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viernes, 29 de agosto de 2014

Se trasplantó, formó una familia con la enfermera que lo dializaba e inició una campaña que es furor

28/08/2014 HISTORIA
Se trasplantó, formó una familia con la enfermera que lo dializaba e inició una campaña que es furor

Rodolfo Mier, es un sanjuanino de 35 años que recibió un trasplante de riñón hace un año. Ahora, inició la campaña #YoSoyDonante que busca concientizar a la gente. “Donar es un acto de amor”, afirmó a Diario de Cuyo Online.
1:37 | San Juan, 28 de agosto.- #SoyDonante es la campaña que por estas horas es furor entre los sanjuaninos y que ya suma adeptos en todo el mundo. La movida fue iniciada por Rodolfo Mier quien recibió un trasplante de riñón hace un año y decidió concientizar a la gente e invitarlos a ser donantes.

“Todo empezó cuando me fui de vacaciones al Norte, empecé a sentirme mal y me tomaron la presión, tenia 20. Me recomendaron volverme a San Juan y hacerme estudios de sangre, con los resultados en mano, me internaron y a los dos días empecé con diálisis. Pasé tres años hasta que recibí el trasplante”, contó a Diario de Cuyo Online.

Después de ser diagnosticado con insuficiencia renal crónica, Rodolfo comenzó a dializarse y continúo así tres años. “En el medio me hice estudios de compatibilidad con mi hermano menor y mi mamá, pero ninguno podía hacerlo”, contó y explicó que en medio del proceso apareció un donante cadavérico.

Gracias a una mujer sanjuanina de 57 años Rodolfo recibió un riñón y una mendocina el otro. “Estoy convencido que las cosas no pasan por algo, sino para algo”, dijo y con esa frase sintetizó el motivo de la campaña que inició con una foto en la que sostenía un cartel con la frase “Soy Donante”.

“Mi intención es concientizar, lo inicié entre mis amigos y rápidamente se extendió. Tengo amigos que lo compartieron en Londres, México y otras provincias, ojalá funciones”, reflexionó.

Rodolfo explicó que el cartel es “simbólico” y que lo importante es que la gente acceda a la página del INCUCAI, www.incucai.gov.ar, o se acerque al INAISA para registrar su voluntad de ser donante. “Es importante que la gente sepa que en San Juan están todos los medios para un buen trasplante, con buenas condiciones edilicias y humanas. Donar es dar vida, hay que desmitificar la donación”, agregó.

Una historia de amor

En medio del proceso, Rodolfo conoció y enamoró de Valeria Alaniz, la enfermera que lo recibió en el Hospital Rawson cuando comenzó con la diálisis. “Nos hicimos amigos, empezamos a salir y hace tres años que vivimos juntos. Después de todo debo decir que me pasaron cosas lindas”, concluyó.


lunes, 25 de agosto de 2014

El azúcar baja en la sangre después de la diálisis con diabetes y la insuficiencia renal

En la actualidad, la diabetes es una razón principal que causa ESRD en el mundo. Cuando la insuficiencia renal causada por diabetes se desarrolla en etapa grave, los pacientes por lo general se puede recomendar a los pacientes a recibir diálisis.Pero, algunos pacientes sufren de baja azúcar en la sangre después de la diálisis con diabetes e insuficiencia renal, es por eso?Cómo prevenirlo? A continuación, le daremos la respuesta, esperamos que usted pueda prestar atención a ella.

¿Por qué los pacientes con diabetes e insuficiencia renal pueden sufrir de azúcar en la sangre arco después de la diálisis?

Una de las razones es dializado. Varios estudios han encontrado que el dializado sin azúcar es fácil de causar baja de azúcar en la sangre.Además, durante la diálisis, los pacientes tienen la estricta obligación de dieta, si los alimentos que comen no pueden satisfacer su demanda, añadiendo al desorden metabolización de la insulina, lo que también es un factor principal que conduce a niveles bajos de azúcar en la sangre.

ImagenHemodiálisis. Medición de glucemia intra-diálisis
¿Cómo prevenir el nivel bajo de azúcar en sangre después de la diálisis con diabetes y la insuficiencia renal?

Según la introducción, las causas del bajo nivel de azúcar en la sangre después de la diálisis son dializado sin azúcar, la desnutrición, la diálisis.De este modo, podemos evitar que las tres razones. En primer lugar, utilizando la 1g/L de glucosa dializado. En segundo lugar, tomar suficientes alimentos para satisfacer sus necesidades bajo las instrucciones de su médico.En tercer lugar, reponer el azúcar en el tiempo. Además, también es necesario saber acerca de los síntomas de la diálisis, y ellos son débiles, sudor, palpitaciones, hambre, falta de atención, confusión e incluso convulsiones, coma, etc.Una vez que usted está sufriendo de estos malestares, es necesario tomar algunas medidas con la ayuda de sus médicos.

En conclusión, bajo nivel de azúcar en la sangre es muy peligroso para los pacientes, por lo que necesitan prestar atención a ella y prevenirla.





