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miércoles, 26 de febrero de 2014

Donación de órganos, historias con final feliz



De la misma manera como una persona puede darnos un relato enternecedor acerca de la forma como salvó su vida gracias a la donación de un órgano recibida de un semejante, muchos familiares nos pueden contar la tragedia de un ser querido que murió con esa esperanza. Así lo refleja nuestra historia de hoy, Día Mundial del Trasplante.

Luis Mendieta se ubicó entre el grupo de los desafortunados, y ahora su esposa cuenta cómo, pese a luchar por dos años contra una insuficiencia renal crónica, “el miedo que la gente tenía” no le permitió recibir un órgano para aferrarse a la existencia.

Lo que la señora, ahora viuda de Mendieta, describe como “miedo”, en realidad es una falta de cultura sobre el tema, que se ve mal acompañada por mitos, creencias religiosas o puro desconocimiento, lo cual al final tiene el mismo resultado: rechazo a la donación.

Esa situación no deja de ser alarmante, especialmente porque la red hospitalaria del país recibe cada año un promedio de 1 mil 200 casos nuevos de personas con problemas renales graves, quienes eventualmente requerirán de un trasplante.

La consecuencia es que, de ese total, solo unos 40 son incorporados al programa de trasplantes, y finalmente la cifra de quienes sí reciben un nuevo riñón se reduce a 29. Y el caso de quienes esperan una donación de hígado o corazón es peor, pues en el país no se practican esos complicados procedimientos quirúrgicos, aunque se prevé que pronto se hagan trasplantes de hígados con el apoyo del Gobierno de Taiwán.

De acuerdo con los expertos en esos temas, el asunto pasa mucho por que se carece de efectivas campañas para hacer conciencia entre la población sobre la importancia de la donación, incluyendo la que se logra al momento de fallecer el donante, situación que está regulada en una ley específica (Ley para la Disposición de Órganos y Tejidos Humanos, Decreto 91-96 del Congreso de la República). Al menos el año pasado, de los 29 trasplantes esfectuados en insuficiencia renal crónica, 23 fueros de una fuente viva y 6 de fuente cadavérica. Dicho de otra forma, esas 6, personas que fallecieron, a su vez le dieron vida a igual número de personas.

Lo ideal es que las historias tristes de esperas infructuosas de un donante se cambien por relatos conmovedores de vidas salvadas, como la de Sara Tejax, cuyo hijo debería recibir un nuevo riñón, pero ella sería la donadora ideal. Ahora su pequeño hijo solo piensa en volver al colegio y graduarse. “Quiero recompensar este esfuerzo a mi madre”, afirma.



Donación de órganos, historias con final feliz


De la misma manera como una persona puede darnos un relato enternecedor acerca de la forma como salvó su vida gracias a la donación de un órgano recibida de un semejante, muchos familiares nos pueden contar la tragedia de un ser querido que murió con esa esperanza. Así lo refleja nuestra historia de hoy, Día Mundial del Trasplante.

Luis Mendieta se ubicó entre el grupo de los desafortunados, y ahora su esposa cuenta cómo, pese a luchar por dos años contra una insuficiencia renal crónica, “el miedo que la gente tenía” no le permitió recibir un órgano para aferrarse a la existencia.

Lo que la señora, ahora viuda de Mendieta, describe como “miedo”, en realidad es una falta de cultura sobre el tema, que se ve mal acompañada por mitos, creencias religiosas o puro desconocimiento, lo cual al final tiene el mismo resultado: rechazo a la donación.

Esa situación no deja de ser alarmante, especialmente porque la red hospitalaria del país recibe cada año un promedio de 1 mil 200 casos nuevos de personas con problemas renales graves, quienes eventualmente requerirán de un trasplante.

La consecuencia es que, de ese total, solo unos 40 son incorporados al programa de trasplantes, y finalmente la cifra de quienes sí reciben un nuevo riñón se reduce a 29. Y el caso de quienes esperan una donación de hígado o corazón es peor, pues en el país no se practican esos complicados procedimientos quirúrgicos, aunque se prevé que pronto se hagan trasplantes de hígados con el apoyo del Gobierno de Taiwán.

De acuerdo con los expertos en esos temas, el asunto pasa mucho por que se carece de efectivas campañas para hacer conciencia entre la población sobre la importancia de la donación, incluyendo la que se logra al momento de fallecer el donante, situación que está regulada en una ley específica (Ley para la Disposición de Órganos y Tejidos Humanos, Decreto 91-96 del Congreso de la República). Al menos el año pasado, de los 29 trasplantes esfectuados en insuficiencia renal crónica, 23 fueros de una fuente viva y 6 de fuente cadavérica. Dicho de otra forma, esas 6, personas que fallecieron, a su vez le dieron vida a igual número de personas.

Lo ideal es que las historias tristes de esperas infructuosas de un donante se cambien por relatos conmovedores de vidas salvadas, como la de Sara Tejax, cuyo hijo debería recibir un nuevo riñón, pero ella sería la donadora ideal. Ahora su pequeño hijo solo piensa en volver al colegio y graduarse. “Quiero recompensar este esfuerzo a mi madre”, afirma.