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viernes, 29 de agosto de 2014

Se trasplantó, formó una familia con la enfermera que lo dializaba e inició una campaña que es furor

28/08/2014 HISTORIA
Se trasplantó, formó una familia con la enfermera que lo dializaba e inició una campaña que es furor

Rodolfo Mier, es un sanjuanino de 35 años que recibió un trasplante de riñón hace un año. Ahora, inició la campaña #YoSoyDonante que busca concientizar a la gente. “Donar es un acto de amor”, afirmó a Diario de Cuyo Online.
1:37 | San Juan, 28 de agosto.- #SoyDonante es la campaña que por estas horas es furor entre los sanjuaninos y que ya suma adeptos en todo el mundo. La movida fue iniciada por Rodolfo Mier quien recibió un trasplante de riñón hace un año y decidió concientizar a la gente e invitarlos a ser donantes.

“Todo empezó cuando me fui de vacaciones al Norte, empecé a sentirme mal y me tomaron la presión, tenia 20. Me recomendaron volverme a San Juan y hacerme estudios de sangre, con los resultados en mano, me internaron y a los dos días empecé con diálisis. Pasé tres años hasta que recibí el trasplante”, contó a Diario de Cuyo Online.

Después de ser diagnosticado con insuficiencia renal crónica, Rodolfo comenzó a dializarse y continúo así tres años. “En el medio me hice estudios de compatibilidad con mi hermano menor y mi mamá, pero ninguno podía hacerlo”, contó y explicó que en medio del proceso apareció un donante cadavérico.

Gracias a una mujer sanjuanina de 57 años Rodolfo recibió un riñón y una mendocina el otro. “Estoy convencido que las cosas no pasan por algo, sino para algo”, dijo y con esa frase sintetizó el motivo de la campaña que inició con una foto en la que sostenía un cartel con la frase “Soy Donante”.

“Mi intención es concientizar, lo inicié entre mis amigos y rápidamente se extendió. Tengo amigos que lo compartieron en Londres, México y otras provincias, ojalá funciones”, reflexionó.

Rodolfo explicó que el cartel es “simbólico” y que lo importante es que la gente acceda a la página del INCUCAI, www.incucai.gov.ar, o se acerque al INAISA para registrar su voluntad de ser donante. “Es importante que la gente sepa que en San Juan están todos los medios para un buen trasplante, con buenas condiciones edilicias y humanas. Donar es dar vida, hay que desmitificar la donación”, agregó.

Una historia de amor

En medio del proceso, Rodolfo conoció y enamoró de Valeria Alaniz, la enfermera que lo recibió en el Hospital Rawson cuando comenzó con la diálisis. “Nos hicimos amigos, empezamos a salir y hace tres años que vivimos juntos. Después de todo debo decir que me pasaron cosas lindas”, concluyó.


viernes, 26 de octubre de 2012

el dolor infinito

estoy viendo un documental, de los miles que hay, sobre la II Guerra Mundial. Las imágenes son grises,  de una técnica depurada pero filmadas con materiales de época. Algunas muestran secuencias nocturnas, y el blanco y negro de la cinta contribuye al dramatismo de la escena. Hombres de uniformes oscuros y caras pálidas, aguas negras bajo la quilla de las barcazas. Desembarcos sombríos, bajo la tiranía del Canal; el mar no entiende de las guerras de los hombres.

Parece épico, sobre todo sabiendo que estos desembarcos acabaron con uno de los regímenes más abominables que ha sufrido Europa, pero, volviendo al detalle, a la vida de los protagonistas, a las  retinas de aquellos veinteañeros temblorosos y ateridos, la Historia se cuenta de forma distinta. Churchill, Rommel, Goebbels, Patton, son sólo nombres que destacan en los libros y nos ocultan la realidad de las batallas.

Sangre, quemaduras, estruendo, barro, cangrena, huérfanos, frío, miedo, balas, hambre, hedor, pico, pala, tumbas, explosiones, amputados, cartas, ansiedad, sadismo, ... ¿honor, gloria, orgullo? quizá después, para los que regresaron y trataron de olvidar, quizá para los políticos que les enviaron a la trinchera, pero no para estos viejecitos que ahora relatan su experiencia en los documentales. Les contemplo y me apena verles cerrar los ojos, ... luego abrirlos y mirar al infinito, rememorando días de hace 60 años. Algo sucedió entonces que todavía les recuerda el olor y el sabor del miedo. Gracias por recordármelo a mí también.

Robert Capa - Desembarco de Normandía -1944

sábado, 26 de mayo de 2012

tabúes

Nací en 1971 y, aunque había oído hablar de la Guerra Civil a los abuelos, nunca recibido ni una sola clase sobre la misma hasta el bachillerato, BUP. Incluso entonces, sólo recuerdo haber tomado un par de clases sobre el particular. Sin embargo recuerdo clases exhaustivas acerca de Sagasta, Maura, Canalejas, la dictadura de Primo de Rivera, Azaña y Niceto Alcalá Zamora.

No sé por qué todas las clases terminaban el 18 de julio de 1936. Ninguna lección más después de esta fecha, salvo el paso a breves reseñas a la Constitución del 78.

Por vivir en Madrid, sabía que los mayores llamaban José Antonio a la Gran Vía, y también se nombraba mucho las calles General Mola y García Morato. De la Segunda Guerra Mundial, lo mismo, sólo información sobre cuándo empezó y terminó. Lo demás sólo supe algo a través de los tebeos, "Hazañas Bélicas" y "Zona de combate", bastante libres de ideologías o eso me parecía, y donde hasta la muerte en combate era algo hermoso. Nada de horrores de retaguardia, claro.