Publicado aquí: http://www.enfermedad-renal.com/insuficiencia-renal/1527.html

*Nota de la autora del blog: la traducción macarrónica no es culpa mía. viene publicado así de serie. 
Beatriz González.

miércoles, 11 de junio de 2014

¿Tortura sanitaria?

¿Tortura sanitaria?


Si fuera Bécquer, lo mismo empezaba esta entrada con un
-¿Qué es tortura?, dices mientras
clavas en mi vena tu abbocath azul...*,

pero como no lo soy (gracias a la divina providencia) empezaré con una reflexión: ¿se puede hablar de "tortura sanitaria" sin que estemos en Siria en plena guerra?

Dice la RAE que tortura es, entre otras acepciones como la de arrear para sacar confesiones, "dolor o aflicción grande, o cosa que lo produce". Ahí cabe todo, claro, pero cuando uno vive experiencias religiosas en una sala de diálisis cabe pensar en ese término (que sí, que sí, con la mejor voluntad del que la practica y todo eso).

Según me dicen mis especialistas, en tiempos de Franco -y no hay que irse a recién acabada la guerra-, si te negabas a ir a dializarte mandaban a una pareja de la Guardia Civil, y hale, arreando, a tratamiento: tres o cuatro horitas de pinchazos, tiritonas, mareos, y hasta gritos de algún compañero que le coge el día poco católico, y se dializa como lo haría la niña del exorcista al entrar en una iglesia. Ya no es así, menos mal. Pero no siempre.

La primera vez que me prepararon en un hospital público para comenzar a dializarme, viví una experiendia rara, que si no me hizo salir corriendo entonces de la cama, ya lo aguanto todo, o casi todo.

En aquel hospital, la sala de diálisis es hasta bonita. Con unos ventanales que dan a un "jardín japonés"; Vamos, así es como lo llamaban nuestras enfermeras, y que no era otra cosa que el tejado de la planta situada bajo la unidad, que por eso de los caprichos de la arquitectura lo llenan de piedras de río: cantos rodados, como la ranchera de Vicente Fernández, en la que con dinero o sin dinero hacía lo que le daba la gana (mal día hoy para hablar de reyes, aunque sean mexicanos).

Ese primer día es lógico que uno ande con las orejas tiesas, porque no sabe lo que se le viene encima, y se está algo acongojado acojonado. Como hace falta un buen acceso vascular por donde entre y salga la sangre al dializador, y pueda limpiarse, es habitual también, que si no llevas fístula, te coloquen un catéter; y en esas estábamos aquel día.

Recuerdo la cara del enfermero que me atendió. También su nombre, Jose, y su amabilidad. Se presentó, trajo unos papeles, me estuvo preguntando cosas que luego apuntaba en esos papeles, y me dejó a la espera en aquella zona separada del resto de la sala, preparada para la intervención "cateteril". Esas esperas se hacen eternas.

De pronto empecé a oir unos gritos. Al principio no comprendía qué decía aquella voz, ni de dónde venía, ni de quién era. Era como un par de mantras que se repetían, y que poco a poco se hicieron comprensibles: "dejarme morirme en pah", "no me toquéis máh".

Las tripas se me hicieron un nudo de escalada, por lo menos un as de guía, en esos instantes.

Rápido, alguien de bata acudió hasta aquella voz. Era de mujer. De alguien muy mayor. Desde mi sitio apenas podía ver recortada la imagen del sanitario moviéndose pausadamente al lado de aquella cama. Y, casi a la vez, apareció Jose a mi lado, y me cogió de la mano.

Imagino mi cara, "ojiplática" como un seguidor de Cuarto Milenio tras ver un extraterrestre salir de una nave, y con un cuerpo temblón que se resistía a llorar. Menos mal que estaba Jose. Y con una voz suave, y muy cerca de mí, me susurró

- Tranquila. Es una señora muy mayor. No está bien de los nervios. Esto no te va a pasar a ti.

Poco a poco me fui calmando algo, pero aún se me repite aquello en pesadillas.

¡Coño!, ¿eso no es tortura? Pues no tengo ni idea. ¿Es violación cuando le has dicho al marido que no, pero acabas dejándote para hacer más llevadera la existencia? Yo qué sé.

Según me contaron otro día, tuvieron que calmarla con transilium, que llevaba tiempo mal, que... lo que luego se hizo habitual en mi centro periférico. La diferencia con los días malos de todos nosotros en los centros periféricos de diálisis es que acabamos siendo una familia, y cuanto más nos vamos conociendo todos los compañeros más sentimos el dolor de la persona de al lado como propio, y entendemos los bajones. A todos nos llegan, como las canciones casposas, que ayer se bailaban en las plazas de los pueblos.

Tal vez algún día quiera ser la reina de mi propia existencia, y llegue a negarme a que me metan ningún tubo por ningún lado. Me van a tener que callar con una caja de calmantes con forma de maza, porque no me pienso callar con un par de pastillitas. Mientras tanto, me tocará volver, volver y volver.






*Por cierto, no tengo ni idea si el catéter se coloca en una vena o en una arteria, pero si todo este tiempo coló que la pupila era azul...


Beatriz González Villegas.




















