de vida, cómo vamos?

_. Ochenta y tantos. Y de amores ... Ahí le corté y seguí a lo mío.

_. Cojonudo de momento, eh. Larga vida y bien de pasta. Buen rollito. Oye, ¿y con una vida tan larga, teniendo tanta pasta, me lo pasaré de miedo, no?

_. ( ... ) Mutis

Cagontó. No sé si es que realmente la brujilla no sabía cómo me iría o que vio algo que no era tan bueno. Ya me dejó mosqueado, oye.
Me pregunto …

¿Por qué la prensa “atea” de “izquierda” tiende a defender a los palestinos si están gobernados por fanáticos religiosos? ¿por qué la prensa católica y de “derechas” considera que su tradicional enemigo actúa en “legítima defensa” cuando mata 100 palestinos por cada israelí muerto?

¿Por qué el Papa condena la violencia sólo cuando ataca Israel y la Casa Blanca sólo cuando ataca Hamás?

Me asaltan decenas sobre lo que sucede en Palestina a diario. Esta guerra es noticia diaria desde hace más de cincuenta años y en todo ese tiempo todos y cada uno de los dirigentes internacionales se han dedicado a buscar la maldita aguja en el pajar palestino. La "negociación" ha llegado a tal punto de enquistamiento que ni siquiera las partes en conflicto tienen clara su postura. Rabin, el gran diplomático, murió asesinado por un ultra de su propio pueblo. Arafat, el gran caudillo palestino, guardaba su vida tanto de un atentado israelí como de uno de Hamás.

A falta de acuerdo, incluso hemos olvidado por lo que discuten. Sería difícil encontrar alguien en la calle que nos explique con cierto criterio histórico cómo empezó o todo o quién tiene derecho a qué. En realidad, nada importa ya quién agredió primero. Me quedó con las palabras del maestro Daniel Barenboim, un judío que sufre por los que sufren, y las hago mías en esta ocasión:
Gaza y el Año Nuevo

Sólo tengo tres deseos para el próximo año. El primero de ellos es que el Gobierno israelí se dé cuenta de una vez por todas de que el conflicto en Oriente Próximo no puede ser resuelto por la vía militar. El segundo es para que Hamás tenga presente que sus intereses no se imponen con la violencia, y que Israel está aquí para quedarse. El tercero es para que el mundo reconozca que este conflicto no tiene parangón en la Historia. Es complejo y delicado; es un conflicto humano entre dos personas profundamente convencidas de su derecho a vivir en el mismo y minúsculo pedazo de tierra. Es por esto que ninguna diplomacia o acción militar puede resolver este conflicto.

Los hechos de los días pasados me preocupan en exceso por muchos motivos humanos y políticos. Es evidente que Israel tiene el derecho a defenderse, que no puede y no debe tolerar los continuos ataques con misil en contra de sus ciudadanos, pero el incesante y brutal bombardeo del Ejército israelí en Gaza me ha despertado algunas interrogantes.
La primera pregunta es ¿tiene derecho el Gobierno israelí a culpar a todos los palestinos por las acciones de Hamás? ¿Debe ser culpable toda la población de Gaza por los pecados de un grupo terrorista? Nosotros los judíos, debemos saber y sentir más agudamente que otras poblaciones lo inaceptable e inhumano del asesinato de civiles inocentes. El Ejército israelí ha argumentado pobremente que la franja de Gaza está tan superpoblada que es imposible evitar la muerte de civiles durante los ataques.


Nuevas preguntas

La debilidad del argumento me lleva a formular nuevas preguntas: ¿Si la muerte de civiles es inevitable, cuál es el propósito del bombardeo? ¿Cuál es -si la hay- la lógica de la violencia y qué espera lograr Israel a través de ella? Si el objetivo de la ofensiva es destruir a Hamás, la pregunta más importante es si esto es una meta alcanzable. Si no, los bombardeos no son sólo crueles, bárbaros y reprensibles, sino también absurdos.

Si, por otro lado, es realmente posible destruir a Hamás con operaciones militares, ¿cómo imagina Israel la reacción en Gaza después de ello? Un millón y medio de residentes de la Franja no se arrodillarán reverencialmente ante el poderío del Ejército israelí. No debemos olvidar que antes de que los palestinos eligieran a Hamás, Israel los apoyaba en una táctica para debilitar a Arafat. La historia reciente de Israel me lleva a creer que si Hamás es bombardeado hasta su desaparición, otro grupo ocupará su sitio, una formación más radical, más violenta y más llena de odio hacia Israel.

Israel no puede permitirse una derrota militar por miedo a desaparecer del mapa, pero la Historia ha probado que toda victoria militar ha debilitado políticamente a Israel por la aparición de grupos radicales. No subestimo la dificultad de las decisiones que debe de tomar el Gobierno israelí a diario, ni subestimo la importancia de la seguridad de Israel. No obstante, me aferro a mi convicción de que el único plan viable para la seguridad de Israel es ganarse la aceptación de todos sus vecinos. Deseo que en 2009 regrese la inteligencia siempre atribuida a los judíos. Deseo el regreso de la sabiduría del rey Salomón para que aquellos que toman decisiones en Israel la usen para entender que los palestinos e israelíes tienen los mismos derechos humanos.

La violencia palestina atormenta a Israel y no sirve a la causa; la venganza militar de Israel es inhumana, inmoral y no garantiza la seguridad. Como he dicho anteriormente, los destinos de dos personas cuyos destinos están relacionados inextricablemente, lo que les obliga a vivir lado a lado. Son ellos los que deciden si quieren hacer de esto una bendición o una maldición.