De Stalin ni hablamos. No supe quién era casi hasta llegar a la carrera. De hecho me aprendí lecciones y lecciones sobre Karl Marx en tercero de BUP, ¡en la asignatura de religión!, pero de Stalin y sus gulags, nada de nada.

¿Por qué ocultar los episodios más graves de nuestra Historia reciente? la ignorancia sólo provoca más ignorancia, y como tantos profesores han repetido "el pueblo que no conoce su Historia está condenado a repetirla".

Un ejemplo, de ayer mismo: ¿sabe este chaval cuántos millones de personas murieron por culpa de esa bandera que porta?


viernes, 4 de febrero de 2011

¿por qué?


cuando llegué a 8º de la antigua EGB (Educación General Básica), hoy 2º de la ESO (creo) ya llevaba dos años recibiendo clases de Historia. Egipcios, Romanos, el Medievo, los Tercios de Flandes, ... habían pasado ante mis ojos. Ese año se comenzaba con la Revolución Francesa y el profesor, que también nos daba francés, nos hizó aprender la Marsellesa. Napoleón nos fascinó y aún más lo hicieron las hazañas de nuestros valientes compatriotas en la Guerra de la Independencia. Daoíz, Velarde, Palafox, hicieron huir en nuestra imaginación a los húsares y dragones del imperio. Después, nos tiramos el resto del año aprendiendo aburridas sucesiones de gobernantes españoles, intercaladas por golpes de estado de lo más variado ("pronunciamientos") y asesinatos políticos de toda índole. Entonces ya me gustaba la Historia y toda esa sucesión de datos me sobró y bastó por ese año. Entendí que la Historia de España acababa en el General Primo de Rivera y su dictadura de los años veinte.

Unos años más tarde, en BUP, sucedería algo parecido. Otra vez la Antigüedad y la Edad Media, más detalladas si cabe en cuanto a su organización política y social. Despúes, los sucesivos dominadores del mundo, la España donde nunca se ponía el sol, la Francia de Luis XIV, los grandes descubrimientos, la Inglaterra victoriana, Alemania e Italia unificadas, la primera Guerra Mundial y ya. Para entonces ya sabía por lo que había oído en casa y en la TV que en España había habido una Guerra Civil, que habían ganado "los nacionales" y que desde entonces Franco nos había gobernado.

En el colegio de curas donde cursé COU, justo antes de entrar a la Universidad, tampoco se habló de la Guerra Civil, y eso que una de las asignaturas, "Historia Contemporánea" abarcaba sólo desde mediados del XIX a la actualidad. Supe quiénes eran Lenin, Stalin, Chamberlain, Roosevelt o Churchill, pero nada de sus coetáneos españoles. Lo más que aprendimos fue que existió una II República con nombres como Niceto Alcalá Zamora o Azaña. Stop de nuevo y chitón a las preguntas sobre el tema.

Así termine mi etapa estudiantil pensando que la "guerra civil" había sido algo bastante gordo y desde luego que nadie parecía estar interesado en que los jóvenes supiésemos algo sobre sus causas y desarrollo. En el pueblo, lo mismo "- hijo, no hables de política fuera de casa" decía a veces mi abuelo. En la ciudad, poco más. Nuestros padres tampoco sabían nada. Sólo que la postguerra había sido dura y que tuvieron algunos tíos y abuelos que murieron en el frente.

Hoy, tras haber leído, estudiado y oído mucho sobre la guerra civil que asoló España y que dejó cientos de miles de muertos, todavía hay poca gente que tenga realmente datos sobre aquellos años. Conozco personas que conocen las batallas de la II Guerra Mundial de memoria y sin embargo no son capaces de nombrar ni un par de generales de cada bando en la guerra civil.

¿Por qué ocultamos lo que sucedió?

"Un pueblo que no conoce su Historia está condenado a repetirla"

martes, 30 de noviembre de 2010

Nicomedes García


El caso es que el otro día fui a pasar la ITV a Valverde y quedé preguntándome por la identidad de la persona que da nombre al polígono industrial de esta localidad segoviana: Nicomedes García. Por casualidad esta semana he visto una reseña sobre él y he querido hablar de ello en el blog.

Pensaba haber puesto ¿sabéis quién fue Nicomedes García?, pero debido a los adelantos de la informática las adivinanzas pierden su sentido como se vio en el post anterior, así que directamente os lo contaré yo. D. Nicomedes fue un industrial segoviano, de los pocos que ha dado nuestra provincia, pero tan sobresaliente, que si bien su nombre no ha trascendido sí lo ha hecho su obra, ¿os suena, verdad?

Este hombre no se quedó sólo en la tierra y la diversificación de sus negocios le llevaron a fundar una naviera, la empresa de transportes Auto-Res, el Banco General del Comercio e incluso una agencia de publicidad, Azor, famosa por el siguiente logo que seguro conocéis:


Un tipo grande, este Nicomedes.

jueves, 11 de noviembre de 2010

ETA

A veces oigo disparates en parte debidos a la costumbre española de hablar sin conocimiento, ni datos, ni criterio. La de hoy ha sido que ETA luchaba contra Franco y que a partir de su muerte comenzó a extinguirse. Es evidente que no fue así.

Tras la aseveración de esta persona poco informada, ha empezado el debate sobre las palabras de González en la entrevista de "El País" (que no he leído por cierto, así que me abstengo de opinar), y yo simplemente he hablado de mis propios recuerdos, que compart
o ahora con vosotros una vez refrescados y documentados.