Publicado en http://asociaciondetrasplantadosdepancreas.blogspot.com.es/2014/06/tortura-sanitaria.html

viernes, 16 de mayo de 2014

Expertos en Diálisis comparten en el Santa Lucía los últimos avances en trasplantes renales


CARTAGENA
Expertos en Diálisis comparten en el Santa Lucía los últimos avances en trasplantes renales

16.05.14 - 01:47 -
LA VERDAD | CARTAGENA. Murcia. España.


Doscientos especialistas procedentes de distintos hospitales regionales y nacionales participan hasta mañana en el Hospital General Universitario Santa Lucía en el XXXVI Congreso Anual de la Sociedad Española de Diálisis y Trasplante. Durante dos días, los expertos darán a conocer los avances en los transplantes renales.

La primera sesión, celebrada ayer por la tarde, se dedicó a dar a conocer las últimas técnicas usadas por los enfermeros de la Unidad de Diálisis del Santa Lucía. También participaron especialistas de la Sociedad de Enfermería Nefrológica de la Comunidad Autónoma de Murcia y de la Sociedad Española de Diálisis y Trasplante.

Durante las jornadas de hoy y mañana, que serán inauguradas por el gerente del Servicio Murciano de Salud (SMS), Manuel Ángel Moreno, está previsto que asistan profesionales de la Región de Murcia, de los hospitales Virgen de la Arrixaca y Reina Sofía y de otros centros de Barcelona, Madrid o Bilbao. En los dos días se harán exposiciones de los últimos avances en el tratamiento de enfermedades renales.

Conferencia de clausura

Dentro del programa de conferencias participará, entre otros el presidente de la Sociedad Española de Diálisis y Trasplante, Julen Ocharan Corchera. La conferencia de clausura correrá a cargo del jefe de servicio de Nefrología, Manuel Molina Núñez. En ella hablará de cómo optimizar la dosis de diálisis y las condiciones que hacen falta para conseguirlo.








Publicado en http://www.laverdad.es/murcia/v/20140516/cartagena/expertos-dialisis-comparten-santa-20140516.html

sábado, 10 de mayo de 2014

Se perdió un doble trasplante porque no atendieron el teléfono

Argentina.
DURÍSIMA HISTORIA DE VIDA
  • Se perdió un doble trasplante porque no atendieron el teléfono
  • Estaba en lista de espera desde diciembre, le avisaron que había aparecido un donante compatible para trasplantarle los riñones y el páncreas, pero no pudieron ubicar a nadie de la obra social PROFE que autorizara el operativo. 
  • Por Gustavo Martínez Puga


SÁBADO, 10 DE MAYO DE 2014

“Ya no sé si en algún momento se me vuelva a dar esa oportunidad. Hay gente que lleva seis o siete años dializándose y no le aparece ningún donante que sea compatible”, cuenta Raúl Barea, un joven de la Villa del Carril que aún no termina de salir del asombro, la bronca y impotencia por lo que le pasó: le salió la posibilidad de recibir un doble trasplante de riñón y de páncreas y se lo perdió porque nadie atendió el teléfono en la obra social Programa Federal Incluir Salud, el ex PROFE.

Escuchar la historia de Raúl, de 38 años, pone los pelos de punta. Y no es una frase hecha, es literal. Él lo resume con una metáfora que estremece: “Es como que me había sacado la lotería de la vida y no la pude cobrar”.

LA MEJOR NOTICIA
El siguiente es el relato cronológico de los hechos, en base a tres fuentes: el mismo paciente, Raúl Barea; la Clínica Los Olivos y el Inaisa, instituciones en las que confirmaron el amargo momento que el joven, de oficio metalúrgico, vivió en la noche del lunes 6 de mayo último.

Todo comenzó alrededor de las diez de la noche. “Me llamaron por teléfono para que fuera a dializarme porque me había salido el operativo. Agarré el bolsito con mis cosas y me fui, porque después tenía que viajar a Mendoza y de ahí me iba en avión a Córdoba junto al médico que había venido de Córdoba para extraer los órganos del donante”, cuenta Raúl, mientras saca de un folio de nylon todos los papeles y fotocopias con los que diariamente va a golpear puertas para recibir asistencia médica y social para mantenerse con vida.

Hasta ese momento, las esperanzas de una mejor calidad de vida iban sobre rieles a buen puerto. Parecía que atrás iba a quedar esa angustia diaria de Raúl y sus padres, quienes viven en casas pegadas, de temer que un bajón de azúcar en la sangre durante la noche no le permitiera vivir más; de tener que dializarse tres veces a la semana como lo hace desde hace tres años y medio, como consecuencia de los daños que le produjo en su organismo el ser diabético desde los 19 años.

Todo ese tiempo padeciendo esa enfermedad derivó en la necesidad de que sea trasplantado. Por eso fue que le hicieron los estudios necesarios y desde diciembre último quedó en lista de espera a nivel nacional. Incluso, en la última semana de abril había viajado a Córdoba y le habían confirmado que estaba apto para ser trasplantado.

