viernes, 9 de noviembre de 2007

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no sé de dónde sale la paciencia para saber que estás aunque no aparezcas por días

y puedo, ves, ya sabes que sí. avanza todo y tú ahí metido. está bien. vamos. yo también estoy caminando. uno al lado del otro aunque no nos veamos.

pero hay días.

resulta que hay días. y puede que tenga que ver con la lluvia. o puede que tenga que ver con que a la paciencia hay que recargarla con muchas otras cosas. y éste no es un manifiesto de queja. esto es un vómito de todo lo que por días no se dice. de todos mis malos humores juntos.
hoy soy una que te podría lanzar contra la pared.

si meto mi mano al bolsillo hoy salen monedas que no sirven para nada
si me miro al espejo hoy voy a verte a ti ahorcándome mientras sonríes

anoche lancé a leoncio bien lejos

no se puede decir que no se sabe qué pasa con uno y decir bueno chau.
y que tres mil kilómetros de silencio lo tapen todo hasta que la moneda de nuestra suerte salga de cabeza y un avión te traiga y nos digamos todo de una vez.

no te soporto cuando no hablas.
no te soporto cuando lo que hablas no nos lleva a ningún sitio
no te soporto cuando no vienes
no te soporto cuando no apareces
no te soporto cuando trabajas y cuando no trabajas

¿cómo hago para meterte en mi corazón y encerrarte ahí para que no te vayas, para que no trabajes, para que no digas nada equivocado, para que sólo soples en las mañanas y yo te sienta y pueda llevar los días uno por uno hasta que llegue el día que ya no despierte más?

es difícil esto de despertarse todos los días...

es más difícil despertarse y no saber qué pasa en tu cabeza ni en la mía. es de miedo que no preguntamos. y no sé por qué tenemos tanto miedo.







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