En 1980, justo en medio de la Transición, la paranoia y el miedo estaban en todas las cabezas hasta el punto de que el terrorismo era la principal preocupación de los españoles. Ese año ETA mata a 93 personas. La sociedad civil está conmovida por el asesinato de militares o policías e incluso de civiles, como un chaval que jugando golpea una mochila con explosivo o la novia de un guardia civil que muere ametrallada junto a su pareja. Con todo, la mayoría de las víctimas mortales o heridos graves de aquéllos años eran miembros de las fuerzas de seguridad del Estado y tal era el miedo que recuerdo perfectamente cómo soldados de reemplazo trataban de evitar por todos los medios ser chófer o ayudante de un alto mando militar.

En aquéllos años la mayoría de los atentados se producen dentro del País Vasco. El resto de los españoles los vemos por la tele, con dolor, sí, pero a distancia. ETA sin embargo comienza a salir de la madriguera y mientras sube la categoría de sus objetivos, también atenta cada vez con más frecuencia fuera del País Vasco. En Enero del 84 muere tiroteado el Teniente General Guillermo Quintana Lacaci, y un mes más tarde, el senador Enrique Casas. En Febrero del 85, matan al nº 2 del Banco Central y en julio a Fausto Escrigas, vicealmirante de la Armada, ambos en Madrid.

En 1986 Madrid se despierta cada mañana con un estallido, en un año horrible que empieza con la muerte de febrero del Vicealmirante Cristóbal Colón de Carvajal. En abril mueren 5 guardias cuando un coche bomba revienta la furgoneta en la que se desplazaban por el centro de la capital. En Julio sucede el terrible atentado de la Plaza de la República Dominicana: otro coche-bomba que destroza la vida de 12 guardias en unos segundos.

No sigo.

Quizá Felipe González auspició los GAL, o Suárez el Batallón Vasco Español u otros grupos similares. No lo sé. Si cometieron un delito, que les juzguen los tribunales. Lo que sí sé, con seguridad, es que ellos, como el resto de miembros del gobierno, o como yo que era un chaval de 15 años, o mis padres, que lloraban de rabia frente al televisor, albergamos en algún momento el deseo de que alguien con un par de cojones les diera a los etarras lo que ellos repartían.

En este país hay muy poca memoria o mucha hipocresía. Quizá ambas.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Constantino ¿el Grande?

es curioso cómo se puede vulnerar la Historia por el mero hecho de documentarse mucho. ¿Extraño? me explico: oyes en el colegio que tal o cuál fue un buen tipo y que hizo esto y lo otro, y uno se queda con la idea de que áquel sujeto fue la leche, que hubieras querido ser como él, que ojalá hubieran nacido más sujetos similares. Luego, andando el tiempo, en la Universidad, te dicen que sí, que efectivamente fue un buen tipo porque consiguió lo que quería, aunque fuese a costa de llevarse unos miles de personas por delante. Uff, ya empieza a dar vueltas la mosca detrás de la oreja.

Con el tiempo lees y contrastas, y descubres que te vas haciendo una idea propia sobre el personaje, mezclando claros y oscuros de muy diversas fuentes. He aquí andando los años un personaje muy distinto del que te explicaron en el colegio, o en la facultad o en cualquiera de los libros leídos.

Total que la imagen del personaje en cuestión ya nunca se parecerá a la que le daba el espejo, eso fijo, pero es que tampoco se parecerá a la que dan ninguno de los libros leídos. Y los que por mi boca averigüen algo sobre aquél señor recibirán a su vez una imagen sesgada del mismo. ¡Qué cosas!

Por poner un ejemplo, hablaremos de un señor romano, o bizantino, que en eso tampoco se ponen de acuerdo. Este señor se llamó Constantino , alias el Grande, y vivió del año 280 al 337. En el cole me dijeron que este señor había sido importante por haber sido el primer gobernante católico, y quien terminó con las persecuciones a los cristianos en Roma.

Durante mucho tiempo tuve una gran imagen del amigo Constantino, más aún cuando en la Universidad aprendí que sus reformas en las instituciones romanas restauraron el brillo del imperio. Lo malo es que desde entonces he leído que llegó al poder tras una guerra civil en la que no demostró precisamente su deportividad con los vencidos. También sé ahora que el caballero no era católico, ni siquiera está claro que fuera cristiano, y sí muy supersticioso. Con el papa de entonces no se llevó demasiado bien e incluso fue bautizado por un arriano, cuya herejía había sido condenada en el Concilio de Nicea unos años antes. Para terminar el cóctel, se dice, se cuenta, que el emperador, a Dios rogando pero con el mazo dando, mandó matar a su mujer Fausta por adulterio y a su hijo Crispo por rivalidad política.

¿Qué pensar de Constantino? chicos, ni idea, pero si llego a saber tanto de él cuando estaba en el cole, habría suspendido la asignatura. Seguro.

Hala, ya os he soltado el rollo. Me voy a dormir con la canción que me lleva rondando todo el día:

House of rising sun, con los Animals

viernes, 1 de octubre de 2010

Volver al principio


es curioso como podemos pasar horas argumentando para simplemente concluir en lo más básico. Ira, amor, poder, propiedad ..., mirad a vuestro alrededor y veréis como hasta los personajes más complejos se guían por instintos simples. Alucinante, y obvio a la vez: 100.000 años de rutina no se cambian así como así.

sábado, 18 de septiembre de 2010

falam Português?

tras la muerte sin sucesión de Sebastián I de Portugal en 1578, Felipe II fue coronado rey del país vecino y ello inauguró un período de ochenta años durante los cuales toda la península estuvo unida bajo un solo monarca.