LA PEOR NOTICIA
Éste lunes 6 de mayo parecía haber llegado el momento esperado. Pero, de un instante a otro, todo se derrumbó: “Mientras me dializaban, el doctor Graciani –director de la Clínica Los Olivos- llamó varias veces al PROFE y no lo atendió nadie. La doctora Frailer –de la parte administrativa- también llamó y no la atendieron. Me dijeron que llamaron por lo menos a cinco números distintos que tenían. El médico de Córdoba necesitaba que el PROFE lo autorizara a realizar el operativo porque esa es mi obra social. Como no atendió nadie, como a la una de la mañana me comunicaron en la clínica de diálisis que el médico de Córdoba les había dicho que ya no se iba a poder hacer el operativo porque los tiempos no daban, porque los órganos del donante no iban a aguantar entre que los extrajeran, los trasladaran a Córdoba y me los trasplantaran”.

Según precisó una de las fuentes involucradas en el operativo, en realidad la Clínica Los Olivos no tenía la obligación de contactar a la obra social PROFE, sino que lo hace por una cuestión humanitaria, profesional. La única obligación de la clínica es la de preparar al paciente, dializándolo, para que le hagan el trasplante.

El contacto al momento de realizar un operativo de esas características debe realizarse entre el equipo médico que va hacer el trasplante, en este caso era del Hospital Privado de Córdoba, dirigido por el médico cirujano Martín Marachio, y el financiador, en este caso, el PROFE.

Tiempo de San Juan no pudo confirmar si ese equipo médico cordobés intentó o no autorizar ellos directamente el operativo llamando a las autoridades sanjuaninas del PROFE. Ésta obra social tiene convenio con el Hospital Privado de Córdoba para enviar a pacientes que necesiten ser trasplantados, como es el caso de Raúl Barea.

Lo concreto es que a Raúl Barea aún se le nota en la cara la desolación que siente cuando revive ese amargo momento: se había perdido de que le hicieran el doble trasplante, de riñón y de páncreas, porque en el PROFE no atendieron los teléfonos.
“Me dieron ganas de ir y prenderle fuego al PROFE”, dice Raúl, desde el comedor de su casa ubicada en la calle Félix Pineda antes del Lateral Norte de Circunvalación, en Capital. Pero no lo hizo. No recurrió a la violencia para buscar una explicación.

Lo que sí hizo al otro día, el martes, ni bien amaneció, es ir a las oficinas del PROFE en la calle 9 de Julio antes de Entre Ríos a pedir una explicación: “Me atendió un médico, que no sé cómo se llama, y me dijo que a las 8.30 había recibido un mensaje de texto en su teléfono, dándome a entender que había recibido llamadas durante la noche. Después me dijo que no me hiciera problema, que ya me iba a salir otro. Pero eso no es tan fácil, porque uno no es compatible con todos los donantes”, explica Raúl.

Además de médico, de quien no sabe el nombre, Raúl Barea dice que intentó ubicar y llamó varias veces a la persona que le había llevado su caso en el PROFE: “Hay una chica, que es Asistente Social, se llama Cecilia Fiore, y no la pude ubica. Me cansé de llamarle toda la semana y no pude ubicarla”.
De esa manera, desde el PROFE no hubo una explicación oficial a Raúl Barea de qué fue lo que pasó en la noche del lunes, de por qué nadie atendió el teléfono para autorizarle el operativo de trasplante para el que se supone que ya estaba todo listo para el momento en que se diera.

Perdida ya la oportunidad del doble trasplante, a Raúl le preocupó otra cosa: ¿Seguía o no siendo prioridad en el listado nacional para recibir los órganos? “El doctor –Gabriel- Mira me explicó que mi lugar está dado por el nivel de compatibilidad que tenga con el donante, pero que no me haga problema que no he perdido la prioridad”, dice Raúl.

Su deteriorado estado de salud no le permite trabajar y desde cuatro años vive de una pensión por incapacidad. Con esa pensión es que pudo obtener el PROFE, un programa del Ministerio de Salud de la Nación para cubrir las necesidades médicas de los más carenciados.

Nuevamente a la espera de que aparezca un donante para el doble trasplante que necesita, Raúl Barea volvió a su casa de la Villa del Carril, donde recibía de amigos y familiares un llamado de teléfono tras otro para ver cómo le había ido con el trasplante. A todos les respondía lo mismo: “No me lo pudieron hacer. En el PROFE no atendieron el teléfono”.


Imagen: El roto.


Dato
El mes pasado Raúl Barea estaba segundo para ser trasplantado. Y, cuando ya lo habían dializado y estaban por trasladarlo para trasplantarlo, apareció el número uno y perdió la chance.

Textuales
“Con lo que me han hecho, pocas ganas de ir a dializarme tengo”.
“Estuve casi dos años sin usar la obra social y, cuando me hizo falta, no atendieron el teléfono”.
“No voy hacer más lío, voy a dejar todo como está porque tengo miedo”.

CIFRAS
7.600
Es la cantidad de pacientes en lista de espera por un órgano que tiene el INCUCAI en el país.

