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miércoles, 25 de junio de 2014

Diabetes y huesos

Recomiendan a las personas diabéticas controlar sus huesos, una vez diagnosticada la enfermedad.

Numerosos estudios han encontrado un estrecho vínculo entre la diabetes y el daño óseo. La Diabetes tipo I y más recientemente la Diabetes tipo II, se asocian con un mayor riesgo de fracturas.

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Varias investigaciones realizadas en los últimos años, han demostrado que el uso de determinados tratamientos antidiabéticos, la presencia de otras complicaciones asociadas a la enfermedad y el efecto del propio trastorno metabólico pueden influir en el riesgo de fracturas óseas. Se ha comprobado un aumento significativo de riesgo de fractura en cadera, en pacientes con Diabetes tipo1. Siendo, según un reciente meta análisis, 7 veces más probable la fractura de cadera en estos pacientes que en personas que no sufren diabetes, mientras que en pacientes con diabetes tipo 2, el riesgo de fracturarse la cadera, es casi de 2 veces mayor que quienes no tienen diabetes. Por otro lado, el daño renal y los problemas cardiovasculares asociados a la diabetes, también pueden afectar a la calidad ósea, al dificultar la disponibilidad de vitamina D y el flujo sanguíneo adecuado.

“El riesgo de fracturas debe ser otra de las múltiples complicaciones que debemos prevenir en los pacientes con Diabetes. Se debe asegurar un consumo adecuado de calcio y vitamina D y tener muy en cuenta todo lo que pueda aumentar el riesgo de caídas en estos pacientes¨ asegura la Dra. Belén Zanchetta, especialista en Endocrinología y Osteología de IDIM (Instituto de Diagnóstico e Investigaciones Metabólicas).

Prevención de caídas en las personas con diabetes
Realizar Actividad física específica. El ejercicio regular puede ayudar a prevenir la pérdida de masa ósea y, al mejorar el equilibrio y la flexibilidad, puede reducir el riesgo de caídas y de fracturas de huesos. El mismo es muy importante para las personas con diabetes, ya que ayuda a la insulina a bajar los niveles de glucosa en la sangre.

Evitar caídas cuidando detalles en el hogar como alfombras y cables
Adecuada suplementación con vitamina D, buscando llegar a niveles de alrededor de 30 ng/ml. Adecuada ingesta de calcio (1000mg/día) Una dieta rica en calcio y vitamina D es importante para tener huesos saludables. Algunas buenas fuentes de calcio incluyen los productos lácteos bajos en grasa, los vegetales de hojas verdes, y las bebidas y alimentos enriquecidos con calcio.

Estilo de vida saludable: Fumar es malo para los huesos así como para el corazón y los pulmones. Además, los fumadores pueden absorber menos calcio de sus dietas. El alcohol también puede afectar negativamente a la salud ósea. los grandes bebedores son más propensos a la pérdida de hueso y a las fracturas debido a la mala alimentación, así como un aumento en el riesgo de caídas. Evitar el tabaco y el alcohol también puede ayudar con el manejo de la diabetes.

Realizarse una densitometría ósea: Estas pruebas pueden detectar la osteoporosis antes de que ocurra una fractura y predecir las posibilidades que tiene la persona de fracturarse un hueso en el futuro. Las personas que tienen diabetes deberían hablar con sus médicos para ver si son candidatos para realizarse una densitometría ósea.

Para los endocrinólogos: Identificar a los pacientes en riesgo porque los tratamientos parecen tener la misma buena eficacia en prevenir las fracturas.