A lo largo de estos años y una vez consolidada la unión, varias veces se especuló con el traslado de la corte a Lisboa. ¿Qué hubiera sucedido? En un ejercicio de pitoniso y conociendo ciertos hechos históricos, ¿dónde estaríamos ahora?

Inicialmente, los portugueses no hubieran peleado por deshacerse de España, hubiera sido raro si ya tenían el poder. Y si la unión hubiera perdurado con una capital en Portugal, lo más probable es que en la península se hablase portugués, así como en toda Latinoamérica. El castellano hubiera quedado reducido a una lengua autonómica más, en el mejor de los casos, y ahora estaríamos hablando de normalización lingüística en Segovia, al más puro estilo "convergente".

Al fin y al cabo, lo del idioma no hubiera sido algo tan grave, pero ¿en qué podría haber cambiado la Historia? Inicialmente, una alianza ibérica hubiera sido beneficiosa sin duda. Un mayor poderío naval y la ausencia de disputas territoriales hubieran ahorrado esfuerzos y configurado el mayor imperio conocido. ¿Quién podría hacer frente al un imperio colonial que se extendería por Ámerica, África y Lejano Oriente?.

Ahora bien, también es un hecho histórico que el mayor terremoto de la Historia fue el que sacudió Lisboa en 1755. Sesenta mil víctimas y la ciudad arrasada por el temblor y el subsiguiente maremoto ( se estima una ola de 15 metros de altura provocada por un Richter 9.0 de seis minutos de duración).

Bien, especulemos: una desgracia de ese tipo habría dejado ese gran imperio en el desgobierno. Una administración descabezada, e incluso peor, con los reyes y sus herederos muertos bajo las ruinas de palacio. Caos. El tipo de golpe del que un país tarda en recuperarse décadas.

No hubiera sido de extrañar que la debilidad repentina de la metrópoli hubiera dado alas a las ambiciones independentistas de ultramar. España perdió las colonias a principios del siglo XIX debido al desgobierno que provocó la invasión francesa. Es factible que hubiera sucedido algo similar pero 75 años antes, y que la independencia hubiera configurado un gran estado sudamericano integrando Brasil y alguno de los territorios vecinos (Venezuela, Colombia).

Estamos en 1765 y este gran estado emergente tiene grandes riquezas e independencia. Mientras, el que será su vecino del Norte aún no se ha librado del yugo inglés (la independencia americana no llegaría hasta 20 años después) y es incomparable el territorio y las riquezas que atesoran.

¿Habría ocupado esa "Nueva España" el papel que han detentado los Estados Unidos de América a lo largo de estos dos siglos? ¿se habría trasladado el polo de poder a América en detrimento de Europa? ...

Bien, no me voy a extender en esta paranoia histórica, pero ... ¿a qué es curioso como una decisión bastante peregrina sobre la capitalidad peninsular pudo haber cambiado el destino del mundo?

martes, 13 de julio de 2010

Banderas

Me siento muy afortunado de haber nacido en el primer mundo, y en un territorio hermoso y variado, con gente abierta y simpática, aunque seamos algo envidiosos y bastante chuletas. Los libros modernos dicen que este lugar se llama España, aunque antes fue Al-Andalus, Hispania, y muchos nombres más, la mayoría de ellos hoy perdidos. No sé cómo llamarían a su tierra los carpetanos que poblaban la sierra de mi pueblo, o los astures, u otros que hubiera antes ... y la verdad es que no me importa mucho. Quizá en el futuro nos llamemos Europa o Confederación Africano-Ibérica, qué se yo.

Es lícito estar orgulloso del lugar de donde es uno, pero las cosas comienzan a complicarse cuando se lo queremos rebozar por el morro al que es de otro lado. Entonces es cuando llega el momento de los uniformes y de las banderas, y no tardando mucho el de otros aperos hechos de hierro y fuego. Por suerte, los tiempos de acuchillar a un tipo porque sostenía una enseña distinta a la mía han quedado atras, pero la dichosa bandera aún perdura. Y encima te tiene que gustar, porque si no te gusta lo mismo es que no eres patriota (esto es malísimo). Pero es que cada vez que alguna persona suelta este tipo de exabrupto me gusta menos aún la bandera.

Habitualmente sólo veo ikurriñas o senyeras sujetadas por tíos cabreados. Bajo el escudo español, ... otro tanto y encima hay que ser catedrático para poder interpretar su significado (tal es la profusión de símbolos, coronas, columnas, cruces, flores, castillos, cadenas, joyas y hasta un león rosa). Menos mal que de vez en cuando llegan momentos como el pasado domingo, cuando la bandera sólo significa que te sientes feliz de vivir aquí, incluso aunque hayas nacido en otro lugar. En días así el trapo rojigualdo me evoca sonrisas y buen deporte, no como esos otros días en los que sólo significa estado, política o frontera.

lunes, 19 de abril de 2010

Colonia

un día como hoy, en abril de 1944, una escuadrilla de bombarderos norteamericanos B-17 sobrevuelan el cielo alemán. Es un trabajo cotidiano que llevan realizando día tras día desde hace un año. Los americanos realizan sus raids de día bajo fuego enemigo pero con gran precisión. Sus aliados británicos, sin embargo, realizan sus misiones de noche, de una forma más imprecisa, pero más segura para los aviones.