500
Son los trasplantes que se realizaron en lo que va del 2014 en el país.


La otra cara: el piloto valiente
Claudio Pistone es un experimentado piloto que el miércoles 7 de mayo tuvo una heroica actitud: decidió despegar desde Mendoza y aterrizar en el aeropuerto de Pajas Blancas, Córdoba, a pesar de que le habían informado que la niebla hacía muy peligroso el aterrizaje. Igual partió desde El Plumerillo y aterrizó exitosamente en Córdoba. El motivo: llevaba el corazón que habían extraído a un donante, cuya vida útil en frío es de 6 horas.







Publicado en http://www.tiempodesanjuan.com/notas/2014/5/10/perdio-doble-trasplante-porque-atendieron-telefono-56157.asp

martes, 18 de marzo de 2014

Puerto Rico encabeza lista de pacientes en diálisis con diabetes

Imagen

Según un estudio realizado por varios nefrólogos el 65.4 % los pacientes locales que reciben tratamientos de diálisis padecen de diabetes.
PUBLICADO : 19 de marzo de 2014
Por VÍKTOR RODRÍGUEZ @VIKTOR_RODZ


Puerto Rico se ubica en el primer puesto a nivel mundial de pacientes que reciben tratamientos de diálisis y que, al mismo tiempo, padecen de diabetes, reveló hoy el PR Renal Health & Research, Inc.

Según este organismo, 65.4 % de los pacientes en diálisis en Puerto Rico padecen de diabetes versus 44 % en Estados Unidos y sus territorios.

Asimismo, la asociación indicó que la Isla tiene la quinta tasa más alta de casos nuevos de diálisis y se ubica en la sexta posición en pacientes que reciben diálisis.

Estos datos se desprenden del estudio “Enfermedad Renal Permanente en Puerto Rico: Incidencia, Prevalencia y Mortalidad de 2000-2008”, que fue realizado por varios nefrólogos.

No obstante, el panorama se complica, ya que, según el PR Renal Health & Research, Inc., los últimos números arrojan aumentos en la incidencia de casos nuevos en diálisis con, aproximadamente, 1,498 pacientes, y en prevalencia de diálisis con cerca de 5,076.

“Ciertamente estamos ante una situación epidémica, porque este problema serio de salud se está atendiendo de manera reactiva y no se está atacando de manera preventiva”, dijo el doctor Rafael Burgos Calderón, profesor retirado de Nefrología del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, quien lleva más de 40 años estudiando las condiciones del riñón en Puerto Rico.

Otro datos suministrados por el organismos apuntan a que cerca de 476,900 puertorriqueños tienen o están en riesgo de Enfermedad Renal Crónica (ERC), lo que, según el grupo de médicos nefrólogos, “presenta un panorama sombrío para el futuro de la salud de la población, que aún carece de acceso adecuado a los especialistas y profesionales altamente capacitados”.

Con esto, el grupo de médicos que forman parte de PR Renal Health and Research, Inc., hicieron un llamado para que se enfrente la ERC de manera preventiva, mediante un programa de servicios de diagnóstico y tratamiento para pacientes con condiciones renales y sus condiciones comórbidas como la hipertensión y la diabetes.
















Publicado en http://www.metro.pr/plus/puerto-rico-encabeza-lista-de-pacientes-en-dialisis-con-diabetes/pGXncr!5nv0xlvjRaQ/

lunes, 3 de marzo de 2014

La nueva unidad de hemodiálisis del Hospital Regional de Málaga amplía su capacidad asistencial y podrá atender a 142 pacientes a la semana

Publicado el 03-03-2014

María José Sánchez Rubio ha visitado el nuevo espacio asistencial que entrará en funcionamiento la próxima semana y en el que la Junta de Andalucía ha invertido 600.000 euros

La nueva unidad de hemodiálisis del Hospital Regional de Málaga ha ampliado su capacidad asistencial, con lo que podrá atender a 142 pacientes con insuficiencia renal crónica a la semana. Así lo ha señalado la consejera de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, María José Sánchez Rubio, durante la visita que ha realizado hoy a este nuevo espacio asistencial que entrará en funcionamiento la próxima semana.

La nueva infraestructura, en la que se han invertido 600.000 euros, ocupa un espacio de 490 metros cuadrados y dispone de 28 puestos de tratamiento (de los que ocho son para pacientes que precisan cama y 20 para pacientes en tratamiento ambulatorio, que reciben la hemodiálisis en sillones ergonómicos). Este espacio acogerá a los pacientes que están siendo tratados en la Unidad de Diálisis de Crónicos –ubicadas en el mismo centro sanitario- y a los que actualmente reciben tratamiento en el centro periférico de El Atabal.

Sánchez Rubio ha destacado que las nuevas instalaciones, más amplias, modernas, cómodas y luminosas, mejoran de forma significativa la asistencia que se presta en términos de calidad, ya que, además, cuenta con una planta de agua ultrapura (ubicada en el sótano) para ofertar los mejores y más novedosos tratamientos existentes en la actualidad para los pacientes en hemodiálisis.