Quienes tienen más riesgo de fracturarse?
Mayores de 65 años
Menor densidad mineral ósea por DXA
Historia de fracturas previas
Pérdida de más de 5 cm de altura
Historia familiar de fracturas
Caídas frecuentes
Uso de corticoides

Más en http://www.genteba.com.ar/index.php/salud/item/70066-diabetes-y-huesos
Imagen 1: http://www.taringa.net/posts/imagenes/15809709/Los-locos-Addams-antes-y-ahora.html
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sábado, 25 de enero de 2014

Revelan que la diabetes también puede causar daños en los huesos

Así lo determina un estudio reciente sobre pacientes que no necesitan insulina. En el país la enfermedad afecta al 11% de la población adulta

Además del daño a los riñones, el corazón y los problemas a la vista que puede causar la diabetes tipo 2, ahora podría agregarse el efecto negativo que tendría en los huesos. Así, al menos, lo advierte un estudio reciente presentado por investigadores norteamericanos de la Clínica Mayo.

El informe, publicado en el Journal of Bone and Mineral Research, encontró un vínculo entre la diabetes y el daño óseo tras llevar a cabo una medición directa en huesos de pacientes con diabetes tipo 2.

“Claramente, el esqueleto debe ser reconocido como otro de los blancos de las complicaciones de la diabetes”, declaró Sundeep Khosla, endocrinólogo y principal autor del estudio.

QUÉ SE SABE

Anteriormente, varios trabajos habían encontrado que los pacientes con diabetes experimentaban fracturas a niveles de densidad ósea por encima de los registrados en la población en general, lo que indicaba que podía haber alguna diferencia en la “calidad” de los huesos.

“Lo que se sabe hasta el momento es que la inflamación vascular asociada a la diabetes produciría aumento de la osteoporosis”, precisa el médico Matías Re, a cargo del Programa de Prevención, Diagnóstico y Tratamiento de la Diabetes (Prodiaba) dependiente del Ministerio de Salud bonaerense.

Para el profesional, al margen de los eventuales hallazgos presentados por el informe de la Clínica Mayo, “nunca está de más remarcar que con un buen control metabólico y un seguimiento responsable de la glucemia se evitan los factores de inflamación. Y si se evita el proceso inflamatorio, se evita cualquier padecimiento que podría afectar a la parte ósea”.

Para intentar encontrar más respuestas en torno a una enfermedad que, según los últimos datos, sólo en nuestro país ya afecta al 11% de la población adulta (ver gráfico), los investigadores estadounidenses llevaron a cabo pruebas para medir la solidez de los huesos -que incluyeron rupturas microscópicas- en 60 mujeres postmenopáusicas, 30 de ellas con diabetes tipo 2.

El estudio encontró que el grupo de mujeres con diabetes tipo 2 tenía significativamente menor solidez ósea y que estas habían experimentado un nivel de hiperglicemia más alto en los últimos 10 años.

Los investigadores destacaron la relevancia que este hallazgo puede tener en condiciones como la artritis autoinmune o la artritis reumatoide, que son tratadas con glucocorticoides.

Entre los factores de riesgo de la diabetes tipo 2 se encuentra la edad (ser mayor de 45 años), obesidad, historia familiar de diabetes, diabetes gestacional, falta de actividad física y raza u origen étnico.

Como probablemente se sepa, la diabetes es un síndrome crónico, de herencia casi siempre poligénica y aún no aclarada, que se debe a una carencia absoluta o relativa de insulina y se caracteriza por la presencia de hiperglucemia y otras alteraciones metabólicas de los lípidos y proteínas. En palabras más simples, esta enfermedad crónica se caracteriza por el aumento de los niveles de glucosa en la sangre debido a que el páncreas no produce insulina o lo hace de manera incorrecta. Por ahora, es incurable y la única forma de combatirla es no descuidar el tratamiento.

Lo interesante, como explica Re, es que la diabetes tipo 2 puede prevenirse con un plan de alimentación adecuada, el cual debería incluir el consumo de 5 porciones diarias de frutas y verduras y la incorporación de cinco porciones semanales de carnes como el pollo y el pescado. También hay que evitar el consumo de azúcares, grasas y los alimentos con alto contenido en sodio, como fiambres, embutidos, aderezos, gaseosas, productos de copetín. Y hay que hacer ejercicio: 30 minutos diarios de caminata como mínimo.









Publicado en http://www.quilmespresente.com/notas.aspx?idn=518443&ffo=20140124