Es de suponer que los pilotos ingleses saben que muchas de sus bombas caen sobre zonas civiles, pero a estas alturas de la guerra lo importante es que caigan dentro de las fronteras alemanas, nada más.

Poco a poco, industrias y ciudades quedan destruidas, arrasadas por toneladas de bombas. Me impresiona sobremanera esta famosa fotografía de la catedral de Colonia, saliendo de entre las ruinas. El puente sobre el Rhin hundido en el río, la estación de tren despedazada, y la catedral casi intacta pero oscurecida por las columnas de humo.


Los bombardeos seguirán cayendo sobre Alemania hasta el fin de la guerra, destruyendo toda industria alemana más grande que un taller. Colonia recibe en total 262 mortíferos raids aéreos, que culminan el 2 de marzo de 1945, con un ataque combinado de 858 bombarderos de la Royal Air Force. El ataque, diseñado para debilitar la defensa de la ciudad por parte del ejército alemán, apenas roza la infantería germana, pero termina de reducir Colonia a una montaña de ladrillos rotos.

sábado, 2 de enero de 2010

Cosas de la política ...

Vuelve el año y vuelven los diputados a sus escaños. Iba a decir, a trabajar a sus escaños, pero no he podido escribirlo, pues lo que realmente pienso es que van a dormir, a bromear, a patear y abuchear o a hacer los coros a su jefe de filas. Me suelo preguntar si ha cambiado mucho la cosa a lo largo de los siglos, pero una anécdota que descubrí hace poco me lleva a la conclusión de que mientras el humano ha evolucionado mucho en dos milenios, el político no lo ha hecho apenas.

Allá por el siglo I antes de Cristo vivió en Roma una mujer singular, Servilia. Fue hija, madre, hermana y amante de políticos. Debía ser bella, pero lo que hizo que muchos la desearan fue, sobre todo, su poder. El que se llevó el gato al agua fue Julio César, de quien fue amante muchos años. Tanta fue su influencia en este período de la historia que la mitad de las películas o libros sobre la muerte de César la sitúan avisando a su amante del complot para matarle. La otra mitad, sugieren que fue ella la mente que diseñó el crimen.


Servilia, encarnada por Lindsay Duncan en la serie televisiva "Roma"

A lo que iba, a la anécdota: se dice que, durante una importante reunión del Senado para juzgar la conspiración de Catilina, Julio César recibió una nota en su escaño. Mientras la leía fue descubierto por su mayor enemigo en aquél parlamento romano, Catón, quien creyó que la nota tenía algo que ver con la conspiración. Seguro de sí, César afirmó que el mensaje venía de su amante pero Catón no le creyó. Entonces, César le entregó la misiva para ser leída en público. ¡Cuál sería la sorpresa de su oponente cuando leyó una carta de amor cuya remitente era Servilia, su propia hermanastra!.

Lamentablemente, en esta ocasión la vida sí puso "a cada uno en su sitio" tal y como siempre dice mi amigo Jesús, y sólo unos pocos años más tarde el hijo de Servilia y ahijado de Julio César, capitaneó el grupo de asesinos que dio muerte al gran estadista, en las mismas puertas del Senado.

"Donde las dan, las toman", que dicen por estos lares castellanos.

viernes, 27 de noviembre de 2009

la Luna, aún más lejos

hace unos días miraba la Luna y pensé que el único obstáculo para la vida allá arriba no es el agua, ni el frío, ni el oxígeno. El único obstáculo es el dinero. Y es que a los cosmonautas les sienta mal la crisis financiera.

Esto ya pasó antes. América estuvo muy cerca de Europa durante 500 años, exactamente desde que los hijos de Erik el Rojo, Leif y Thorvald Eriksson, colonizaran brevemente Terranova. Durante esos siglos los europeos tuvieron los medios técnicos para llegar a América, pero no un incentivo para hacerlo.

A principios del siglo XV, la República de Venecia era la primera potencia mundial del comercio y tenía más de 3.000 barcos mercantes y de guerra. Con una marina tan potente podría parecer obvio que tratara de descubrir nuevos puertos y conquistar nuevas tierras pero Venecia no era un estado, sino una ciudad de comerciantes concentrados en incrementar su beneficio en un escenario más conocido, el Mediterráneo.

¿Quién más tenía capacidad naviera para acometer un viaje incierto a una tierra de la que solo se tenían vagas noticias? ¿los piratas berberiscos? no, su fuerte no era precisamente el comercio; ¿los turcos? sus intereses estaban en Oriente. En el Norte había flotas importantes como la que agrupaba la Hansa, pero salir del Báltico era peligroso y ninguna empresa comercial se atrevía con la exploración de tierras ignotas.

Con este escenario, América podría haber estado sin explorar otros 200 años más, pero Cristobal Colón fue un tío afortunado. Tras varios años buscando financiación sin éxito entre los principales patricios de Europa, tuvo la suerte de dar con una persona con poder, dinero y visión de futuro. Dicen que la reina Isabel la Católica sufragó el viaje con su propio patrimonio. ¿Realmente lo hizo por que creía en el proyecto o por quitarse del encima al pesado de Cristóbal?

Volviendo a la actualidad, el caso es que casi nadie se acuerda de mirar hacia las estrellas en este final del 2009. Como en el siglo XV, el viaje sólo sería una prioridad para la empresa privada si se vislumbrara el beneficio, y todos prefieren que se arriesgue otro. Sólo los estados estarían dispuestos a gastar dinero en este tipo de aventuras pero ahora están dedicados a salvar bancos y a pagar subsidios a los desempleados.