La puesta en marcha de las nuevas dependencias se realizará de forma escalonada. Así, el lunes 10 de marzo serán trasladados los pacientes de la Unidad de Diálisis de Crónicos y posteriormente, el día 17, los pacientes de la Unidad del centro de El Atabal.

Infraestructura

A nivel de infraestructura, la nueva unidad de hemodiálisis del Hospital Regional de Málaga aporta una serie de mejoras importantes. Se trata de un espacio diáfano, en el que se distribuyen cuatro zonas de tratamiento en las que se ubican los diferentes puestos. Una de estas áreas tiene ocho puestos para pacientes encamados; el área de aislamiento cuenta con cinco sillones; y a estas se suman otras dos áreas más, una con cinco y otra con diez puestos. Las cuatro zonas están separadas por cristaleras con vinilo al ácido que asegura la luminosidad del área, aportando intimidad y comodidad a los pacientes.

Del mismo modo, los paneles modulares que bordean la cabecera de los 28 puestos asistenciales son de fibra de vidrio, lo que aporta luz natural a través del ventanal curvo de 44 metros. La cabecera de cada puesto dispone de tomas de gases medicinales, tomas de luz y entrada y salida de agua para los monitores de diálisis. Además de conexión a internet, conexión de auriculares para el televisor –16 televisores de pantalla plana-, interruptor de luz fija y de luz de intensidad regulable, y cuatro tomas de corriente eléctrica.

La estancia cuenta, además, con sistemas de climatización individual frío/calor, así como con un equipo de aporte de aire exterior para la renovación ambiental. El frontal de cristal tiene instalados estores con mando automatizado y regulable para mitigar la radiación solar, capaz de reducir en 7 grados la temperatura ambiente.

Cada una de las cuatro zonas de tratamiento cuenta con un control de enfermería y una zona de preparación de medicación con encimeras de material de cuarzo altamente resistente y de fácil limpieza, y lavabos de pie de acero inoxidable.

Los 20 sillones de los que se ha dotado a esta unidad son ergonómicos, de tejido ignífugo y fácil limpieza, especialmente diseñados para personas en terapia de diálisis. Disponen de un mando para que el paciente pueda regular la posición del mismo y, además permite adoptar la posición de seguridad ante situaciones de emergencias.

Además, la unidad cuenta con dos balanzas eléctricas para pesar a los pacientes, antes y después de la diálisis. Estas balanzas son de un metro cuadrado de superficie y están diseñadas para poder pesar a pacientes en sillas de ruedas.

El área, que cuenta con dos accesos diferenciados –uno para pacientes en cama y otro para pacientes en tratamiento ambulatorio-, se completa con un despacho médico, sala de reparación de monitores, almacén, cuarto limpio y cuarto sucio, vestuarios y aseos para pacientes, taquillas con consigna, y sala de estar, vestuarios y aseos para profesionales. El despacho médico y los controles de enfermería disponen de tomas de conexión de datos informáticos del centro, y red de telefonía.

El revestimiento de los paramentos verticales y horizontales se ha realizado con material continuo fabricado en PVC, y la unión de ambos paramentos se ha realizado en media caña para facilitar la limpieza. Los tonos predominantes de las instalaciones son el azul y el gris que proporcionan un ambiente relajado y confortable.

En el diseño de la instalación eléctrica se han tenido en cuenta los máximos niveles de seguridad y de eficiencia energética, disponiendo de cuadros de aislamiento eléctrico, similar a los existentes en áreas quirúrgicas; y para la iluminación se han utilizado luces de bajo consumo.

La Unidad se completa con una planta de agua -ubicada en el sótano– que surte de agua ultrapura a los monitores de hemodiálisis.

La planta produce agua doblemente osmotizada ‘en línea’ (no se almacena osmotizada), con un pre-tratamiento de filtrado y descalcificación de agua, y una capacidad de suministro de 1.380 litros/hora; además de una capacidad de almacenaje de 2.000 litros.

Fuera del área de tratamiento, y en la zona de consultas externas, se ha habilitado una sala de espera con capacidad para 36 personas.

Actividad asistencial

La Unidad de Hemodiálisis depende de la Unidad de Gestión Clínica Intercentros (UGCI) de Nefrología de los hospitales Regional de Málaga y Virgen de la Victoria, y estará atendida por 3 facultativos, 27 profesionales de enfermería (16 enfermeras y 11 auxiliares de enfermería) y la supervisora de enfermería de Nefrología.

Actualmente, hay 116 pacientes en tratamiento en hemodiálisis en el Hospital Regional, de los que 60 están siendo atendidos en la Unidad de Crónicos del Hospital General y 56 en el centro de El Atabal.

En la nueva Unidad de Hemodiálisis se va a ofertar a los pacientes un tercer turno de diálisis (de 19,30 h. a 24 h.), no disponible hasta ahora, y del que se van a poder beneficiar pacientes clínicamente estables, laboralmente activos, jóvenes estudiantes o personas en períodos de formación, y a aquellos que prefieren no alterar su entorno familiar, laboral y social, por el tratamiento sustitutivo. Un total de 30 pacientes podrán beneficiarse de este tercer turno.

