lunes, 13 de agosto de 2007

domingo

máscara
dura
corriente
visible
mañana
que rompa
tres veces
adentro
adentro
no hay nada

*
*
*

junto palabras para decirte otra vez lo mismo
se me van gastando las formas
agoto los recursos
empiezo casi desde el final
ya no falta nada
para el final

**
*


no siento la música de antes
ya no viene sola
y la que encuentro cuando busco no suena igual
esto suena ahora como a tránsito
como a rutina de construcción por las tardes
mi cabeza suena a obra en ejecución
a cuidado no transite por aquí
obra a 50 centímetros
aquí dentro
algo se está armando.

***

*
**
***
*
*

murió el pájaro que cantaba

*
*

toc toc toc toc toc toc toc
toc toc toc toc toc toc
toc
toc
toc toc toc toc

no tiene sentido
el ruido es sólo ruido

***
*
**
*

Ubiña


Un antes y un después, cuando el paisaje es el protagonista, la bici es el perfecto todo terreno, el clima impecable, incluso reponer energía con un bocata , el mejor de los manjares.
http://picasaweb.google.com/butelobike/UbiA

viernes, 10 de agosto de 2007

loop

entré de cabeza en el túnel tonelada que me aplasta
lleno de imágenes conocidas
de caras que vienen y vienen y vienen y no dicen nada
podrían estar en blanco esas caras y serían las mismas
no conozco sus voces
ni sus ojos

se repiten las formas
se repiten los colores
las rayas
andan todos igual
y llenan la caja
y se agranda
y es un container de repeticiones
que se desprende
y que viene acelerado sobre mí

alguien aparezca con algo nuevo.
que me muero.
Ya.

jueves, 9 de agosto de 2007

"Cosas que hacer en Vigo cuando estás vivo"

Parafraseando el título de la peli de Andy García "Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto" escribo tranquilo, relajado y contento (y vivo, of course), las cosas que hace un zorro segoviano en esta ciudad atlántica:
  • desintoxicarme del ordenador: parece irónico puesto que este post no se envía por tam-tam a la blogosfera (efectivamente estoy aporreando un teclado) pero no lo es. Durante toda esta semana he estado conectado un par de horas a lo sumo. Ni trabajo ni ocio delante del PC.

  • disfrutar de la playa: viviendo en Madrid no veo mucho la arena claro, así que no he dejado de ir al mar ni un solo día. El agua está helada, pero me encanta.

  • degustación de manjares gallegos: la cena de ayer, por poner un ejemplo; unas navajas, un pulpo a feira y un fantástico arroz con bogavante. Albariño para regarlo todo y un delicioso flan de café para terminar. Me quedo con el nombre de la tasca: Bar Nisio, en Teis.

  • Ver y escuchar: sorprende la cantidad de detalles que se observan durante las vacaciones. La vida laboral convierte en importante la producción y en accesorio todo lo demás. En estos días miro hacia adelante y disfruto de las fachadas de los edificios, de las caras de la gente, escucho conversaciones en un idioma agradable y distinto al mío.

  • Vestir con comodidad: chanclas, pantalón corto, polo. ¿Cómo demonios aguanto el traje bajo el calor madrileño cuando no estoy de vacaciones? misterios de la Humanidad.

  • Pensar en mí mismo y en mi circunstancia, que ya es hora, aunque procuro no excederme, a ver si me voy a dar cuenta de que algo va mal y me tengo que gastar un pastizal en el psicólogo.

* foto del puente de Rande, junto a Vigo

lunes, 6 de agosto de 2007

Víctima colateral

Hubo un tiempo en el que en el "Oeste americano", un lugar vasto y con muy pocos representantes de la ley, se utilizó la fórmula de la caza bajo recompensa para que los particulares ayudaran a capturar o a eliminar a los delincuentes. Las instrucciones eran simples, "se busca, vivo o muerto, se gratificará".

Como ilustración del post he colgado uno de los famosos carteles que aparecen en cualquier "western" que se precie. En él aparece la recompensa, los daguerrotipos de los forajidos en cuestión y el motivo por el que se pone precio a su cabeza. En este caso la recompensa es inusualmente elevada, pues se trata de los sospechosos de matar al presidente Lincoln.

No sé que instrucciones tenían los agentes de policía que acribillaron a Jean-Charles de Menezes en el metro de Londres, pero lo que sí sé es que no tiraron a herir, ni siquiera intentaron inmovilizar al chaval antes de meterle 6 tiros en la cabeza y un séptimo en el hombro.

"El Mundo" hace unos días, en un artículo en el que censuraba la actuación policial, usaba el verbo "reducir" para hablar de la acción de los agentes. ¿Tan influenciados estamos por la línea oficial que llamamos "reducir" a un hombre a dispararle por la espalda y a una distancia suficientemente corta como para acertar seis disparos en su cabeza? Quizá acribillar, asesinar, matar, ejecutar, ajusticiar, serían términos más adecuados.

Mientras tanto, en el Reino Unido el asunto ha sido más o menos tapado. Los agentes han sido exculpados. Se dice que los hombres que mataron al muchacho brasileño estaban nerviosos y cansados. Era un día de explosiones y muertes y hay que tener en cuenta el "desafío" al que se enfrentaban las fuerzas de seguridad. Nerviosos sí, no les tembló mano al hacer puntería, ni tampoco fueron llorando a confesar inmediatamente. Lejos de ello, trataron de echar mierda sobre el muerto; ora que si iba muy abrigado para esa época del año y podía llevar explosivos, ora que si no obedeció el alto de la policía. Culpable, sí señor.

¿Qué hubiera sucedido si el infortunado hubiera sido un niño bien de Chelsea o Kensington en lugar de un pobre desgraciado extranjero y sin papeles? Se admiten teorías al respecto.