Me temo que a la Luna le toca esperar, a no ser que aparezca otro pesado que le saque el dinero a algún Bill Gates.

viernes, 23 de octubre de 2009

"Ágora"

ayer vi la nueva peli de Amenábar. Me gustó. Harto de películas intimistas y de bajo presupuesto que no mueven a la gente al cine, se agradece un poco de imaginación y "gran producción" en un realizador español. Aunque claro, no sé si esta vez la peli la hemos pagado entre todos los españoles como es habitual en el cine patrio o por contra, una productora ha arriesgado su pasta.

Concentrándome en la película, "Ágora" nos lleva al uno de los períodos más desconocidos de la Historia, aquel en el que el Imperio romano declinaba y la Humanidad se adentraba en los oscuros tiempos de la Edad Media. Como prueba de esta oscuridad, un cristianismo emergente se defendía atacando y declarando anatema a todo el saber antiguo. La cultura se identificaba con lo romano, y la influencia helénica con las clases dirigentes. Por ello la mayoría, antes oprimida como mano de obra esclava y ahora envalentonada por esa nueva religión que declaraba a todos iguales, consideró cualquier signo de cultura como hostil al nuevo ordenamiento.

Es curioso ver en la cinta cómo a los eruditos de aquella época se les considera "raros" y son continuamente sospechosos cuando no eligen una opción política. ¿Os suena? A mí me pareció un "déjà vu".

Por cierto, Nadie me había hablado de la peli y lo único que oí al respecto fue una declaración de la ex-ministra Elvira Rodríguez. Decía en la radio que no pensaba ir a ver la peli porque era propaganda del gobierno sobre un papel de la mujer que "está de moda" en estos días y porque además estaba mal documentada. De lo segundo no puedo hablar pues no conozco en profundidad la vida de Hipatia de Alejandría, pero tras ver la película el razonamiento de la ex-ministra me hace concluir que en el gabinete de Aznar había otra imbécil que hasta ahora no tenía catalogada.

Lo dicho. Os la recomiendo.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Sospechosos habituales

Mi amiguete New Yorker me manda un artículo donde se comenta que una sonda india ha visto las huellas de una de las misiones estadounidenses en la Luna (concretamente en 1971). El ínclito neoyorquino aprovecha para decirme que mi excepticismo sobre el alunizaje de 1969 se va por los suelos.

La verdad es que yo no tengo conocimientos de astronáutica, y muy pocos de astrofísica así que mi posición no parte sino de conjeturas políticas. Pero de esto último entiendo algo más.

¿Sería posible hoy semejante viaje? Es probable que los avances técnicos del año 2009 nos permitan poner gente en la Luna, en Marte o incluso más allá. Con la cuestión técnica resuelta, sólo tendríamos que preguntarnos ¿para qué ir allá?, y si decidimos ir, ¿cómo convencemos a los contribuyentes para gastar el equivalente a un año del PIB en semejante viaje?




Pero hace 60 años el problema era el inverso. Los norteamericanos tenían claro que sí merecía la pena ir, pues había que ganar a los soviéticos la carrera espacial. En plena escalada nuclear, no era una cuestión de orgullo, sino de supervivencia. Ok, vamos allá pensó el presidente Eisenhower con una mentalidad militar más que política. Ocupamos la luna llenándola de lanzaderas de misiles y damos un golpe moral a los rusos. El pueblo americano apoyó sin reservas a su gobierno, amedrentando por el exitoso lanzamiento del Sputnik en 1957.

Pasaronn los años y a mediados de los 60 tanto americanos como rusos ya saben que es técnicamente inviable establecer bases militares en la luna. Ni siquiera bases en órbita terrestre. Y es entonces cuando comienza la carrera espacial propagandística. En 1961 Gagarin consigue salir de la atmósfera de la Tierra y en 1965 otro cosmonauta soviético, Leonov, disfruta del primer paseo espacial de la Historia de la Humanidad. Es fácil imaginar el estado de ánimo americano en esos días de mediados de los 60.

Imaginemos una reunión en la Casa Blanca un día cualquiera de 1968. El presidente Johnson escucha mientras algún comité científico alerta de las escasas posibilidades de un alunizaje y menos aún de que los astronautas regresen. Los militares mientras tanto, presionan pidiendo un golpe de efecto. Los financieros se quejan de la sangría económica que las carreras balística y espacial están provocando. Y, en medio de todos, un brillante asesor propone echar una mentirijilla al mundo …

¿Qué creéis que sucedió?


Yo ya he visto de lo que son capaces los gobiernos, todos ellos ya sospechosos habituales. El GAL en España, el IRANGATE en Estados Unidos, la explosión del Rainbow Warrior en Francia, los asesinatos de los dirigentes de la BAADER-MEINHOFF en Alemania, … En todo lo anterior hubo que matar gente. En el hipotético timo de la Luna sólo hubiera habría que montar decorados.

Hala, a reflexionar

miércoles, 5 de agosto de 2009

Cualquier tiempo pasado ... ¿fue mejor?

Es una frase que se repite en distintos foros. Que si antes se vivía mejor, que si la gente era más educada, la comida más sana, los hombres más nobles y las mujeres más virtuosas, que si las pelis eran de mayor calidad y los trajes de mejor factura, y etcétera, etcétera ...