Por su parte, los ocho puestos de tratamiento para pacientes en cama servirán para atender también a pacientes ingresados en otras Unidades por otras patologías y que precisan dializarse durante su ingreso, permitiendo una mayor disponibilidad y mejor gestión de la Unidad de Hemodiálisis de Agudos ubicada en la Unidad de Hospitalización de Nefrología, donde se dializan los pacientes más graves.

El paciente estable recibe tres sesiones semanales de 3-4 horas de duración. Las sesiones se llevan a cabo en días alternos de lunes a sábado.

Las Unidades de Hemodiálisis de los hospitales públicos, Serranía de Ronda y Costa del Sol atienden también a personas en hemodiálisis, en la actualidad unos 63 pacientes se están dializando en esas dependencias.

Además, en los centros concertados de la provincia de Málaga se están dializando unas 600 personas.

Insuficiencia renal crónica

La hemodiálisis es una terapia de sustitución renal que tiene como finalidad suplir parcialmente la función de los riñones. Consiste en extraer la sangre del organismo a través de un acceso vascular y traspasarla a un dializador o filtro de doble compartimiento, por el cual pasa la sangre por uno de los compartimentos y por el otro el líquido de diálisis, separados por una membrana semipermeable. De esta forma se eliminan residuos nocivos para el organismo que los riñones enfermos no son capaces de eliminar – como el potasio y la urea – así como agua.

El tratamiento sustitutivo en la enfermedad renal crónica se realiza mediante trasplante renal, hemodiálisis y diálisis peritoneal. El tratamiento de hemodiálisis se oferta en la actualidad en tres modalidades: hospitalaria, en centro periférico concertado y hemodiálisis domiciliaria.

La diálisis peritoneal es otra de las alternativas de tratamiento sustitutivo en la enfermedad renal crónica, y actualmente hay 43 pacientes en tratamiento en la provincia de Málaga, mientras que en hemodiálisis domiciliaria hay tres pacientes.

La dirección del centro sanitario ha mantenido informada a la Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón (ALCER) del curso de la obra y de las opciones de gestión existentes en la atención a la diálisis de pacientes crónicos.

El Dr. D. Domingo Hernández, director de la Unidad de Gestión Clínica de Uro-Nefrología del Hospital Regional de Málaga, junto a María José Sánchez Rubio, nueva Consejera de Salud de la Junta de Andalucía, y otros representantes del centro hospitalario.









Publicado en http://www.hospitalregionaldemalaga.es/NoticiasyEventos/SaladePrensa/tabid/123/ctl/ArticleView/mid/638/articleId/639/La-nueva-unidad-de-hemodialisis-del-Hospital-Regional-de-Malaga-amplia-su-capacidad-asistencial-y-podra-atender-a-142-pacientes-a-la-semana.aspx

domingo, 9 de febrero de 2014

Enganchadas a la botella... ¡de agua!

Emulando a modelos y actrices, cuyo secreto del éxito siempre es beber mucha agua, hay jóvenes que caen en un trastorno alimentario tan peligroso como la anorexia
Alicia tiene 22 años y es una de esas chicas jóvenes que a todas horas va enganchada de una botellita de agua, porque ha escuchado machaconamente que el líquido elemento embellece, rejuvenece, adelgaza y ayuda a dejar de fumar.
Emulando a modelos y actrices, cuyo secreto del éxito siempre es beber mucha agua, esta madrileña se tomó su ejemplo en serio como si la vida le fuera en ello y la vida casi se le fue.
Entre sorbo y sorbo, terminó ingresada en el hospital Ramón y Cajal tras caer desplomada junto a su inseparable botella porque su corazón, sus venas y sus riñones estaban extenuados de tanta inundación. «Cuando abrí los ojos en la sala de urgencias me sentía tremendamente agotada pero conseguí preguntarle al médico qué tenía y cuando oí algo así como 'potonosequé' me quedé perpleja, porque no tenía ni idea de lo que era eso», relata.
La potomanía o polidipsia psicogénica es un síndrome caracterizado por el deseo compulsivo de beber gran cantidad de agua, sin sentir sed y con una sensación placentera, como resultado de una enfermedad mental, explica Enriqueta Ochoa, del Servicio de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal.
El nombre de esta patología proviene del griego -«potos» (bebida, agua potable) y «mania» (manía)-, es decir, la manía o compulsión por beber agua.
«Estos pacientes se pueden llegar a beber entre 8-10 y hasta 15 litros de agua diarios, dependiendo de la gravedad del caso» ha precisado la doctora, quien ha advertido de que, cuando el organismo no resiste más, los afectados entran en coma y fallecen.
Trastorno alimentario
Descartadas causas físicas como la diabetes o trastornos hipotalámicos que lleven a ingerir agua en exceso, la potomanía puede clasificarse como «un trastorno alimentario no específico» asociado a otras patologías psiquiátricas.
Como la anorexia o la vigorexia, el número de personas adictas al agua crece de forma significativa en la sociedad actual donde se idolatra la apariencia física: «Se bebe por una obsesión por la salud hasta que se hace de forma compulsiva y sin control».
«Lo más frecuente es que este síndrome aparezca en el contexto de una psicosis crónica, también en algunos tipos de demencia o en una anorexia nerviosa, donde el consumo excesivo de agua se utiliza para mitigar el hambre y forzar la pérdida de peso», afirma la nutricionista María de las Mercedes Gabin.
De los calambres al coma
Pero esta ingesta desorbitada produce dilución de sodio, potasio y magnesio en sangre, con la aparición de calambres, agotamiento y pérdida de agilidad mental, hasta que se sufren graves alteraciones de la función renal. Otras consecuencias, pormenoriza Gabin, pueden ser náuseas, diuresis, cefalea, convulsiones, parálisis, insuficiencia cardiaca congestiva, letargia, coma y muerte.
El tratamiento agudo de este síndrome es restringir la toma de líquidos, lo que puede requerir la hospitalización y vigilancia estrecha del paciente, la corrección de los problemas físicos que ha ocasionado y, fundamentalmente, realizar el abordaje de la enfermedad de base (psicosis, demencia, anorexia nerviosa, etc).
La psicóloga Paloma Carrasco, autora del blog «Stand by me» sobre felicidad y crecimiento personal, subraya que, «con mucha probabilidad, nos encontraremos con una tendencia innata o adquirida a la obsesión, o una preocupación excesiva por la salud y el propio cuerpo, con una baja autoestima e incluso con síntomas depresivos».
En la potomanía se sigue un patrón bien parecido al que se obsesiona por el deporte o las dietas para estar delgado. «Al beber agua compruebo cómo mejoro y me alivio, pero a la vez, refuerzo el pensamiento de que el agua es necesaria para estar sano y/o adelgazar, y la obsesión sigue creciendo; sin darme cuenta, estaré esclavizado por una botella de agua», ha descrito.
Alicia sigue «dándole caña al mono» porque no puede, por prescripción médica, beber más de litro y medio al día -lo recomendable son entre dos y tres-, mientras que, gracias a una terapia continuada, se siente cada vez más libre de su adicción.
Las personas con potomanía, al igual que hizo ella, deben someterse a una terapia psicológica, cuyo objetivo será, según Carrasco, «el control de los impulsos y sobre todo la mejora de la estabilidad emocional».