Pero si nos ponemos a hablar de brutalismo humano, me decanto porque este mundo globalizado nos ha hecho más evolucionados. Un ejemplo:

Durante nuestra reciente estancia en Inglaterra, y en un intervalo de una sola semana fallecieron los dos últimos soldados ingleses que habían luchado en la I Guerra Mundial, "la Gran Guerra" como ellos la llaman. Los telediarios abrieron con la noticia y la monarquía y el parlamento les rindieron honores de Estado. Los diarios escribieron sobre las vivencias de estos dos abuelitos y ello me permitió conocer un episodio histórico del que nunca había oído hablar, la Batalla de Passchendaele.

En esta batalla, librada en Bélgica desde junio a noviembre de 1917 se lanzaron 4,5 millones de proyectiles desde más de 3.000 piezas de artillería. Tal cantidad de impactos sobre los sembrados y las acequias, unido a abundantes lluvias convirtieron el suelo en un barro tan líquido que los caballos se ahogaban y los cadáveres de miles de soldados jamás fueron encontrados.


El resultado: los aliados tomaron Passchendaele, un avance de cinco millas en seis meses.
El precio: perdieron la vida aproximadamente 500.000 hombres según la BBC.

Como referencia, el choque más cruento de la Guerra Civil Española fue la Batalla del Ebro, entre julio y noviembre de 1938 y murieron 16.500 soldados.

Sí, es cierto que nos seguimos matando en distintos sitios del mundo. Pero hay grandes áreas del globo donde mandar a regimientos enteros a morir como "carne de cañón" ya no es políticamente correcto. Permitidme ser optimista y decir que en esto de masacrarnos, cualquier tiempo pasado fue peor.

domingo, 1 de febrero de 2009

¿De dónde somos?

ha habido decenas de miles de conflictos armados a lo largo de la Historia, pero al mirarlos uno por uno, nos damos cuenta que casi todos se originaron por cuatro causas, a veces incluso coincidentes entre ellas:


  • el afán de apropiarse de la tierra de otros pueblos
  • las diferencias religiosas
  • la sed de poder

  • el enaltecimiento de la identidad nacional
Como hombre del siglo XXI ninguna de ellas me parece suficiente para matar a un semejante, pero trataré de ponerme en el lugar de un hombre del siglo V o del siglo XV (a nivel intelectual no hay diferencias entre ellos, pues la Edad Media fue letal para la cultura). Un hombre del siglo X, por ejemplo, una época en la que sólo se escribía en los monasterios y en los que un general llegaba a su cargo por nacimiento y no por aptitud, consideraría normal matar porque sí. Si además un clérigo le decía que su causa era bien vista por Dios, es entendible que el militar medieval no tuviera remordimiento alguno por matar a sus enemigos y enviar a la muerte a sus propios soldados.

Así, el hombre medieval mataría por su Rey, por su Dios, por incrementar su hacienda o por pasar a la posteridad, pero ¿acaso mataría sólo por estar orgulloso de ser romano, castellano, inglés, mongol o turco? No lo creo. El enaltecimiento de la "identidad nacional" es cosa de los dos últimos siglos, y es, probablemente, la más despreciable de las causas para comenzar una guerra. ¿Cómo justificar el matar a otro por haber nacido francés, judío, kosovar o bereber?

Soy castellano y mis ancestros también lo fueron ¿desde cuándo? pues desde que un rey que vivía a cientos de kilómetros decidió que el lugar donde pacían nuestras ovejas o cultivábamos el cereal habían de llamarse Castilla. Nosotros no lo elegimos, como tampoco antes pedimos ser parte de Celtiberia, de Cartago, de la Tarraconensis romana, de la Hispania visigoda o de Al-Andalus.

Y lo peor, la sangre que llena cada letra de esos nombres. La gente de mi pueblo no quería matar en el campo de batalla de Cissa, ni en la de las Navas de Tolosa, ni en la toma de Granada, Pavía o Mühlberg, ni quisieron morir en el desastre de Cuba o en Annual. Siempre en nombre de ESPAÑA, o de CASTILLA, o de ROMA, o de CARTAGO, ...

Ahora nos llaman segovianos, castellanos, españoles. Vale, aceptamos pulpo como animal acuático si es preciso, pero por favor, no nos maten, ni nos hagan matar por ello.


Aquí van unos mapas, para que veáis como nos marea la Historia.
Ved que nosotros tenemos suerte, llevamos casi sin cambios desde el siglo XIII.
Otros países, como Italia y Alemania, existen como tales desde hace sólo 150 años:

España celtibérica

España Romana

España visigoda

España musulmana


España del Siglo XIII

domingo, 30 de noviembre de 2008

tonto de los huevos

ayer mismo, en una conversación sobre viajes, durante una fiesta, salió a relucir la ciudad de Berlín. Uno de los comparsas dijo que había ido varias veces, en viajes de uno o dos días. Inocentemente, le pregunté. "¿Fuiste de clubes? me han contado que la noche berlinesa es tremenda." El tío me dijo que no, y me empezó a hablar de vestigios del Tercer Reich y de la grandiosidad del Olimpia Stadium. En ese momento recordé que alguien me había comentado que el pieza en cuestión había sido skin. Le di dos palmadas en la espalda y desaparecí. Vale chato, hay aquí mucha gente y no tengo por qué perder el tiempo justo contigo.