efe / madrid
Día 07/09/2012

Publicado en http://www.abc.es/20120907/sociedad/abci-enganchadas-botella-agua-201209071104.html

jueves, 23 de enero de 2014

Hallan pistas de por qué algunos diabéticos llegan a necesitar diálisis o trasplante renal

El 33 por ciento de pacientes con diabetes tipo 2 sufre daño renal que progresa a la última fase de enfermedad renal crónica, en la cual requieren someterse a diálisis o a trasplante de riñón.

CF. | 20/01/2014 00:00
CF.
 

Hasta ahora se creía que la patología renal es provocada por el daño glomerular (afectación de los vasos sanguíneos del riñón), que vierte la proteína albúmina en la orina. De ahí que las actuales terapias se dirijan a tratar la albuminuria resultante pero no prevengan el fallo renal.
 

Un nuevo estudio, publicado en el último número de Kidney International, y llevado a cabo por científicos del Centro Joslin para la Diabetes, en Boston (Estados Unidos), ha proporcionado nuevas pistas, al comparar las huellas metabólicas de los pacientes que desarrollaron el último estadio de enfermedad renal crónica frente a las de aquéllos que no llegaron a esa fase.
 

Los investigadores, coordinados por Monika Niewczas, de la Escuela de Salud Pública de Harvard, también en Boston, seleccionaron 40 pacientes que permanecieron con vida y sin necesidad de diálisis o trasplante durante entre 8 y 12 años de seguimiento. Después buscaron en las muestras de plasma de estos individuos los niveles de unos 2.400 metabolitos -moléculas que se producen durante el metabolismo-. Los autores encontraron 16 moléculas de soluto urémico presentes en niveles mucho más elevados en aquellos pacientes que más adelante desarrollaron enfermedad renal crónica en fase final. De hecho, los solutos urémicos son conocidos por acumularse en el plasma cuando existe fallo renal y, a su vez, la lesión de las células tubulares del riñón constituye un mecanismo potencial por el cual aquellos metabolitos podrían desembocar en fallo renal.
 

METABOLITO DE LA INSULINA
 

Además, los investigadores hallaron una potente correlación entre las concentraciones elevadas de mio-inositol, un metabolito implicado en la señalización de la insulina y en muchos otros procesos biológicos, y la progresión a la última fase de enfermedad renal crónica. “Las alteraciones del metabolismo en general juegan un papel clave en la diabetes, y estudios como éste pueden tener un enorme potencial para desentrañar nuevas vías que conduzcan al desarrollo de medicamentos y pruebas de diagnóstico”, concluye Niewczas.






Imagen: http://www.sciencecodex.com/aggregated-images/body/pGrZ61oDQ5iv8Fm2.jpg
Publicado por http://www.correofarmaceutico.com/2014/01/20/al-dia/medicina/hallan-pistas-algunos-diabeticos-llegan-necesitar-dialisis-trasplante-renal