Hoy he venido pensando en en él mientras regresaba del pueblo. El pavo debe tener unos 26 ó 27 años, edad suficiente para saber lo que uno hace. Tiene un aspecto normal, más bien guapete, buen hijo, un tío educado y simpático. Nada que aparente que tiene el cerebro hecho de yogur. Y claro, eso me dio algo de miedo; ¿cuántos como ése hay por ahí?, pensé. Tíos que son capaces de admirar a un sujeto que provocó la muerte de unos 60 millones de personas.

viernes, 5 de septiembre de 2008

¡Qué pena!

Los comentarios del artículo anterior me han hecho reflexionar en que hemos pasado de la obsesión por el "olvido histórico" a una obsesión aún mayor por la "memoria histórica".
Me educaron tras la muerte de Franco y, sin embargo, nadie me habló de la guerra civil en el colegio. Todo lo que descubrí en el instituto fue que el "alzamiento" se produjo un 18 de julio y la "victoria" un 1 de abril, tres años más tarde. Aparte de eso, sólo conocía algo de la guerra a través de la película "Por quién doblan las campanas" basada en la obra de Hemingway, corresponsal-turista durante la Guerra Civil. Quizá esta falta de formación se debía a que los libros de texto dedicaban pocas páginas y siempre al final del libro. Quizá.

Luego me fui enterando, a través de otras películas que hubo una batalla en Guadalajara, donde murieron más de 1.000 italianos ¿?, y gracias a la serie de la "La plaza del Diamante" me enteré de que la mayoría de los soldados republicanos no eran sino milicianos mal armados. Los kioskos estaban llenos de tebeos de "Hazañas bélicas", "Zona de combate" y similares, pero sus protagonistas siempre eran alemanes, ingleses o americanos. Ni rastro de la Guerra Civil.

Hoy sé lo que cuentan los libros de Historia. Libros de todos los colores, cada vez con menos contradicciones y con una verdad común: medio millón de muertos y otros tantos exiliados. Todavía me dan náuseas cuando alguien, en medio de alguna discusión política, suelta eso de que estamos en ambiente "pre-bélico". ¡Qué sabremos nosotros de eso!



Leer los nombres que aún hoy aparecen en la puerta de las iglesias me apena tanto como los descubrimientos de fosas comunes o la exhumación de pobre gente en cunetas perdidas. Todos ellos, gente común, gente inculta, carne de cañón, pagaron con sangre la soberbia de otros que sólo supieron del frente por los periódicos.

Sólo puedo culpar de la guerra a las “élites” de ambos bandos. A los jefes sindicales cegados por el fulgor de la revolución soviética, a los obispos temerosos de la “hidra roja”, a los terratenientes asustados por los crecientes derechos de la clase obrera, a los políticos anarquistas y socialistas obsesionados por dar la vuelta a la tortilla de la propiedad, a los militares que deseaban restablecer "el orden".

¡Qué asco!

miércoles, 3 de septiembre de 2008

"In memoriam"

Aquéllos que no hemos sufrido el asesinato de un familiar difícilmente podemos imaginar lo que sienten los afectados. Tampoco nadie puede cuantificar quién sufrió más, si la hermana de una mujer apuñalada por su marido, el padre de un asesinado por ETA o los hijos de un hombre fusilado en una cuneta hace muchos años. Algún insensato aventurará si un asesinado valía más que otro o si incluso, se lo había “buscado”. Para mí todos son iguales y tienen en común sobre todo que su fatal destino fue decidido por otras personas sin escrúpulos y desde luego sin ningún derecho atribuido por el Estado.

Las otras víctimas, las familias, viven el resto de su vida sin su ser querido, pero al menos con la esperanza de que el matarife responda ante la ley. Por suerte, en la actualidad es raro que prescriba un delito de asesinato, pues el plazo de prescripción (20 años) se interrumpe cuando hay un procedimiento judicial abierto, y las más de las veces el delito es investigado y el asesino capturado.

Por desgracia no siempre ha sido así y la mayoría de los asesinados del siglo XX no han encontrado justicia en nuestro país. En España nos encontramos en una situación singular respecto a los asesinados por partidarios de los sublevados en la Guerra Civil. Normalmente deberíamos aceptar que desde entonces han pasado ya casi 70 años y que los delitos de asesinato han de estar prescritos. Punto y final desde el punto de vista legal. Pero, ¿y desde el punto de vista de la JUSTICIA?. Desde la Guerra Civil hasta ahora ninguno de esos delitos han sido investigados por el Estado, ni sus culpables perseguidos, ni siquiera ha habido una amnistía general declarada por el Congreso.

El gobierno actual, en una chapuza histórica sin precedentes, aprobó en la pasada legislatura la Ley de Memoria Histórica, poniendo los derechos de los familiares como excusa para sacar un legajo sin contenido y de eficacia propagandística muy discutible. Si de verdad quisieron resarcir a las víctimas tenían que haber asumido las tareas de encontrar a los muertos, de darles sepultura donde sus familiares eligieran y de resarcir a las familias con las indemnizaciones correspondientes. Nada de esto se contempla en esa “ley”. Sólo humo.


Pero el circo sigue, superándose número a número y esta semana, dando una nueva vuelta de tuerca al ridículo de nuestras instituciones, el antes juez y hoy justiciero Baltasar Garzón ha utilizado la autoridad de la Audiencia Nacional para requerir información a varias instituciones sobre el paradero de los asesinados en la guerra. ¿En base a qué ley, a qué legitimidad, se mete la Audiencia Nacional en semejante charco? Nadie lo sabe, pero lo peor es tener la certeza de que, el numerito tan sólo servirá para remover la memoria de unos cuantos abuelos, dándoles unas esperanzas que terminarán en papel mojado.